Tres partidos y tres guarismos

  • Numancia y Córdoba sólo se han enfrentado en tres ocasiones en su historia y en cada una se ha producido un resultado distinto, con una victoria, un empate y una derrota para unos y los otros

Un poco de todo, como en botica. El Córdoba ha visitado por tres veces Los Pajaritos y en cada una de ellas ha vivido estados de ánimo bien diferentes. Lo único que ha sido nota común en las tres ocasiones el verde del Paseo de la Arboleda soriana no estaba tiznado de blanco. Ni el cemento de la calle Mayo helado por el rigor del inapelable clima castellano.

En la primera ocasión el frío era clasificatorio. Un Córdoba que trataba de retomar el pulso perdido necesitaba ganar a un Numancia que estaba en puestos de descenso a Segunda B. Dos goles del recién llegado Ramón, que firmó un auténtico partidazo, fueron bastante como para certificar un triunfo valioso. La imagen ofrecida por los castellanos no les auguraba nada bueno. Pero al final se salvaron hasta con dos jornadas de antelación. El Córdoba, a pesar de terminar la campaña de forma renqueante, tampoco tuvo problemas clasificatorios.

Dos puntos era la distancia que separaba a Numancia y Córdoba en la siguiente temporada, cuando el conjunto entonces entrenado por Zambrano acudió a Los Pajaritos. Y dos siguieron siéndolo al final de los noventa minutos. Porque, en uno de los encuentros más aburridos que se recuerden, los dos equipos castigaron al fútbol ante la aburrida presencia de unos 200 seguidores cordobesistas. Al final del choque, hasta hubo aplausos por aquello de lo valioso del punto. Y el buen lateral diestro Garrido tampoco olvidará ese duelo porque le costó una lesión de cierta importancia. En esa 2002-2003, los blanquiverdes acabaron salvándose en Getafe mientras que los rojillos terminaron también en el limbo clasificatorio. Los mejores tiempos estaban aún por llegar.

Así, el último día de agosto de 2003, Numancia y Córdoba afrontaron el que hasta la fecha es el último de los encuentros que han celebrado en las tierras cantadas por Bécquer y Machado. Lucía el sol al comienzo.

Y mal asunto el recuerdo presente. Porque aquel aguerrido once soriano en el que Julio Pineda era titular acabó por ganar al Córdoba y de la manera más cruel posible. Precisamente fue el sustituto del camero en el ataque, Sestelo, el autor de un tanto en el minuto noventa que ponía cuesta arriba, desde el comienzo, el enésimo proyecto ambicioso de Rafael Gómez.

En un partido bastante escaso de calidad, fueron Olivera y Pulpo González los que dispusieron de las ocasiones más claras, pero fueron los de casa los que acabaron por llevarse el gato al agua. Al final del choque, tras el chaparrón del gol, llegó un diluvio climatológico que auguraba una gran cosecha en Soria.

Aquella plantilla acabó, quién se lo podía imaginar, subiendo a Primera ese año bajo la dirección técnica de Quique Hernández (¿les suena?). El Córdoba, doloroso recordarlo, tuvo que asegurarse la salvación descendiendo al Leganés en un épico episodio.

Tres choques y tres historias diferentes. Quien quiera ser optimista verá que el Córdoba sólo ha encajado un gol en Soria. Quien quiera ver las cosas algo más turbias, observará la tendencia hacia la nada en los marcadores. Y que ellos van líderes. El domingo, a bajo cero, la cuarta entrega.

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