Préstamos rápidos ¿Abuso o ayuda financiera?

Lo que esconde la letra pequeña

  • La contratación de créditos rápidos para afrontar las vacaciones puede convertirse en un grave lastre para la economía familiar · Los intereses fijados por estas entidades llegan a triplicar los de la banca tradicional

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Aunque es época de crisis, y eso se nota en el bolsillo, nadie quiere quedarse sin vacaciones. Sin ahorros, y acarreando alguna que otra deuda, no son pocos los españoles que afrontan esta situación acudiendo a entidades de crédito rápido bajo el estímulo de "su dinero en 24 horas". Sin embargo, este tipo de créditos "no es todo lo ventajoso que puede parecer a simple vista", tal y como alerta la Federación Andaluza Al- Andalus, desde donde señalan que aunque estos productos no suelen incluir comisiones de apertura, "sus intereses rondan un interés del 20% TAE, dato que suele obviarse en los anuncios publicitarios".

Miguel Ángel Rivas, asesor jurídico de la asociación Híspalis, señala otro de los problemas, el relacionado con la fiabilidad de las entidades crediticias presuntamente poco conocidas. "En los últimos meses, alrededor del 10% de consultas que hemos recibido han sido relativas a este tema", comenta Rivas, quien añade: "Hay que tener cuidado, ya que, a veces, se ofertan préstamos con condiciones abusivas o poco transparentes". Rivas recomienda leer detalladamente el contrato, tanto las condiciones particulares como las generales, para que una vez concedido el crédito no haya sorpresas. Por ejemplo, en Cofidis al llamar por teléfono para solicitar un crédito, la operadora informa de un interés del 1,84%. Ese dato puede confundir al usuario, ya que se trata del interés mensual y no del anual (fijado en un 24,51%), que es el que debería especificarse y que, como en la mayoría de los casos, sólo aparece en la letra pequeña del contrato.

"A nuestro modo de ver esos tipos de interés de entre el 20% o el 25% TAE pueden considerarse abusivos, en relación con los fijados por el Banco de España o las entidades tradicionales, que rondan el 8%", comenta Rivas. Precisamente, el Banco de España, a pesar de no tener control directo sobre estas entidades -el Gobierno trabaja en una ley que obligará a estas empresas a estar inscritas en un registro-, reconoce haber recibido en su ventanilla única de reclamaciones 198 quejas contra este tipo de entidades, lo que supone un 3% del total. Tal y como afirma Julio Gil Dolz, letrado de la entidad, las mayores quejas recibidas durante 2007 fueron cuestiones referentes a préstamos y créditos (25,6%). En concreto, señala que los principales motivos de estas reclamaciones fueron la falta de concordancia entre las condiciones que el reclamante entendía pactadas en el contrato y las que se aplicaban, la calidad de la información recibida y, sobre todo, las comisiones adeudadas.

Según Facua, estos problemas vienen motivados porque "en España el tema de la usura está regulado por una ley prácticamente ridícula que ha posibilitado que estas entidades puedan acampar a sus anchas". De hecho, uno de los mayores problemas es el de las altas comisiones que cobran en concepto de devolución por impago o demora. Por ejemplo, por una cuota de 120 euros mensuales devuelta en tres ocasiones en el mismo mes, las entidades crediticias pueden cargar hasta 54 euros. "Aun así, la gente solicita este tipo de créditos", lo que refleja que la sociedad está inmersa en una espiral de consumo. "Es necesario educar al consumidor para que recurra a ellas sólo en caso de absoluta necesidad", según Híspalis.

De ahí que la recomendación generalizada sea la de solicitar el crédito sólo una vez agotadas otras vías (familiares, amigos, banca tradicional...). Además, los usuarios se quejan de las coacciones que sufren por parte de gestoras de cobro (subcontratadas por las financieras), que les asfixian en cuanto al "trato" y al "tono" al reclamarles las deudas.

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