Toxo amenaza con "salir a la calle"

  • El nuevo secretario general de CCOO se desmarca del 'pacifismo' de Fidalgo y anuncia movilizaciones si el Gobierno y las empresas aprovechan la crisis para reducir los derechos de los trabajadores

Recién aupado al cargo de secretario general de CCOO, aún desorientado por el cambio de rol que se le viene encima, el gallego Ignacio Fernández Tocho combinó ayer en su primera intervención como líder sindical la amenaza y la concordia. "Estaremos en la calle, en primera línea, si es necesario. Vamos a negociar hasta la extenuación porque la situación del país lo exige y la sociedad lo demanda", advirtió. Para contrarrestar, añadió que no habrá diferencias radicales en la relación con el Gobierno. "No veo grandes sobresaltos", dijo, antes de enumerar las felicitaciones recibidas [Zapatero, Sebastián, De la Vega] como principal aval de su normalidad y talante.

Toxo sustituye a José María Fidalgo tras una cerradísima votación en la que la federación andaluza de CCOO se posicionó a favor del segundo. ¿Apuesta con costes políticos? "Es verdad que apoyamos a Fidalgo porque lo veíamos en el sindicato cuatro años más, pero, superado eso, la coincidencia en el programa de acción que hemos de llevar a cabo es la mayor de nuestra historia. El proyecto es homogéneo. Ignacio defiende lo mismo que nosotros", explicó ayer a este periódico Francisco Carbonero, secretario general de CCOO-A.

Algunos han querido leer en las palabras de Toxo un giro radical con consecuencias a corto plazo. Tiembla la paz social, ese logro del Ejecutivo socialista. O quizás se trate sólo de estrategia. Desde Madrid, fuentes del sindicato señalaron que el gallego, número dos de Fidalgo durante años, no se aleja demasiado de su filosofía aunque ahora tenga deudas con el sector más guerrero de CCOO, al que sin duda iba dirigido su discurso reivindicativo. Carbonero secunda esa opinión: "Decir a la calle no es incitar al radicalismo sino pedir un cambio de modelo y la progresión de las políticas sociales. Toxo no va a llevar a CCOO a posturas diferentes".

Dicen desde dentro que el IX Congreso Confederal ha sido "relajado" pese a la igualdad de fuerzas entre ambos candidatos. Dicen que Comisiones refuerza con este resultado su perfil autónomo. Carbonero destacó que su delegación, compuesta por casi 200 personas -la más poderosa a escala nacional-, "vuelve a casa sin ninguna preocupación más allá de la incertidumbre normal cuando se produce cualquier cambio en la organización".

Toxo responde a un perfil gris similar al que exhiben en otros ámbitos del poder hombres como José Montilla, Pedro Solbes o incluso Manuel Chaves. No contempla, de momento, una guerra abierta con nadie, pero marca el terreno para evitar más ajustes de los necesarios. Ya se ha referido al salario mínimo, a la inmigración o a los diferentes expedientes de regulación de empleo planteados o planteables en este contexto de crisis. Fidalgo, entretanto, tendrá que decidir su grado de implicación en CCOO como actor secundario. Toxo le ha pedido que siga, pero ya se sabe que el orgullo de mandar conduce también al de retirarse tras la derrota.

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