En busca de alternativas al reto de las pensiones de jubilación

  • Rafael Doménech, director de Análisis Macroeconómico de BBVA Research, confirma la dificultad del sostenimiento del modelo actual y aboga por la transición a un sistema de cuentas individuales.

TODOS queremos tener una vejez plácida, sin embargo pocos ponemos los medios para garantizar los recursos económicos que nos proporcionen cierra seguridad económica cuando llegue el momento de la jubilación. A veces la falta de información nos impide ver que cualquier momento es el oportuno para comenzar a invertir en un plan de pensiones, ya que prácticamente hay una oferta para cada circunstancia personal actual y cada aspiración futura.

Las entidades bancarias se esfuerzan en  divulgar la necesidad de contar con un plan de ahorros complementario a nuestra pensión porque todos los indicadores marcan que el modelo actual difícilmente sostendrá en unos años una nómina para todos los que concluyan su vida laboral. "El déficit de la Seguridad Social y la disminución del Fondo de Reserva ha vuelto a plantear un intenso debate sobre qué hacer con el sistema público de pensiones", asegura Rafael Doménech, director de Análisis Macroeconómico de BBVA Research. 

Según este experto, "lo ideal sería converger cuanto antes a un sistema de reparto que funcionase con la transparencia e incentivos de las cuentas nocionales (o individuales), como en Suecia y otros países europeos, y que la pensión inicial (por encima de la pensión mínima) se calculase en función de las contribuciones efectuadas a lo largo de la toda la carrera laboral".

Rafael Doménech explica al respecto que "suponiendo, por ejemplo, que se consiguiera implantar un sistema de cuentas nocionales en 2020, las pensiones de los trabajadores que se jubilasen los primeros años a partir de esa fecha vendrían determinadas en su mayor parte por el sistema actualmente vigente. Solo al finalizar el periodo de transición (en Suecia duró 15 años) se jubilarían los trabajadores con pensiones calculadas íntegramente con el nuevo sistema. Por lo tanto, en la medida que la transición al nuevo sistema sea gradual, solo serviría parcialmente para afrontar el reto del envejecimiento y el de la jubilación de la generación del baby-boom en las próximas dos décadas".

A la espera de que se decida implantar un sistema de reparto que funcione con cuentas nocionales y su transición gradual permita que tenga efectos plenos, ¿qué hacer con las pensiones?

En cualquiera de los escenarios en busca de la sostenibilidad del sistema, siempre contamos con la idoneidad de suscribir un plan de pensiones individual (PPI), un instrumento diseñado para ahorrar de cara a la jubilación. Su objetivo es complementar la pensión que recibamos de la Seguridad Social. Su vocación es el ahorro a largo plazo. Pero, ¿a qué edad es conveniente contratar un plan de pensiones?

"En realidad no hay una edad óptima para iniciar el ahorro para la jubilación, pero cuanto antes se empieza, menor esfuerzo en ahorrar hay que hacer", aseguran los responponsables del área de BBVA.

Aunque los expertos recomienden contratar un plan de pensiones lo antes posible, es condición necesaria contar con ingresos estables y tener cierta capacidad de ahorro. Es por eso que la mayoría de las personas suscribe un plan de pensiones entre los 35 y 55 años. Además, si  tenemos en cuenta el retraso en el inicio de la vida laboral puede que el tramo adecuado para tomar la decisión sea entre los 35 y 45 años.

Además, dependiendo del momento en el que nos encontremos, la edad, el objetivo de ahorro y su aversión al riesgo, podemos elegir diferentes modalidades de plan de pensiones. Cuanto mayor sea la aversión al riesgo de un ahorrador y menor su distancia en años para la jubilación, menor tendrá que ser la exposición a la renta variable (más volátil y más arriesgada) en favor de la renta fija (mucho estable, aunque con beneficios potenciales menores).

Un plan para cada edad


Lo más importante para ahorrar en la jubilación es planificar la inversión y elegir el producto que más se adapte al perfil de riesgo y capacidad económica. 

Estas recomendaciones que exponemos a continuación deben ser tomadas como orientativas ya que los factores personales serán los que determinen, finalmente, el plan que mejor se ajusta a nuestras necesidades. 

Para dar cobertura a todas las necesidades, BBVA dispone de una amplia gama de productos.

-Menores de 40 años. Para los más jóvenes es recomendable contratar un plan con una cartera en la que predomine la renta variable (un 70% aproximadamente) frente a la renta fija 20%). Es un activo más arriesgado, pero a muy largo plazo su rentabilidad potencial es mayor. Y en caso de pérdidas producidas por el riesgo asumido, hay más tiempo para recuperarse.

-Menores de 55 años. Si no sobrepasas los 55 años, podemos apostar por una mezcla de, por ejemplo, renta variable (60%) y renta fija (40%).

-Entre 45 y 55 años.Es un buen momento para que la renta fija (60%) comience a tener una mayoría frente a la renta variable (40%).

-Entre 55 y 60 años. A partir de los 55 años se recomienda invertir un 30% en renta variable y un 70% en renta fija.

-Entre 60 y 65 años. Se recomiendan los planes de pensiones de renta fija, con poco riesgo que permitan asegurar el capital que hemos construido con los años.

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