Brown y Sarkozy niegan diferencias con Merkel sobre la respuesta a la crisis

  • El primer ministro británico y el presidente francés se reúnen en Londres y lanzan un mensaje de unidad con Alemania para hacer frente a la situación económica

El primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, negaron hoy en Londres tener discrepancias con la canciller alemana, Angela Merkel, sobre la respuesta de la Unión Europea (UE) a la crisis económica.

"Nuestro análisis (de la crisis) es el mismo que el de Merkel. No hay desacuerdo", subrayó Sarkozy, presidente de turno de la UE, mientras Brown aseguró que existe "unidad" en el seno de la unión acerca de una reacción armonizada a la crisis. Ambos mandatarios hicieron esas declaraciones en una rueda de prensa posterior a una reunión informal europea celebrada en Londres, a la que asistieron también el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Barroso, y destacados empresarios.

La "mini-cumbre", que acaeció antes de la reunión de jefes de Estado o de Gobierno de la UE prevista para este jueves y viernes en Bruselas, estuvo marcada por la ausencia de Merkel. La prensa germana lo interpretó como un "desaire" de Brown y Sarkozy por sus supuestas diferencias con la canciller sobre las medidas más idóneas para atajar la crisis económica. Varios países de la UE y la CE criticaron la semana pasada que Alemania, como primera potencia económica europea, no haga lo suficiente contra la actual desaceleración económica.

Conocida por su reticencia al endeudamiento del Estado para sufragar el gasto público, Merkel insiste, empero, en que el reciente plan germano de estímulo económico de 32.000 millones de euros es el más voluminoso de Europa, frente al del Reino Unido (unos 23.500 millones de euros) y el de Francia (26.000 millones de euros). Pese a todo, Brown, Sarkozy y Barroso quitaron hierro a una eventual fisura europea en ese área, al resaltar el carácter "informal" de la reunión de hoy e incidir en que el pasado fin de semana hablaron por teléfono con la jefa del Gobierno alemán.

Por si quedaba alguna duda, el jefe del Ejecutivo comunitario consideró "imposible" buscar una solución europea a la crisis sin Berlín, y recalcó su "confianza total en los esfuerzos que está haciendo Alemania". Según Barroso, el plan alemán de reactivación económica "está en línea" con el propuesto por la CE, que asciende a 200.000 millones de euros -el 1,5 por ciento del producto interior bruto (PIB) comunitario- y se debatirá en el Consejo Europeo de esta semana. En cualquier caso, los tres líderes coincidieron en la necesidad de "actuar de forma coordinada" en la presente coyuntura económica, explicó Sarkozy, al reiterar que la UE afronta "una crisis muy seria que requiere coordinación".

Por otro lado, Brown, como anfitrión de la "mini-cumbre", dijo que los Veintisiete están de acuerdo en invertir en infraestructuras de tecnología y medio ambiente como mecanismo para reactivar la economía. Según el "premier" británico, los países miembros de la UE coinciden en que el objetivo común pasa por construir "una Europa digital, de bajas emisiones y respetuosa con el medio ambiente".

Asimismo, Brown ensalzó la idea de cooperar a nivel europeo y se mostró optimista sobre la posibilidad de trabajar "mano sobre mano" con la nueva Administración de Estados Unidos que encabezará Barack Obama. El primer ministro británico alertó también de los peligros de caer en el proteccionismo e hizo hincapié en la necesidad de aprobar la Ronda de Doha de liberalización del comercio mundial, que se negocia desde hace siete años.

Brown, Sarkozy y Barroso se entrevistaron primero en Downing Street, residencia oficial del jefe del Gobierno británico, y después mantuvieron un encuentro en el palacete de Lancaster House (centro de Londres) con una cincuentena de líderes empresariales. Entre las compañías representadas en la reunión destacan el grupo siderúrgico ArcelorMittal, la petrolera Total, el gigante aeroespacial europeo EADS y el operador de telefonía móvil Vodafone.

Brown, Sarkozy y Barroso volverán a coincidir en Londres el 2 de abril en la próxima cumbre del Grupo de los Veinte (G-20, los países más ricos y los emergentes), que abordará la crisis económica y la reforma de las instituciones financieras internacionales.

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