Una 'tormenta perfecta' para EEUU

El centrocampista Bradley y el portero Tim Howard, puntales de EEUU, tras saberse apeados del Mundial. El centrocampista Bradley y el portero Tim Howard, puntales de EEUU, tras saberse apeados del Mundial.

El centrocampista Bradley y el portero Tim Howard, puntales de EEUU, tras saberse apeados del Mundial. / robert taylor / efe

La "tormenta perfecta". Así definió la propia Federación Estadounidense de Fútbol la catástrofe caribeña vivida por el equipo de Bruce Arena, que se quedó contra todo pronóstico fuera de un Mundial por primera vez en 32 años. Todo lo que podía salir mal salió mal en la noche del martes para Estados Unidos, que deberá ver el Mundial de Rusia 2018 por televisión. Algo que no sucedía desde México 1986.

"Hemos decepcionado a una nación entera", se lamentó Omar Gonzalez, quien se mostró muy afligido por el gol en propia meta que anotó a los 17 minutos en el partido ante Trinidad y Tobago. "Me perseguirá de por vida", reconoció el defensor.

La inesperada derrota por 2-1 en la ciudad triniteña de Couva, combinada con las respectivas victorias de Panamá y Honduras ante Costa Rica y México, dejó a Estados Unidos en quinta posición del hexagonal final de la Concacaf (Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol).

Los de Bruce Arena pasaron de la clasificación directa a ni siquiera poder jugar una plaza en la repesca ante Australia, posibilidad que ahora tendrá Honduras.

El desenlace puso punto final a una eliminatoria llena de turbulencias para el vigente campeón de la Copa de Oro de la Concacaf. El mal comienzo del hexagonal costó el cargo al alemán Jürgen Klinsmann y la federación acudió a un experimentando ex seleccionador del equipo como Arena. Parecía que el técnico de 66 años conseguiría evitar la debacle, pero en la última jornada todo se fue por la borda.

La eliminación pone no solo en duda el futuro de Arena, sino también de la propia cúpula de la US Soccer.

"No nos clasificamos y era mi responsabilidad. No tenemos excusas", dijo Arena, que evitó hablar sobre su continuidad en el cargo. Sunil Gulati, el hombre que lo llevó al cargo tras echar a Klinsmann, también debió responder preguntas. "Es una enorme decepción", dijo el jefe del fútbol estadounidense al Washington Post. "Esta noche todavía estamos un poco en shock, pero de alguna manera el 2022 comienza ya mañana", se resignó.

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