El PP da la vuelta al marcador y arranca 8 escaños al PSOE

  • Los socialistas sólo salvan del dominio azul la provincia de Sevilla, donde pierden dos escaños, para un total de 11 en la comunidad · IU recupera su espacio electoral con dos diputados tras ocho años de sequía

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El PP había situado en esta campaña a Andalucía como uno de sus principales campos de batalla. Y por primera vez ha ganado la contienda. En este tradicional granero de votos socialista, dio la vuelta al marcador de 2008 y de los 25 escaños que sacó entonces, pasó ayer a 33. Una barrera que ha logrado traspasar arrancándole ocho escaños al PSOE -cae de 36 hasta los 25-, uno por cada provincia, lo que le sitúa como partido ganador en todas salvo en una, Sevilla, la única que ha resistido al dominio del color azul.

Este resultado responde a dos fenómenos. Los populares ganan respecto a las generales de hace cuatro años cerca de 390.000 papeletas, alcanzando la cota de los 1,9 millones de votantes. Pero lo que de verdad les ha aupado a la victoria ha sido la pérdida de hasta 723.000 votos del PSOE -de 2,3 millones de hace cuatro años pasó a 1,5 millones-. De estos, una parte se pudo ir a IU y otra a UpyD, y el resto se quedó en casa.

Con esta ventaja para el PP, es decir, 9% del electorado a su favor,se consolida lo que ya sucedió en las municipales del pasado mayo. Ahora, la lectura autonómica de este resultado para marzo de 2012 sería casi una mayoría absoluta del PP. A Javier Arenas, en su tercer intento, se le abrirían por fin las puertas del Palacio de San Telmo como presidente de la Junta y pondría fin a casi tres decenios de gobierno del PSOE.

Lo que también ha puesto de manifiesto esta cita con las urnas es que los grandes fichajes no han servido de mucho a la hora de convencer al electorado. Le ha pasado al PP. Poner como cabeza de lista a uno de los pesos pesados del equipo de Mariano Rajoy, y con un nombre que suena a ministrable, Cristóbal Montoro, le sirvió para arañar un escaño, pero no para vencer. Era complicado: tenía que medirse con un histórico socialista como Alfonso Guerra y en una provincia en la que siempre el PSOE ha sido muy fuerte. De hecho, en los últimos ocho años había una distancia insalvable al duplicar el número de aforados al PP.

Y también le ha pasado al PSOE. No le ha servido colocar candidatos de relumbrón. El efecto Rosa Aguilar en Córdoba no funcionó. La operación de trasvase de IU al PSOE, del Ayuntamiento de Córdoba a luego la Junta, para acabar en un ministerio en Madrid ha sido aplaudido, pero no precisamente en su provincia. La prueba: Aguilar acaba cediendo al PP el escaño que en otras legislaturas ocupó con IU y que quería con el PSOE. Eso se traduce en un empate técnico PSOE-PP a tres escaños.

Ni en Málaga, Trinidad Jiménez, ni en Cádiz, Manuel Chaves, pudieron evitar que se perdiera un diputado. En el caso gaditano es más grave, porque al trasvase de escaño al PP se suma la pérdida de otro fruto de la caída de la población en los últimos cuatro años. La pérdida, sin embargo, pudo haber sido mayor. El escrutinio inicial tuvo bailando a un aforado entre PSOE e IU. De haber sido así, el ex alcalde de Benalup y secretario general del PSOE gaditano, Francisco González Cabaña, se habría quedado fuera del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo, y también sin alcaldía, a la que renunció para poder ir al Congreso.

Ni siquiera las provincias más socialistas, Jaén y Huelva, han escapado de la marea popular. En la primera, acortando distancias y quedando empatados a tres escaños, y en la segunda, intercambiándose uno. Sin embargo, es de destacar que mientras en las demás provincias la distancia entre PP y PSOE está entre los 8 y los 18 puntos, en la jiennense la diferencia porcentual es de un 5% y la onubense de un 3%. En el lado opuesto está Almería, al fuerte dominio del PP desde hace años se suma la reciente crisis interna en el PSOE, lo que ha dejado una ventaja a los populares de hasta 28 puntos porcentuales.

IU sale muy bien parada. Después de dos generales sin sacar ningún escaño por Andalucía, cuando tradicionalmente lo había tenido -llegó a tener hasta seis por esta comunidad en 1996-, recupera su espacio gracias a la caída socialista. Las previsiones que manejaba la coalición de izquierdas se cumplieron anoche. Lograron un diputado por Sevilla, una de las provincias donde estas siglas logra sus mejores resultados, lo que coloca a José Luis Centella en el Congreso. Y otro por Málaga. En este caso, parece haber sido definitivo el cabeza de lista, Alberto Garzón, una de las caras visibles del 15-M.

Una de las sorpresas del primer análisis electoral es el crecimiento exponencial de UpyD. Si en 2004 esta formación se colocaba con un escrutinio del 0.9%, cuatro años después sube hasta un 4,82% . Un aumento que consolida a la fuerza que lidera Rosa Díez como la cuarta en Andalucía desplazando al PA al lograr la confianza de 206.811 electores.

Los andalucistas se mantienen en la parte baja de la tabla con un leve aumento, de 1,53 a 1,79% del voto escrutado. Algo que puede deberse a la nueva cara que lidera el partido, Pilar González, y a la recuperación de sus siglas históricas, el PA, ya que en la anterior consulta concurrieron bajo la fórmula de Coalición Andalucista, fruto de una reunificación tardía del PA y del PSA a poco de la cita electoral. Donde peor quedó el PA fue en Almería, le superó en número de votos Equo.

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