Benjumea dice que su cese fue "impuesto" y que la fallida ampliación causó la crisis

  • El ex presidente de Abengoa declara que su marcha provocó la desconfianza de los mercados

Felipe Benjumea, a su llegada a la Audiencia Nacional. Felipe Benjumea, a su llegada a la Audiencia Nacional.

Felipe Benjumea, a su llegada a la Audiencia Nacional. / EFE

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La declaración delque fuese presidente de Abengoa entre 1991 y 2015, Felipe Benjumea, protagonizó la segunda sesión del juicio que sigue la Audiencia Nacional contra él y otras cuatro personas por administración desleal, en la que afirmó que cesó de sus funciones "por el bien de la sociedad" y porque se trató de una condición "impuesta" por las entidades financieras que iban a llevar a cabo la ampliación de capital, operación que finalmente no se produjo y que llevó a la empresa a una situación de "crisis total".

Benjumea reiteró ante el tribunal que, al forzar su cese, el Banco Santander provocó la caída del valor de las acciones y la interrupción de los contratos de aseguramiento y de las líneas de liquidez precisas para acometer una ampliación de capital, asegurar su viabilidad y evitar el concurso. Benjumea, para el que el fiscal solicita cinco años de prisión, ha achacado al director general de Santander España, Rodrigo Echenique, toda la responsabilidad por la entrada en concurso de la empresa, en noviembre de 2015, al forzar su cese en septiembre de ese año.

El relato de Benjumea se remontó al verano de 2015, cuando la sociedad decidió acometer una ampliación de capital para la que contaba con suficiente liquidez y con las garantías de contratos de aseguramiento necesarios, siempre según su versión.

Según ésta, en el Consejo de Administración del 13 de septiembre, declaró, se aprobó "todo lo necesario" para garantizar el contrato de aseguramiento de la ampliación de capital, así como cuestiones de gobierno corporativo relativas entre otras, al número de consejeros independientes, todo ello con el acuerdo de los bancos.

Pero un día después, relató el acusado, el presidente del Santander España, Rodrigo Echenique, le hace saber que "debe irse", y que el banco no va a participar en la operación si élpermanece como presidente de Abengoa.

A preguntas del fiscal del caso, José Perals, el principal acusado de este procedimiento insistió en que estaban en un momento en que la empresa "no podía decidir" y por tanto "eran lentejas". "No quiero hablar de chantaje", dijo durante el interrogatorio, en el que precisó que la empresa no tenía problemas de endeudamiento cuando iba a firmar esta ampliación de capital de 650 millones de euros.

Tras la petición de Santander es cuando Felipe Benjumea presenta su renuncia como presidente y cesa como consejero, lo que, según dijo, inmediatamente provoca la desconfianza del mercado y una fuerte caída del precio de los títulos de Abengoa en bolsa; lo que ocurre a continuación, según su relato, es que algunos de los bancos que se habían comprometido a respaldar la ampliación de capital dan un paso atrás, al haber cambiado de forma tan drástica las condiciones previas.

Todo ello, explicó, es lo que abocó a Abengoa a solicitar su entrada en preconcurso de acreedores en noviembre, la misma empresa que pocos meses ante gozaba de una sólida posición y del respaldo de entidades financieras como HSBC o Crédit Agricole, además del Santander. Santander, dijo Benjumea, había aprobado a finales de junio todas las operaciones de riesgo con Abengoa, y ese mismo mes el banco concedió a la empresa líneas de crédito por 270 millones de euros, por lo que el drástico "cambio de opinión de la entidad financiera nos pareció poco riguroso". De acuerdo con el escrito de acusación provisional del fiscal, el mismo día que cesó como presidente se firmó un contrato "de prestación de servicios de asesoramiento" cobrando idéntico sueldo que el que tenía. Se trató de una operación, según el fiscal, con la que decidió "aparentar su marcha cobrando unas indemnizaciones a las que no tenía derecho" y por valor de 11.484.000 euros.

A este respecto, Benjumea matizó que sí fue una condición impuesta y que, tras su cese, firmó este nuevo contrato laboral con fecha de vencimiento del 31 de diciembre de 2016 porque la situación era de "crisis total" e intentaba que su salida "no fuera un trauma" para la mayor empresa de energías renovables de España.

El acusado ha añadido que no cobró "nada" por ese nuevo acuerdo laboral porque él "quería ayudar" a la compañía y porque cuando tenía que hacer la primera factura, Abengoa estaba en una "situación terrible". El ex directivo tampoco percibió las retribuciones variables, ha dicho, porque las perdió al abandonar el cargo que venía ejerciendo desde 1991. En esta segunda sesión también culminó la declaración del ex consejero delegado de la compañía Manuel

Sánchez Ortega, quien insistió en que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) conocía los detalles de los nuevos contratos de alta dirección suscritos en febrero de 2015, apenas dos meses antes de su marcha y por los que accedió a la indemnización de 4,5 millones objeto de pesquisas. Asimismo, Sánchez Ortega defendió, como en la primera sesión de la vista, que la contabilidad en aquella época "estaba impecable" y negó que Abengoa realizara ajustes en las cuentas de 2014 y 2015 pues "no sufrieron ni una sola variación".

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