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El ruido tras la peor caída

  • "¡A Segunda B, a Segunda B...!", cantaron los aficionados en el Martínez Valero de Elche · El conjunto de José González desperdició dos goles de renta en la segunda parte para terminar hundido

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Impresiona escuchar "¡A Segunda B, a Segunda B!" cuando un equipo se hunde. El Córdoba concentró su temporada en Elche, donde cuajó un partido simbólico a más no poder: obtuvo una jugosa renta de dos goles, se vio desbordado por el empuje del rival, se acongojó, asistió a una remontada trágica y terminó enrabietado, perdiendo los papeles. Aún quedan seis jornadas y las matemáticas dan opciones, pero el Martínez Valero se convirtió en un improvisado cementerio.

Desde el principio del pleito se vio un Córdoba distinto. No por planteamiento, pero sí por hombres. En su primera intervención, marca de la casa, Guzmán dejó atrás a dos rivales antes de caer derribado a escasos metros del área; eso no lo hace Cristian Álvarez. Como Cristian no estaba -ni Juanlu-, Katxorro se encargó de botar el golpe franco. Willy Caballero atajó sin mayores problemas.

El Elche también presentaba una alineación alterada, por lo que su rendimiento era una incógnita. No obstante, el combinado franjiverde no está cómodamente ubicado en la tabla por casualidad. Siempre desde el toque y con querencia por las bandas, los locales ganaron metros con relativa sencillez. Rubén tuvo la primera ocasión, pero tras deshacerse de Pierini en el punto de penalti no supo culminar.

Al Córdoba le tocaba mantener el tipo y no hacer concesiones. Sin embargo, Guzmán perdonó el 0-1 en el minuto 9. Arthuro avanzó por la derecha y mandó la bola hacia Arteaga, quien dejó solo al pacense con un toque bombeado. Cegado por la responsabilidad, con Caballero a media salida, el interior derecho no encontró puerta en su testarazo.

Pero, ojo, el Elche continuaba achuchando. A su modo, con sutileza. Bellvis dio un pase de la muerte que murió en la zaga y Rubén forzó una estirada de David Valle con un zurdazo ajustado a la base del poste. El asistente neutralizó el asedio al señalar tres fueras de juego dudosos.

Mientras, Guzmán seguía a lo suyo, buscando las cosquillas a Raúl Fuster. En una colada hasta la línea de fondo, Willy metió la manopla de forma providencial. El encuentro oscilaba entre una transición visitante en condiciones o una diablura de Rubén entre líneas. Valle blocó otro zapatazo lejano del zurdo.

En el ecuador del primer tiempo, un parón para atender a Noel Williams fue aprovechado por todos los cordobesistas para refrescarse y recibir instrucciones de José junto a la banda. En cualquier caso, el fútbol le ha demostrado al Córdoba esta temporada que sus caprichos pueden estar por encima de cualquier corsé o consigna táctica. En un pelotazo de David Valle, una pifia en el despeje de Fernando Niño dejó a Asen la opción de volear desde 25 metros o asistir a Arthuro, exprimiendo el agujero en la zaga. El madrileño eligió la segunda posibilidad y el brasileño, solo, batió a Willy con un derechazo seco.

Por primera vez en la etapa comandada por González, el equipo se ponía por delante. Al menos, había que aguantar esa coyuntura hasta el descanso. Cobo puso en aprietos a David Valle con un cabezazo cercano a raíz de una falta sacada por Rubén y Guzmán protagonizó otra incursión por su costado con centro al corazón del área. Y el 0-2 estuvo cerca, cerquísima, tras una triangulación entre Asen, Arteaga y Arthuro que el delantero cedido por el Alavés desperdició con un zurdazo mordido. Se había revuelto en el área y estaba en disposición de fusilar al portero, pero esta vez falló. El intermedio llegó con el propio Arthuro presionando a Caballero. Y eso, unido al resultado, daba licencia para soñar.

David Vidal reforzó la banda izquierda con la incorporación de José Vega. Bellvis pasó a actuar como lateral y tuvo un arranque desafortunadísimo en el segundo periodo, porque a juicio de Gardeazábal Gómez cometió un penalti claro (le mostró amarilla). Cuando todos pensaban que iba a indicar fuera de juego en una falta lateral ejecutada por Guzmán, el colegiado decretó la pena máxima. Arthuro consumó su doblete desde los once metros.

Fueron diez minutos de locura, porque en esa fase dio tiempo a muchas cosas más. David Valle blocó un testarazo de Rubén, y en la siguiente ocasión del zurdo sólo pudo despejar; Noel Williams, en el sitio justo en el momento adecuado, colocó el esférico en las mallas. Fue una laguna en la retaguardia, concretamente un minuto después de que José introdujera una novedad avisada, pero sorprendente: Antonio al eje de la retaguardia y Pablo Ruiz al círculo central. El sacrificado fue Arthuro. En la réplica, Caballero detuvo un derechazo cruzado de Guzmán. A renglón seguido, Vidal agotó su cupo de sustituciones con el ilustre Víctor Sánchez del Amo y el canterano Iñaki.

El Córdoba necesitaba un respiro, porque el Elche apretaba de lo lindo. Juanlu suplió a Arteaga para refrescar el flanco izquierdo. Era cuestión de anestesiar el partido y dejar pasar minutos que parecían horas, ya que el rival había agotado buena parte de sus energías y su paciencia y la grada la había tomado con Gardeazábal.

No era fácil. A muchos les temblaban las piernas (sólo así se explican errores infantiles de Guzmán o Mario). Quedaba aguantar el tirón y confiar en algún chispazo, con Asen aislado arriba.

Entró Cristian Álvarez, supuestamente un hombre de garantías para afrontar papeletas como la de ayer. José Vega perdonó el empate tras beneficiarse de un fallo de Antonio. Qué agonía: era una falta detrás de otra, casi todas enfiladas hacia la portería de Valle. Pero parecía que los franjiverdes no tenían la tarde. Rubén tuvo otra en una auténtica avalancha. Y en el córner sucesivo, José Vega recogió el rechace y superó a David Valle con un derechazo que cruzó el área como un puñal y entró tras tocar en el poste. Se veía venir. Quedaban diez minutos y el punto no valía, pero todavía podía ser peor. Mario falló clamorosamente en un envío desde la derecha y José Vega metió un centro ante el que Víctor sólo tuvo que poner la cabeza. El balón, obediente y violento, significó el 3-2.

El resumen del choque fue la historia de los dos centrales: Pierini se marchó arriba a la caza del rebote que nunca llega, como ya es costumbre, y Pablo Ruiz se autoexpulsó, como era costumbre. Asen dibujó una maniobra magnífica que mereció el 3-3, aunque Calderón y Rubén también se toparon con Valle en la búsqueda del cuarto. Como guinda envenenada en un epílogo lamentable, Katxorro, Juanlu -éste con una patada alevosa- y Diego Reyes se borraron de la próxima jornada, que se presumía clave. Será contra un Xerez dispuesto a dar la puntilla a un proyecto con pie y medio en Segunda B.

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