No quiere perder la ola buena

Como si de un surfista se tratara, el Lucena ha cogido la ola buena. Por fin ha encontrado estabilidad, tanto en su juego como en sus resultados, y empieza a sentirse capacitado para enderezar el rumbo de una temporada que iba camino de complicarse más de lo deseado. Las dos últimas victorias, ambas dejando la portería a cero, eran el interruptor que necesitaba la plantilla para quitarse de encima todos los complejos que le habían impedido mostrar su verdadero nivel en los primeros meses del campeonato. Pero eso no debe nublar la realidad. El conjunto celeste sigue obligado a mirar al sótano, porque los de arriba están muy lejos, y su distancia con los de abajo tampoco es muy sustanciosa. De hecho, el primer objetivo que se han marcado en el vestuario es alejar a los que vienen por detrás, marcar diferencias de inmediato con el grupo perseguidor y despejar el camino de piedras para que el futuro pueda verse de un nuevo color.

De momento, el horizonte se ha despejado de nubes. Los triunfos en Écija y, sobre todo, el de la semana pasada ante el Cádiz, deben suponer un punto de inflexión en el ejercicio. Más el segundo que el primero porque, contrariamente a lo visto un año antes, el Ciudad de Lucena había dejado de ser un fortín. Y los éxitos siempre es mejor agarrarlos al calor del hogar.

Las señas de identidad de este Lucena siempre han sido una fortaleza defensiva a prueba de bombas y una mediana efectividad arriba. Regado de buen juego, si es posible. Pero para eso hay que tener confianza, el respaldo que sólo dan los resultados y verte sin agobios en la tabla. Porque sin dinero para tener jugadores que marquen las diferencias en los metros finales, la casa hay que construirla desde abajo. Por ahí la cosa ya va bien. Limones se ha quedado a cero en los dos últimos envites, curiosamente cuando más problemas ha tenido Falete para formar la línea defensiva, que al final con algún parche que otro resultó ser de más garantías que la habitual.

Para el duelo de esta tarde, el técnico lucentino podrá contar por segunda vez en toda la campaña con todos los jugadores del plantel, una vez que Germán y Gavilán, los dos laterales zurdos, ya han cumplido sus respectivos partidos de castigo. Ahora será Falete el que tenga que elegir, pues parece que la solución de Sergio Albiol sólo fue efímera. El resto del once debe variar bien poco, pues no sería de recibo que fuera una decisión del propio entrenador la que frenara la recuperación...

Enfrente estará un Sanluqueño que se ha adaptado a la perfección a la categoría a pesar de ser un recién ascendido. El conjunto gaditano está justo por detrás del Lucena, pero fuera de casa le está costando arrancar, sobre todo por su pobre bagaje anotador (4 goles). Pedro Buenaventura, gran conocedor de la categoría, recupera a Óscar Silva, que entra en la lista por Carlos, pues como se presumía, Dani no ha superado su lesión y Diego Ramírez tampoco está restablecido

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