El sello Vidal: vertical y con gran pegada

  • El técnico gallego es el alma del equipo ilicitano · El ascenso se ha difuminado

Llega el Córdoba al estadio Martínez Valero de Elche con la urgencia de necesitar una victoria fundamental que lo ponga en el camino de la salvación. Tendrá que superar a un conjunto ilicitano hecho a imagen y semejanza de su siempre peculiar entrenador, David Vidal, que se caracteriza por imponer en sus equipos el sacrificio, la pelea, el orden y la eficacia. En estos parámetros se mueven los franjiverdes, que con la derrota de la pasada jornada ante el Alavés dijeron prácticamente adiós al ascenso y ya sólo piensan en acabar la temporada lo más arriba posible. Les restan siete partidos para terminar una liga en la que ya planifican el próximo curso, empezando por la renovación de Vidal, auténtica estrella del equipo ilicitano.

sin balón

El estilo del gallego impone una defensa muy adelantada para favorecer la presión muy cerca del área rival y recuperar el balón en el lugar donde más daño hace a su oponente. Fernando Niño, Fajardo y Samuel capitanean la zaga con una autoridad impecable, mientras que Cobo, Rodri o José Vega en el medio del campo hacen bascular lo suficiente al equipo para no perder la posición.

Con balón

El Elche se caracteriza por llevar a cabo transiciones rápidas para sorprender a los rivales. Los mediocentros descargan el esférico con velocidad a las bandas, por donde Raúl Martín y Coelho suelen hacer mucho daño. Los puntas, como Noel Williams -relegado a la suplencia en las últimas jornadas- o Miguel, salen muy a menudo de su posición para recibir el balón y facilitar el ritmo de juego. Cuentan con una amplia gama de jugadas de estrategia, con el sello propio de David Vidal, que les hace ser letales y efectivos.

lo mejor

Un auténtico equipo. Sin tirar de individualidades ni estrellas, el conjunto franjiverde es un bloque, lo que le permite jugar un fútbol práctico y con ritmo. Además, a pesar de los últimos resultados en casa, se ha mostrado casi intratable en el Martínez Valero, donde ha cosechado nueve victorias y sólo tres derrotas.

lo peor

El alto ritmo que impone le pasa factura en los minutos finales, a los que llega fundido y sin ideas. Los rivales saben de esta debilidad y tratan de apretar a los ilicitanos para remontar el marcador. En los últimos cinco partidos se han mostrados ineficaces de cara al gol y sólo han marcado de penalti en dos ocasiones.

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