Los puntas, con más frío que nadie

Mentar el Helmántico es hacerlo como sinónimo de ambiente gélido, feudo hostil y difícil de expugnar. Tal es así, que el Córdoba llegaba a tierras salmantinas con el complicado reto de obtener algo positivo en un campo en el que sólo el Alavés ha conseguido arrancar un punto.

El resto de equipos que han pisado su césped han sufrido el efecto charro. Únicamente el xerecista Antoñito ha sido capaz de marcarles en seis jornadas en casa. Ése era el bagaje de los hombres de David Amaral en el presente campeonato liguero. Un dato que, al menos y a priori, intimida. Pese a ello, la vanguardia blanquiverde buscaba firmar la gesta a base de goles.

Con Gastón Casas en el dique seco y con un Pepe Díaz que apenas cuenta para José González, el peso de la operación recaía en Asen y Yordi. El técnico gaditano apostó de inicio por el madrileño, con Javi Flores como enganche, mientras que el isleño esperó su turno en el banquillo.

Asen lo intentó incasablemente durante los primeros cuarenta y cinco minutos, como casi siempre, pero sin suerte, algo que empieza a ser ya una costumbre. El ariete realizó varios desmarques en el primer tramo del encuentro, pero en ambos cayó en fuera de juego, el segundo de ellos muy dudoso. A la media hora de juego, el artillero tuvo su ocasión más clara, pero al plantarse en la frontal apostó por disparar. El lanzamiento resultó excesivamente débil y desviado. Otro fuera de juego en el minuto 37 fue su aportación antes del intermedio.

Así las cosas, José decidió sustituirle en el 58', otorgando una nueva oportunidad al gaditano, que ayer no entró en juego. Con un hombre menos sobre el césped, las acciones de ataque cordobesistas se limitaban a balones en largo. Los centrales le ganaron una y otra vez la partida al delantero, que no lograba contactar con el cuero. Fue una tardesesperante.

Su entrada en el duelo coincidió con los mejores minutos de los locales en el encuentro y con la expulsión de Ceballos, dos hechos que obligaron a los blanquiverdes a centrarse en labores defensivas. Apenas merodearon la parcela de terreno adversaria. Aún resta demasiado para ver al Yordi del pasado ejercicio. El pichichi necesita goles.

La jornada de ayer en Salamanca resulto frustrante para los delanteros, que partían con un reto importante y terminaron firmando una actuación irrelevante. El Córdoba se preocupó principalmente de pertrecharse atrás, tapando a su portero, y seguramente hizo buena aquella máxima del peruano Tim, quien acuñó la teoría de la manta: si te tapas la cabeza, descubres los pies; y viceversa. Al Córdoba se le quedaron helados.

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