¿Qué pasó entonces?

  • Siempre que el Córdoba cambió de entrenador, el equipo hizo 14 o más puntos en 11 jornadas · Crispi, la excepción · Esa renta, suficiente en el momento actual, no lo fue en otros de mayores apuros

Cada vez que el Córdoba ha prescindido con la temporada en curso de un entrenador, su sustituto ha logrado al menos 14 puntos en los primeros 11 partidos. La única excepción se produjo en el ejercicio 2004-05 con Crispi. El controvertido técnico se quedó en 9… ¡que mejoraron los de sus antecesores en el cargo! Aquello, claro, terminó en un descenso. La situación actual no es, ni mucho menos, tan dramática como en aquella ocasión. Esta alentadora estadística no viene sino a confirmar que el desafío que aguarda al Córdoba no sólo es matemáticamente muy probable, sino plenamente exigible a una formación que, con mejor o peor fortuna, ha cumplido 31 jornadas sin catar la zona de descenso. Con quedarse como está (16ª) tiene suficiente.

José González es "un tío afortunado", según lo definió Paco Jémez, por heredar un grupo unido y con talento, pero seguramente también por disponer de un colchón de seguridad en la tabla (tres puntos por encima del fatídico cuarteto de cola y un calendario accesible) del que solían carecer los técnicos que han llegado como reemplazantes al Córdoba en lo que va de siglo. Antes se les llamaba para revivir cadáveres; ahora, para espantar el miedo. Si José González repite la secuencia de resultados que se produjo tras destituciones anteriores, en los despachos nobles del club se oirá un suspiro de alivio de tal magnitud que sería capaz de crear un microclima en El Arcángel.

2001. adiós, pepe

Después de haber sacado al equipo de la ruinosa Segunda B y de conseguir una permanencia holgada en la campaña del debut, llegando incluso a situarse como líder, la destitución de Pepe Escalante fue el inicio de la etapa más enloquecida de la historia blanquiverde. En la jornada 18, con un balance de 7 victorias, 4 empates y 7 derrotas, y con el equipo en la undécima posición, el entrenador de Ciudad Jardín fue destituido por Rafael Gómez después de una derrota (2-0) en Lleida, en la que el técnico cumplía precisamente cien partidos consecutivos en el cargo. Había nacido la trituradora, aunque el término lo acuñara unos años después otra de sus más ilustres víctimas, Fernando Castro Santos.

Suplió a Escalante el madrileño Luis Sánchez Duque, que sólo dirigió ocho partidos (sumó 7 puntos y lo dejó el 13º). Para terminar el curso se formó un tándem con Juan Verdugo y Rafael Jaén que cerró el ejercicio con mucho decoro. En las once jornadas de referencia, el conjunto blanquiverde sumó 14 puntos (balance de 3-5-3) gracias fundamentalmente al gran trabajo defensivo: sólo encajaron 6 tantos en ese periodo. Ésa ha sido una de las constantes en las reacciones del Córdoba tras los cambios de entrenador, cuya consecuencia inmediata se deja sentir en la portería: el viejo lema de puerta a cero. Esa temporada, el Córdoba terminó en el puesto 12º, con 56 puntos.

2002. el carrusel

Tras despedir a Verdugo en la jornada 2, Crispi tomó las riendas. En las once primeras jornadas hizo 14 puntos (4-2-5), una renta válida para el reto del Córdoba actual, pero que en aquellos momentos no provocaba excesivo entusiasmo. Cogió al equipo penúltimo y lo dejó, en la jornada 15, un puesto más arriba. Y entonces llegó Pepe Murcia, procedente del filial de Tercera, para elevar las prestaciones del grupo de modo espectacular. En ocho jornadas hizo 14 puntos (4-2-2) y el Córdoba subió siete puestos (del 18º al 11º), pero la eliminación en los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Figueres y las desavenencias con Rafael Gómez provocaron su destitución en la jornada 23. Le tocó entonces el turno a Mariano García Remón, que sumó en sus once primeros partidos 16 puntos (4-4-3). Llegó hasta el final y los blanquiverdes acabaron en el puesto 13º, con 53 puntos.

2003. la tómbola

Ortuondo dirigió al equipo durante las primeras 19 jornadas sumando 19 puntos (2 victorias, 9 empates, 8 derrotas) y fue despedido con el Córdoba en zona de descenso (21º). La irrupción de Manolo Zambrano resultó efervescente, si bien el plantel fue reforzado a golpe de talonario en el mercado invernal (Moisés, Serban, Francisco, Ramzy, Fernando, Xabi Gracia, Berruet…). Conquistó en las primeras 11 jornadas un total de 19 puntos y recibiendo solamente cinco goles en ese periodo. Se llegó a hablar incluso de ascenso, pero el Córdoba cayó en picado y Zambrano fue fulminado en la jornada 39º, con el equipo el 20º. Los tres partidos restantes los dirigió Castro Santos: victoria en Compostela (1-2), ante el Oviedo (1-0) y el legendario empate en Getafe (1-1), con un tanto que valió la permanencia en la última jornada.

2004. vaya feria

Castro Santos inició el curso, pero le pusieron las maletas en la puerta en la jornada 9. El equipo no había ganado un solo partido, aunque sí empatado muchos (6) y con muy mala suerte. Iba en el puesto 20º. Algo insoportable. Llegó entonces Miguel Ángel Portugal, que en sus once jornadas iniciales alcanzó 18 puntos (5-3-3). Se mantuvo al frente durante 31 partidos consecutivos, todo un récord por entonces, y fue despedido a falta de dos jornadas. En las 12 anteriores sólo habían vencido al colista Algeciras. Pedrito dirigió los dos últimos: 1-0 al Elche y 0-1 al Leganés. Otra salvación en el último suspiro, ajusticiando al adversario directo.

2005. y a los 50...

Treinta y ocho futbolistas, cuatro entrenadores… y descenso. Comenzó Esteban Vigo con un empate y seis derrotas. Cesado. Siguió Roberto Fernández: una victoria y cuatro derrotas. Fuera. Por entonces, el Córdoba era el peor equipo de todas las divisiones nacionales. Y para remediarlo se trajo a Crispi. En las once primeras jornadas hizo 9 puntos (2-3-6), una renta que sería insuficiente para el reto del Córdoba actual y aún más para el que se encontró el rubio preparador en El Arcángel. Faltaban 11 jornadas y se lanzó el lema "En El Arcángel es posible". Y estuvo a punto de suceder el milagro más grande que se haya visto en la historia del fútbol profesional español. Ningún equipo logró jamás mantener la categoría después de arrancar con un balance de 6 puntos sobre 57.

Juan Carlos Rodríguez, que era el director deportivo, se puso el chándal después de doce años sin entrenar para sumar en ese periodo 21 puntos, con sólo seis goles. El Córdoba, en el que figuraban Cristian Álvarez y Pierini, se despeñó precisamente ante su público y ante el Valladolid (3-4). El empeño de aquel grupo por salir adelante en una misión imposible enamoró a la afición, que sintió como un triunfo moral aquel sacrificio baldío. El cincuentenariazo quedó revestido de un aura heróica que, lamentablemente, se perdió pronto.

2005. hola, pepe

Con el Córdoba ya en la Segunda B, flirteando con los puestos de descenso a Tercera, el Villanueva varios puestos por encima y un ambiente irrespirable, el club echó al lánguido Quique Hernández para llamar de nuevo a Escalante. El cordobés, en sus once primeros partidos, sumó un total de 19 puntos (5-4-2). Tras terminar la temporada, logró en la siguiente el retorno a la Segunda. Después de que el club optara por no ejecutar la cláusula de renovación de su contrato, llegó Paco Jémez. Hoy, tras el cese del joven técnico, José González afronta el gran reto de la entidad cordobesista: afianzarse en Segunda como paso previo para pensar en cotas más lejanas.

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