El consumo de energía disminuye por primera vez en Andalucía, pese al crecimiento económico

  • El consumo procedente del carbón descendió un 34,5%, el de las energías renovables un 20,4% y de gas natural un 8,4%, mientras que el consumo de energía eléctrica y petróleo subieron un 1,6% y 0,5%

El consumo de energía en Andalucía decreció un 1,71 por ciento en 2006, pese al crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) en un 3,9 por ciento, según el último Informe de Sostenibilidad en Andalucía, elaborado por la Escuela de Negocios y el Observatorio Ambiental de Andalucía.

El informe, presentado hoy en conferencia de prensa, revela que el consumo de energía por habitante se redujo, por primera vez también, un 0,8% frente a un crecimiento del 2,9% en 2005.

En las actividades productivas, el consumo energético procedente del carbón descendió un 34,5%, el de las energías renovables un 20,4% y de gas natural un 8,4%, mientras que el consumo de energía eléctrica y de petróleo registraron una subida de 1,6% y 0,5%.

La distribución del consumo por sectores sitúa al Transporte (38,6%), la Industria (32,7%) y el sector Residencial (12,7%) en los primeros puestos del consumo energético en Andalucía y, mientras en el transporte y el residencial ha experimentado un crecimiento del 3,5% y 1,9%, respectivamente, en la industria ha decrecido un 8,6%.

No obstante, el aumento en la producción declarada de residuos peligrosos en un 9 por ciento supone un empeoramiento del sector industrial en cuanto a ecoeficiencia se refiere.

Por su parte, la presión ambiental del sector del Turismo sigue creciendo, un año más, por encima de su aportación económica, aunque el informe percibe una ligera mejoría con incrementos menos intensos en el consumo de energía final (4,3%); la generación de residuos sólidos urbanos (9,2%) y el consumo de agua (10,5%).

Destaca en este apartado el considerable crecimiento en la demanda turística en alojamientos rurales, aunque la oferta de plazas en estos emplazamientos ha disminuido un 4,4 por ciento respecto al año anterior.

El sector del transporte arroja, al igual que el turístico, un balance negativo, ya que las presiones ambientales han aumentado en mayor proporción que el crecimiento económico y, a diferencia del informe anterior, se constata un ligero descenso en el uso del transporte público, tanto en el caso del transporte urbano de viajeros por carretera (-3,3%) como por ferrocarril (-15,9%).

Mejor comportamiento ha tenido en el periodo analizado el sector agrícola andaluz, ya que a pesar del aumento del crecimiento económico, la presión medioambiental se va aminorando de forma paulatina, gracias al descenso en el consumo de fertilizantes y al aumento de la superficie dedicada a la agricultura ecológica.

En la construcción ha disminuido también la tendencia de acoplamiento entre el crecimiento económico del sector y sus presiones ambientales, con una disminución del consumo de cemento (4,43%) y de áridos (1,47%), aunque el consumo de suelo para urbanizaciones creció casi un 28 por ciento.

El informe recoge, además, las opiniones de expertos en medio ambiente y sostenibilidad, cuyas conclusiones indican que se mantiene prácticamente la situación respecto al año anterior en la evolución hacia la sostenibilidad de Andalucía.

Entre las tendencias que mejoran se destaca el hecho de que la población andaluza es cada día más favorable a la incorporación de impuestos ecológicos en las actividades de mayor incidencia, así como que las empresas andaluzas aplican medidas "significativas" de ahorro de energía, al tiempo que mejora la "voluntad" del sector industrial para impulsar medidas de eliminación de residuos.

Entre las tendencias que se deterioran, los expertos resaltan la conducta de la población andaluza a la hora de pagar más por bienes y servicios respetuosos con el medio ambiente, así como las relativas a las medidas para facilitar la  movilidad peatonal y en bicicleta cuando se afrontan los desarrollos urbanísticos.

Respecto a los problemas más graves en este ámbito, la inmensa mayoría de los expertos consultados coinciden en que no se respetan suficientemente las medidas para limitar la expansión urbanística con fines turísticos en Andalucía, donde tampoco se desarrollan modelos eficaces de transporte público.

Más de un 74 por ciento de los expertos creen, además, que el sector agrícola no aplica medidas suficientes para reducir el consumo de agua.

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