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Así está el patio

  • El Córdoba encara las nueve últimas jornadas con 37 puntos, sólo dos de margen sobre el descenso · El equipo comparte incertidumbre y defectos con sus rivales en la zona caliente

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El Córdoba abrirá mañana una serie de cinco partidos que marcarán su futuro inmediato: ser de plata o ser de bronce. Porque jugarse la vida en el tramo final de la temporada, con el Racing de Ferrol intercalado entre los duelos con el Numancia, el Sporting y la Real Sociedad, es una invitación al suicidio. El conjunto de José González debe solucionar o al menos encarrilar la permanencia en los próximos 450 minutos, ya que la mayoría de los rivales están tan enfangados como él: Polideportivo Ejido, Las Palmas, Elche –éste pelea por el ascenso–, Xerez y Albacete.

Si la situación del cuadro blanquiverde es crítica, qué decir de los equipos que marchan por debajo en la clasificación. 33 jornadas después de que el balón echara a rodar, allá por finales de agosto, hay cuatro adversarios que presentan peores números que el Córdoba, decimoctavo con 37 puntos. Son el Poli Ejido, el Xerez, el Albacete y el Gimnàstic, amenazado por un hipotético segundo descenso consecutivo. Una ruina que se cala hasta los huesos.

POLI EJIDO (30 PUNTOS). Parece que en El Ejido sólo emplean bien los euros en el desarrollo de los invernaderos. La apuesta del consejo presidido por Gabriel Hidalgo, quien cumple su octava temporada en la poltrona, se tambalea. Al término de la primera vuelta, Luis César Sampedro cedió el banquillo a Fernando Castro Santos, un experto en estas lides. Pero el equipo no va, sobre todo a domicilio (es, de largo, el peor de la categoría en este apartado, con apenas seis puntos sobre 48 posibles). Sí es algo más fuerte en Santo Domingo, donde ha encadenado dos victorias y dos empates en las cuatro últimas citas. Con 6.900.000 euros de presupuesto y 4.412 socios, el ciclo de siete años de permanencia ininterrumpida en Segunda División puede tocar a su fin. La directiva ha empezado a regalar entradas para dotar de aliento a un bloque sin resuello. En el choque de mañana les va la vida, así que hay que sacar provecho de su ansiedad. Castro Santos, consciente de que necesitan “una remontada épica”, está “bien de ánimos”, pues entiende que “el que manda la tropa es el que tiene que dar ejemplo, en cuanto a olvidar lo pasado y prepararnos para lo que nos espera”. El Córdoba debe morder antes de verse devorado.

XEREZ (34 PUNTOS). Esteban Vigo, el primer vagón en el descarrilamiento del Córdoba en el ejercicio 04-05, está tirando del carro en el Xerez. El Boquerón es el cuarto técnico en una nómina donde ya firmaron Miguel Ángel Rondán, Antonio Méndez –en un solo partido, de forma interina– y Casuco. Está por ver si el malagueño será capaz de completar la hazaña para alivio de un club atenazado por la convulsión que supuso el amago de dimisión de Joaquín Morales. Lo cierto es que nadie dio el paso definitivo para adquirir su paquete accionarial. Y entre Morales y el Ayuntamiento sostienen el proyecto en los despachos, al tiempo que Emilio Viqueira, fichado en el mercado invernal, es la luz sobre el césped. Ante la inminente visita del Tenerife, el centrocampista gallego lo tiene claro: “Tenemos que ser muy humildes. Tenemos que pelear más que ellos, correr más que ellos. Están luchando por algo muy bonito como es un ascenso, pero nosotros nos estamos jugando, futbolísticamente, la vida”. Como todos los inquilinos de la zona baja, entre ellos unos muchachos que visten de blanco y verde y lo están pasando fatal.

ALBACETE (34 PUNTOS). Esteban regresará a El Arcángel el 11 de mayo. Por el contrario, una de tantas destituciones en la Liga BBVA impedirá que el Córdoba se vea ajusticiado por otro de los entrenadores de su oscuro pasado reciente, Quique Hernández. La entidad confiaba en él y prolongó su crédito hasta la jornada 26. Con el equipo vigésimo, otro Hernández, Máximo, extendió su influencia como director deportivo hasta la mismísima hierba. El combinado manchego continúa antepenúltimo después de perder en el Carranza, y con unos parámetros que ratifican su débil estado mental: era el debut de Raúl Procopio y el Cádiz se quedó con diez en el minuto 32, a raíz de la jugada que dio paso al penalti transformado por Barkero (1-1 provisional). El 2-1 final supuso otro mazazo para la moral de un Albacete que se encomienda a la respuesta de la afición para salir del hoyo. En el anterior compromiso en casa, 6.358 espectadores se dieron cita en el estadio en “una de las mejores entradas de la temporada”, según la web oficial. Comparado el dato con la asistencia media a El Arcángel, es una miseria. Pero van a tirar con lo que tengan. El domingo se miden al Granada 74 y son conscientes de que “si el Alba es capaz de amarrar los puntos en casa, estará salvado”. Su lema es ¡En mi casa mando yo!. En El Arenal también tratan de aplicarse el cuento.

NÀSTIC (35 PUNTOS). En Tarragona huele a catástrofe. Un descalabro impensable a principios de temporada, pero ya sabemos cómo es esto del fútbol. Un plantel cargado de estrellas camina con paso dubitativo hacia Segunda B, cuando a estas alturas del año pasado hablábamos de uno de los integrantes de la Liga de las Estrellas. El privilegio se ha tornado en desesperanza por culpa, claro, de los malos resultados, que están agarrotando hasta límites insospechados a unos jugadores llamados a pelear por empresas muy distintas. No está el horno para bollos, hasta el punto de que el club le ha abierto un expediente disciplinario a David García por unas declaraciones efectuadas el lunes. Condenado al ostracismo por el técnico –no es casualidad, los que rajan siempre son los que no juegan–, el defensa comentó que “parece que sea yo uno de los culpables de que esto no funcione. Lo asumo, he cometido errores, pero hay más gente que ha cometido errores, no sólo de jugar al fútbol, sino muchos errores, y no los asume, y así van las cosas”. El equipo es cuarto por la cola, por lo que ha perdido dos puestos desde que César Ferrando tomó el relevo de Javi López a primeros de año. La explicación es relativamente sencilla, y sirve para ilustrar la trayectoria del Córdoba: con Ferrando al frente, el cuadro catalán ha cosechado nueve empates en 14 encuentros. Y de uno en uno, con pasitos cortos, se avanza poco. Tan poco, que uno corre el peligro de no llegar. No obstante, el mero hecho de puntuar el domingo en Anoeta se antoja harto complicado, porque la Real Sociedad se está jugando mucho prestigio y dinero en su afán por retornar a Primera.

LOS OTROS IMPLICADOS. Obviamente, los cuatro integrantes de la zona de descenso son los peor colocados en esta carrera de fondo que es la Liga BBVA. Luego está el Córdoba, con sus inquietantes 37 puntos, y varios equipos más que nadan con el agua al cuello o al menos no hacen ascos al regalo de un flotador.

El Alavés (38 puntos) visita mañana a Las Palmas (39) en un duelo entre dos conjuntos que han salido del pozo recientemente. El club babazorro necesita salvarse para no ver aún más agravada su delicada economía y el canario espera conservar la plaza para trazar un modelo más solvente a partir de la enésima hornada de canteranos talentosos. El Racing de Ferrol (40) presenta mejor balance a domicilio que como local, algo que sólo pueden decir otros dos equipos de Segunda: el Numancia, líder, y el Sporting, tercero. Curioso. El domingo recibe al Málaga, segundo, para cerrar el círculo. La escalada en la tabla de los departamentales contrasta con el declive del Granada 74 (41), la última víctima del Córdoba y autor de un solo triunfo en las diez jornadas recientes. Aún tiene un colchón de seguridad por su notable primera vuelta, pero que no se descuide... Tampoco están para bromas el Salamanca y el Cádiz, ambos con 42 puntos. La entidad charra busca dinero debajo de las piedras y, por no encontrar, no encuentra ni piedras; el descenso sería un drama difícil de asimilar. Mientras, en el Carranza se han encomendado a un hombre de la casa, Procopio –hasta la semana pasada dirigía al filial–, para maquillar una temporada decepcionante.

A los alicaídos Celta y al Hércules, con 44 puntos, los dejamos en paz. Partían con el objetivo de subir y no van a hacerlo, así que bastante tienen con lo suyo. La permanencia es cosa de otros: el Córdoba y sus compañeros de viaje. Entre la próxima parada (El Ejido) y la última (San Sebastián), el trayecto se presume largo y empinado. Quedan dos meses de emociones fuertes. Aún más fuertes.

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