Pádel

Del pupitre del colegio... a las pistas del circuito mundial

  • El cordobés Javi Garrido hace balance de una temporada sobresaliente y desvela su gran ambición: ser número uno

Javi Garrido se dispone a devolver una bola de revés. Javi Garrido se dispone a devolver una bola de revés.

Javi Garrido se dispone a devolver una bola de revés. / Rafa Alcaide / Efe

Por la mañana, el joven Javier Garrido (octubre, 2000) se sienta cada día en el pupitre del colegio La Salle de Córdoba. Por la tarde viaja hasta Sevilla para entrenar su gran pasión, el pádel. Una rutina que cuando llega el fin de semana le lleva a competir ya en pistas del circuito mundial.

Este joven de 17 años recién cumplidos se ha convertido esta temporada en el primer jugador del mundo menor de edad en alcanzar los octavos de final del Circuito Mundial, lo que le convierte en una firme promesa.

“Voy a ser el número uno”, dice sin rodeos Javi Garrido en una entrevista con Efe, y reconoce que su sueño es seguir los pasos del sevillano Paquito Navarro, actual número tres del ránking mundial.

En 2017 estos sueños se están haciendo realidad y Garrido dice que se han superado todas sus expectativas porque a principio de año se puso como objetivo entrar en algún cuadro final, que juegan las 32 mejores parejas del mundo.

Hasta el momento ya lleva tres pruebas del Circuito Mundial a falta de cerrar la temporada el próximo lunes en Bilbao, además de cuatro torneos en la categoría Challenger.

El palista cordobés comenzó a hacer historia en Mijas (Málaga) en julio, cuando todavía tenía 16 años, y con el madrileño Javier González como pareja, superó por primera vez la fase previa y se metió en el cuadro final, algo que posteriormente repitió en Andorra y Zaragoza, donde alcanzó los octavos el día de su 17 cumpleaños.

En tierras mañas fue donde dio otro paso adelante al ser capaz de superar la primera ronda (dieciseisavos) por primera vez imponiéndose a la competitiva pareja argentina formada por Agustín Tapia y Andrés Britos, ya con su actual compañero, el sevillano Gonzalo Rubio, número 50 del mundo.

“Empecé el año el 130 del mundo y ya estoy el 68 del ránking, lo que supone todo un sueño hecho realidad”, subraya este estudiante de segundo de Bachillerato en el colegio La Salle, algo que parecía “un poco locura pensarlo” a principios de año cuando planificó la temporada con su padre.

“Rafa García -su entrenador desde los 7 años- y mi padre me ayudan a tener los pies en la tierra. Y con Gonzalo Rubio me surgió una buena oportunidad para dar un paso más en mi carrera”, indica el jugador, ya que con el sevillano como pareja, debido a su ránking, se quita los tres partidos de preprevia de cada torneo.

Además, en 2017 Javi Garrido ha revalidado su título de campeón del mundo de 2015 logrado en México, ahora como júnior, formando pareja con el malagueño José Solano e imponiéndose a Argentina en Málaga. Junto a Solano también ganó el pasado fin de semana el Máster Final Nacional de Menores en Córdoba.

“Ha sido mi primer año metido de lleno en el WPT, porque estuve en todas las pruebas del circuito, para ir de menos a más. Poco a poco -explica- fui acogiendo confianza y fue a partir del Challenger de Murcia cuando llegó la gran progresión”, ya que logró llegar a los octavos de final tras ganar anteriormente hasta cinco partidos entre preprevia y previa.

Posteriormente, llegó su triunfo en los Internacionales de Córdoba y el título en el Campeonato de España por clubes formado pareja con Paquito Navarro, una de sus principales referencias y cuyos pasos espera seguir en el futuro.

El sevillano es uno de sus ídolos, al margen de que “siempre” tuvo como “referente” al argentino Juani Mieres, con el que mantiene “una buena relación desde que venía a Córdoba cuando aquí se jugaba el WPT”.

Javi Garrido ya piensa en 2018, un año que debe servir para “consolidar la pareja y escalar algún puesto en la clasificación, pero sin prisas”, porque su idea es acabar su estudios, algo que “antes era más fácil”, pero ahora pasa “muchos días fuera de casa y no resulta nada fácil”.

Futuro que tiene ya en la mano y que es más que esperanzador. De hecho muchos de los principales jugadores del circuito ya se han interesado por su planificación de la temporada para tratar de jugar con él en alguna prueba.

“Mi objetivo es vivir profesionalmente del pádel, pero quiero estudiar la carrera de INEF (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte)”, asegura Javi Garrido antes de guardar su pala en la mochila y escuchar el timbre que anuncia el fin del recreo en el patio de su colegio.

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