Álvarez Colunga muere al explotar su lancha en el Puerto de Mazagón

  • El accidente ocurrió el sábado por la tarde a unas seis millas de tierra · El cuerpo quedó totalmente calcinado e irreconocible y fue identificado 24 horas después del suceso por las piezas dentales

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El empresario sevillano y presidente de honor de la Confederación de Empresarios de Andalucía, Rafael Álvarez Colunga, falleció el pasado sábado en un accidente marítimo ocurrido frente a la costa de la localidad onubense de Mazagón después de que la embarcación que patroneaba sufriera una explosión.

Según las primeras hipótesis, el suceso fue originado por una chispa en los motores de la embarcación que prendió el depósito de combustible, aunque las causas concretas del suceso siguen siendo investigadas.

Álvarez Colunga partió del Puerto de Mazagón a bordo de una embarcación semirígida de unos siete metros tipo Zodiac para presenciar una de las mangas de la XVI Regata de Invierno Bahía de Huelva. La prueba, que se suspendió finalmente por falta de viento, era organizada por el Club Náutico de esta localidad onubense, donde solía tener atracado un barco de su propiedad. Según ha podido saber este diario, el empresario sevillano había señalado poco antes de zarpar que iba a estrenar los motores de la lancha.

Fuentes de la investigación indicaron que se activó un dispositivo de búsqueda de Salvamento Marítimo después de que se avistara desde el puerto de Mazagón una columna de humo en el mar. Pasadas las cinco de la tarde, efectivos de la Guardia Civil de Huelva y de Salvamento Marítimo localizaron un cadáver "completamente calcinado e irreconocible" a unas seis millas de la costa, cerca de la monoboya de descarga de petróleo del gasoducto Poseidón. El levantamiento del cadáver se realizó finalmente sobre las diez de la noche del sábado, según señalaron fuentes de la Guardia Civil.

Los restos mortales fueron trasladados a continuación al Tanatorio Atlántico de Huelva, donde se encuentra el Instituto Anatómico Forense, para realizar la autopsia y realizar su identificación por pruebas forenses. En paralelo, Salvamento Marítimo inició una búsqueda en la zona, ante la posibilidad de que hubiera más víctimas implicadas en el accidente, un extremo que se descartó a última hora de ayer.

Al no tener noticias durante toda la jornada, la esposa y el hijo de Rafael Álvarez Colunga denunciaron su desaparición el sábado por la noche. La Guardia Civil les comunicó que una embarcación similar a la suya había explotado cerca de la costa, y que los efectivos habían rescatado un cadáver carbonizado del agua. Acompañados por familiares directos y por el responsable de la Benemérita de Sevilla, la esposa y el hijo de Álvarez Colunga llegaron sobre las seis de la tarde de ayer al Intituto Anatómico Forense de Huelva, adonde se acercaron amigos y allegados, según informa Carlos Sáez.

El hijo de Rafael Álvarez Colunga facilitó muestras de ADN para proceder a la identificación de los restos, un paso que no fue necesario finalmente ya que a última hora de la tarde familiares de la víctima remitieron desde Sevilla una placa dental después de una larga búsqueda que se prolongó durante toda la mañana. Dicha placa fue la prueba que determinó la identidad del fallecido gracias a unas piezas dentales de metal precioso, sin tener que esperar el lapso mínimo de dos días para contar con los resultados concluyentes del ADN.

La espera del resultado del proceso de identificación fue larga e intensa en el Tanatorio, mientras familiares y amigos del presidente de honor de la Confederación de Empresarios de Andalucía barajaban algunas hipótesis de lo que había podido suceder. Con el tanque lleno de gasolina y una acumulación de gases, la explosión de una embarcación de estas características puede tener consecuencias dramáticas.

En el Puerto de Mazagón imperaba ayer la ley del silencio, según informa Raquel Rendón. Nadie quería mencionar el tema por respeto a la familia del desparecido, y los que lo hacían hablaban con un nudo en la garganta. "Solía venir solo para salir con su embarcación a navegar, pero no era de los que le gustaba alejarse de la costa y no solía ir más allá del faro", indicó uno de los operarios de la torre de control del puerto, al que le extrañó "que se alejara tanto".

El empresario farmacéutico atracaba su Valiant (una embarcación parecida a una Zodiac) en uno de los pantalanes de Mazagón desde hacía varios años, y solía "venir en verano con toda su familia muy a menudo, aunque en invierno no era tan usual verlo por aquí", explicó otro conocido del fallecido en el bar Dockland´s, junto al club náutico de la localidad.

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