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Una vida vale tres puntos

  • Hasta el cuello El Córdoba disputa su primer encuentro como virtual equipo de Segunda B Otra pelea El Elche ya no cree en el ascenso, pero amenaza a un conjunto que debe reaccionar para no hundirse

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13 de enero de 2008. A Malata. Racing de Ferrol-Córdoba. Ito toca una falta en corto hacia Asen, quien se encuentra de espaldas a la portería en el círculo central. Aún no se sabe cómo lo hizo, pero en poco más de cinco segundos había alojado la pelota en la portería después de tirar un caño a Jonathan Martín y driblar a Queco Piña. Con ese gol, el conjunto de Paco Jémez -que en gloria esté- puso fin a una racha de ocho jornadas sin ganar, que habían sumido al equipo en un principio de ansiedad. ¿Ansiedad? ¿Aquéllo era ansiedad? Uno mira la clasificación ahora y se le queda corto el vocabulario.

Ansiedad. Vida o muerte. A por todas. Ahora sí. En la vigésima jornada, el Córdoba jugó en Galicia con un colchón de seis puntos con respecto a la zona de descenso. Quién los pillara ahora. Ya en mayo, el cuadro blanquiverde se ve enfangado por los tobillos, las rodillas, la cintura, el cuello. Quedan siete encuentros y el bloque que ahora dirige José González es el segundo peor de la categoría. Eso dicen los números, y los números no mienten. Por eso, hoy hace falta un gol como aquél de Asen. Hoy hay que ganar al Elche.

Después de ocho partidos sin vencer, el Córdoba ha tocado fondo. Con la clasificación como cruel reflejo de la realidad y el estadio cerrado como reflejo de la imbecilidad de un aficionado -al fútbol, quizá; a tirar botellas, seguro-, la cosa ya no puede ir peor. Los jugadores tratan de asimilar que son de Segunda B mientras no se demuestre lo contrario. Esta tarde tienen la oportunidad de pegar un puñetazo al destino en el Martínez Valero, un escenario de postín.

El Elche ya no cree en el ascenso. Al igual que el Córdoba, ha tirado por la borda el buen trabajo de toda la temporada en los últimos compromisos. Lo suyo ya no tiene remedio, porque el Málaga, el Sporting y la Real Sociedad -por no hablar del Numancia- tienen demasiada ventaja. Sin embargo, conociendo mínimamente a David Vidal uno sabe que todos los futbolistas darán el do de pecho en lo que falta. Entre otras cosas, su continuidad en el vestuario está en juego. Y la hinchada se lo merece, claro. La idea es dejar un buen sabor de boca e ir sentando las bases de un plantel con más gente de la tierra, bajo la batuta del mismo entrenador. Rafael Campanero daría cualquier cosa por hallarse en esa coyuntura.

Mientras, José González ha estado toda la semana dándole vueltas al coco. El gaditano no pensaba que esto iba a ser tan difícil. En sus primeros cuatro exámenes ha suspendido de forma evidente: empate en el estreno en Castalia y tres derrotas consecutivas ante el Eibar, el Poli Ejido y Las Palmas, todas ellas por la mínima y sin marcar. En su afán por dar confianza a los que ya estaban para progresar ha conseguido el efecto inverso: que el equipo se estanque. Por eso hoy habrá cambios. Ya sí, no queda otra.

En la convocatoria facilitada el viernes por la tarde no hubo descartes. A los lesionados Aurelio, Endika y Javi Flores se ha unido Julio Pineda, el hombre de la teoría redentora: "Vamos a ganar cinco partidos de los siete que quedan". Un golpe ha dejado fuera de combate al de Camas. No obstante, la baja más reseñable es la de Acciari, sancionado por acumulación de amonestaciones. José había convertido al argentino en lo que siempre ha sido: el referente del trabajo sucio en la medular. No está, y no cabe lamentarse.

González ha llegado a plantearse la opción de colocar a Pablo Ruiz en el doble pivote. No parece que la revolución llegue hasta ahí, pero el técnico, a pesar de que la lista es la que es porque no hay más, tiene mimbres para confeccionar un cesto decente. En la portería, la inseguridad de Julio Iglesias ha abierto la puerta a Dvid Valle. Dani y Rubén quizá merezcan una oportunidad en los laterales en detrimento de Mario y Diego Reyes. Ito debe asumir los galones de una vez por todas. En la derecha, Guzmán aspira a desbordar, pero Cristian Álvarez es fundamental en la estrategia -si juega, debe afinar el toque-. Juanlu está flaqueando y quizá sea el turno de Arteaga como hombre de banda, otra vez. Y arriba, Asen, Javi Moreno y Arthuro han de cortar la sequía. Porque su equipo se está muriendo de sed.

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