Los espacios verdes apuestan por la diferenciación

  • Naturaleza y turismo se entienden como dos lados de una misma realidad que ayudan al desarrollo económico rural y a un modelo de turismo sostenible y competitivo

En los últimos años, el mundo del turismo ha experimentado importantes cambios de concepto, estructura y destino. Si bien aún están vigentes las tradicionales estancias en playas totalmente urbanizadas, éstas se han visto acompañadas por otro modelo de turismo que busca nuevos alicientes, como la tranquilidad y las rutas en contacto con la naturaleza. Este nuevo turismo presenta importantes ventajas, como pueden ser el desarrollo económico y social del mundo rural y un mayor equilibrio territorial.

En esa línea, la Fundación Doñana 21 ha propuesto una serie de pautas para alcanzar un modelo de turismo sostenible y competitivo, con el objetivo de distinguir los valores únicos que Doñana tiene y apostando por un modelo basado en la diferenciación, en el cual se ha de "apelar a las emociones basando su imagen en su naturaleza, biodiversidad, su tradición y sus lugares", explica José Manuel Pineda, responsable de Turismo de la Fundación Doñana 21.

Para Pineda, "este territorio cuenta con atributos muy atractivos, reuniendo recursos naturales y culturales bien conservados, buen clima, y marcas de altísimo prestigio como la propia Doñana o El Rocío; sin embargo, la situación actual del turismo en el parque es el resultado de un proceso improvisado, que no ha aprovechado sus posibilidades, y necesita reorientarse para optimizar potencialidades hacia el futuro".

La preservación del medio natural, continúa, "no debe entenderse sólo como un factor obligatorio para definir un modelo de turismo. Debemos apostar por definir un modelo en el que la conservación -y mejora del capital natural- sea una condición necesaria para el desarrollo social y económico y no una simple imposición. Para ello, Doñana tiene que apelar a sus altos valores naturales y folclore, como factores diferenciados y exclusivos de este espacio, más que otros destinos cuya única clave de decisión para el turista son únicamente el precio y conveniencia".

Desde la Fundación Doñana 21, se proponen partir de cero y perder la base de los visitantes con la que Doñana cuenta. Matalascañas y Mazagón pueden ser compatibles con un turismo que aporta otros recursos y, por ese motivo, son necesarios cambios estructurales que permitan crear un destino realmente diferenciado. Hay que tener en cuenta que la estructura turística general de este espacio natural se halla, según Pineda, "fragmentada, desequilibrada y débil, disminuyendo la capacidad de generar ingresos. Asimismo, el producto sol y playa sigue siendo estrella, pese a ser muy estacional, con alta presión ambiental y rentabilidad limitada, mientras que el producto ligado a la naturaleza es relativamente escaso".

Para José Manuel, "las emociones sólo podrán ser un factor para la toma de decisiones si el destino turístico es diferente a otros destinos, y Doñana lo tiene todo para asomarse al mercado como un destino único en Europa. La construcción de un capital de imagen, que no está rentabilizado en absoluto, debe ser la base para generar un proyecto de turismo rentable a largo plazo. Si además de los valores únicos del lugar, que ya hemos resaltado, le añadimos que la presencia de la marca Doñana tiene un largo camino andado, no estamos ante una tarea imposible sino, más bien, ante una necesidad alcanzable".

Está claro, insiste Pineda, "que Doñana es única; simplemente hay que hacérselo saber al turista potencial y después demostrarlo con hechos, apostando por un servicio basado en la excelencia y el aseguramiento de la satisfacción plena del visitante".

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