El BCE responde a la presión inflacionista manteniendo los tipos en el 4,25%

  • Tras la subida de un cuarto de punto de julio, Trichet cree que el actual nivel de tipos es suficiente para contribuir a a lograr la estabilidad de precios.

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En un contexto económico de crecientes presiones inflacionistas y de intenso frenazo de la economía en todo el continente, el Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener invariables los tipos de interés estables en el 4,25%. Tras la subida de un cuarto de punto adoptada en la reunión del pasado mes de julio, el responsable del organismo monetario, Jean Claude Trichet, considera que el actual nivel de tipos es suficiente como para contribuir a a lograr la estabilidad de precios.

En la reunión ordinaria celebrada en Fráncfort, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener los tipos de interés aplicados a las operaciones principales de financiación en un 4,25 por ciento, después de que en la reunión de julio recibieran un incremento de un cuarto de punto, forzados por la creciente inflación. Aunque esta circunstancia se mantiene, los responsables de política monetaria de la zona euro siguen confiando en que este nivel de tipos pueda bastar para ir moderando la inflación, que en la Eurozona se situó en julio en el nivel récord del 4,1 por ciento.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean Claude Trichet, reiteró en rueda de prensa que la actual política monetaria de la institución contribuirá a alcanzar el objetivo de estabilidad de precios en el medio plazo, lo que aleja la posibilidad de que la institución acometa una nueva subida de tipos en su próxima reunión de septiembre.

Asimismo, el banquero galo hizo hincapié en que el BCE no tiene "predisposición alguna, ni compromisos en política monetaria", por lo que hará "lo que considere necesario para lograr la estabilidad de precios". En la comparecencia posterior a la reunión del BCE, en la que el Consejo de Gobierno de la entidad decidió mantener los tipos de interés en el 4,25%, su nivel más elevado de los últimos siete años, el banquero afirmó que la información disponible respalda los razonamientos de los miembros del consejo del BCE que motivaron la subida de tipos de interés del pasado mes de julio.

"La tasa de inflación anual probablemente se mantendrá bastante por encima de los niveles consecuentes con la estabilidad de precios por un periodo de tiempo prolongado, y los riesgos se mantienen al alza en el medio y largo plazo", dijo Trichet, quien afirmó que "sólo se moderará gradualmente en 2009". 

Por otro lado, el máximo responsable de la política monetaria del BCE señaló que los últimos datos apuntan a un debilitamiento del crecimiento económico de la Eurozona en la mitad del presente año, aunque afirmó que esta desaceleración era "esperada" y en parte responde a una corrección técnica tras el "excepcionalmente robusto" crecimiento económico del primer trimestre. "El segundo y tercer trimestre serán especialmente débiles", dijo Trichet, quien, no obstante reiteró que los fundamentos económicos de la Eurozona son "sólidos". 

Asimismo, el presidente del BCE recordó que la institución "sólo tiene una aguja en su brújula, la de la estabilidad de precios", por lo que no comparan ésta con la de la actividad económica a la hora de tomar decisiones de política monetaria.

Por otro lado, el banquero francés mostró su decepción por el fracaso de las conversaciones en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) con el objetivo de relanzar la Ronda de Doha y afirmó que "supone un revés muy importante".

El presidente del BCE valoró los últimos doce meses, tras el estallido en agosto de 2007 de la crisis en los mercados financieros que forzó a la intervención coordinada de los bancos centrales de EEUU y la Eurozona, como una "seria corrección del mercado".

"Se trata de una muy importante corrección del mercado todavía en curso, con episodios de turbulencias y elevada volatilidad. No hay espacio para la complacencia", dijo Trichet, quien apuntó que nunca se había considerado que existiera una "solución rápida".

Además, el máximo responsable de política monetaria de la zona euro destacó la buena situación en la que se encontraba el BCE, puesto que contaba con una serie de herramientas y experiencias que le permitieron estar "mejor preparado" que otras instituciones.

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