El preámbulo de la revancha

  • Transcurrido un cuarto de competición, Celtics y Lakers dominan sus Conferencias en lo que parece un insoslayable camino hacia la reedición de las Finales de 2008 · Esta vez, los angelinos son los favoritos

Lo que hace seis meses fue una nueva muesca en la historia de una rivalidad tras dos décadas de ausencia se repetirá dentro de medio año. Celtics y Lakers, que se cruzaron en las Finales de 2008 por primera vez desde 1987, ya dominan con claridad sus respectivas Conferencias y amenazan con convertir en un hábito los épicos duelos entre las dos franquicias más grandes de la historia de la NBA. Boston, que engarzó una racha de doce triunfos consecutivos, sólo ha perdido dos encuentros, y únicamente los Cavaliers de LeBron James son capaces de mantener su trepidante ritmo en el Este. En cuanto a los Lakers, la pelea en el durísimo Oeste no les ha impedido sumar 17 triunfos en las dos primeras decenas de encuentros y superar por un margen de cuatro victorias a los Nuggets de Billups y Anthony, inmediatos -aunque lejanos- perseguidores de los californianos. El único matiz diferente es que este curso los Lakers parecen superiores a los vigentes campeones.

La diferencia a favor de L.A. la marca el regreso de Andrew Bynum, lesionado desde febrero del pasado curso. La vuelta del pívot ha supuesto, en realidad, que Phil Jackson gane tres jugadores. Por un lado, con el center sano, Gasol ocupa su puesto de ala-pívot y rinde por encima de lo esperado. El titubeante inicio del español, que es líder en minutos jugados de su equipo, ha descubierto a un Pau dispuesto a ser segunda espada del equipo liderado por Bryant. El de Sant Boi es el líder reboteador, además de segundo pasador y anotador, del grupo que comanda Jackson. Su vuelta al puesto de cuatro ha llevado al banquillo a Lamar Odom, que es el segundo jugador que han ganado los Lakers. Como suplente, el ex de Clippers y Heat aporta el rebote y la defensa de la que el grupo careció en las pasadas Finales, cuando la tarea recaía sobre el limitado Turiaf. Y, por último, está el propio Bynum. Sus 13 puntos, 9 rebotes y dos tapones de media en algo menos de media hora de juego son descriptivos de la relevancia del center de 21 años. La suma de todo lleva a los angelinos a ser el mejor ataque de la competición (108 puntos por noche), el segundo conjunto con mejor rebote (46,1 por partido) y el tercero en asistencias (23 por encuentro).

Por el contrario, Boston, aunque mantiene la velocidad de crucero en el mediocre Este, vive más que nunca pendiente de su Fab Three. La pérdida de James Posey el pasado verano ha dejado al equipo sin el crucial sexto hombre que siempre reivindicó el legendario Red Auerbach. Su ausencia la suple Tony Allen, que aunque logra números similares al ahora jugador de los Hornets, no deja de ser una solución de emergencia. Su errático tiro ofrece serias dudas acerca de su rendimiento en la postemporada. El año pasado, en la fase decisiva, apenas disputó 4,1 minutos por noche y, a pesar de sus casi 10 puntos por partido en la temporada regular, su pésimo porcentaje de tiro (no llega al 10% en lanzamientos triples) restan confianza sobre su aportación en los momentos decisivos del curso. Además, la pérdida del retirado PJ Brown deja al equipo con un hueco en el centro de la zona, precisamente, uno de los pilares de los Lakers. Y la falta de confianza en algunos de los jóvenes de la plantilla es evidente: no hay más que recordar la bronca de Kevin Garnett a Glen Davis durante el transcurso del último Celtics-Blazers. Que el pívot sophomore acabara llorando en el banquillo ante la reprimenda de la estrella dice mucho de su flaca capacidad de concentración.

No obstante, Boston aún puede recurrir a contrataciones de última hora antes del cierre del mercado de fichajes. El pasado curso sumaron a Brown y Cassell, a la postre decisivos en el título de los Orgullosos verdes. Y será necesario. Porque, pese al talento de Garnett, Pierce y Allen, los play off son otra historia. Y los Lakers, ahora, presentan menos resquicios en su bloque que los vigentes campeones.

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