Amparo no tiene techo

  • El fichaje de la ex directiva de IBM por Iberdrola confirma su gran proyección

Hablar del techo de cristal ya no está de moda: la Ley de Igualdad, muy debatida en su aparición e ignorada de facto por la mayoría de las empresas cuya aplicación les es preceptiva, hizo envejecer al metafórico término, que evoca la dificultad de las mujeres para progresar en la escala directiva por un invisible tope cuyos materiales son culturales; básicamente, el predominio masculino en la cadena de mando formal, que resulta abrumador en los niveles estratégicos. Este techo invisible fue traspasado con creces por Amparo Moraleda hace años.

Ingeniera industrial, lleva 20 años en IBM -una compañía que cambió radicalmente su enfoque sobre los sexos hace ya dos décadas-, y hasta esta semana era la presidenta en el Sur de Europa de la multinacional apodada Big Blue. Ahora se hará cargo de la dirección internacional de Iberdrola, compañía que genera el 50 por ciento de su electricidad fuera de España. Aunque las malas lenguas dicen que era solamente "una comercial distinguida" -como si eso fuera poco- en la que hasta ahora era su empresa, nadie pone en duda su valía. De hecho, la fichan para la champions energética, un sector de pasado, presente y, más aun si cabe, futuro. Quizá por suerte para el parnaso ejecutivo español, Amparo Moraleda no acabó siendo ministra o presidenta de un regulador con Zapatero, que estaba por sus huesos, ni máxima responsable de una privatizada donde el Gobierno tenga mano. Necesitamos que el elenco directivo cromosoma Y no se limite al cuarteto Moraleda, Salarich, Ana Patricia y Aguilera. Entre ellas y las mandos intermedios -que, según algunos, es el lugar natural de la mujer en la organización, y no disparen al pianista-, el abismo. Un abismo repleto de testosterona y networking XY.

Amparo Moraleda tiene 44 años; dicen que cocina y lee. Pero, cuidado, es que hay más: está casada y tiene dos hijas. Mucha suerte para esta mujer.

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