Solbes admite que la crisis es "la más compleja" que ha vivido España

  • Zapatero asegura que velará por los trabajadores "con viento a favor o en contra"

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Primero fue un "leve desajuste" y más tarde el fruto de la "desaceleración", pero ayer el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, tuvo que rendirse a la evidencia y reconocer que España atraviesa la que "es posiblemente la crisis más compleja que nunca hemos vivido, por la cantidad de elementos que hay encima de la mesa". Argumentos no le faltan para haber elevado en un par de meses el tono de gravedad del mensaje. A su juicio, entre esos "elementos" figuran el encarecimiento del precio del petróleo, que se ha multiplicado por dos en un año, y el de las materias primas, así como el difícil contexto en el que están inmersos los mercados internacionales, complicado aún más por la escasez de liquidez que se propaga desde EEUU.

El paro en constante crecimiento, la inflación desbocada, el consumo por los suelos, el Euríbor por las nubes, la debacle de Martinsa-Fadesa... En ese escenario, el titular de Economía auguró que la economía española ha crecido sólo entre el 0,1 y el 0,2% en el segundo trimestre del año, con lo que 2008 podría acabar con una cifra cercana al 2%, pero superior a la que se registrará en 2009.

La evidencia manda, y eso indica que la situación actual "es, sin duda alguna, muy difícil y muy complicada", destacó Solbes, quien insistió en que tras haber vivido la crisis de 1993 y 1994, "y algunas otras indirectamente", ésta es la que revista mayor dificultad. No obstante, mostró su confianza en que "hay solución" para salir del túnel y en que se sólo se trata de "hacer los ajustes necesarios en la economía española".

Y el futuro, al menos a corto plazo, no parece halagüeño. El hombre que cuadra las cifras del país no tiene la "sensación" de que el crecimiento registre cifras negativas, aunque tampoco lo descartó porque, reconoció, éstas ya se están produciendo en otros puntos de Europa, como Dinamarca. En este sentido, consideró que "ayudaría" a que esto no pasase que el entorno cambiase "totalmente", con una caída de los precios del petróleo. La situación también se "calmaría" si lo hiciese el ámbito financiero, aunque insistió en que España necesita una "mayor confianza en el futuro", que tendría "un reflejo en el consumo", lo que permitiría reactivar la economía.

Mientras Solbes admitía la gravedad de la situación, el presidente del Gobierno prefería recetar optimismo. José Luis Rodríguez Zapatero se comprometió ayer, durante los actos por el 120 aniversario de UGT, a ponerse del lado de los trabajadores "con el viento a favor o en contra". En este sentido, reiteró que el Ejecutivo "no abandonará a los empleados" y caminará hacia la mejora de los derechos sociales, ya que se mostró convencido de que España vivirá "más progreso" y "más fortaleza económica" en el futuro. Y fue más lejos: con pesimismo sobre el futuro no se crean puestos de trabajo.

Zapatero anticipó que la economía española podrá ir "mejor o peor", pero el Ejecutivo no dará ningún paso atrás" en derechos sociales. En este sentido, se mostró convencido de que el futuro de España será de "más progreso, más generación de riqueza y más distribución, más derechos sociales y más fortaleza económica".

Desde el PP, la vicesecretaria de Organización, Ana Mato, recomendó al Ejecutivo que aplique las "recetas" de su formación en regiones como la Comunidad de Madrid, la Comunidad Valenciana o Murcia. "A Zapatero no le interesa hablar de la situación económica", afirmó, criticando que sería un "esperpento" no tratar ese asunto en la próxima cita Zapatero-Rajoy.

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