¿Su objetivo es salvar la goleada?

  • Nada resume mejor el estado de los dos colosos que la frase de Schuster: "No es posible vencer en Barcelona" · Raúl responde a su técnico y se declara convencido de "poder ganar" el desigualado clásico

El Barcelona arrolla y el Real Madrid se hunde cada día un poco más hasta asumir su papel de víctima. Por eso, la cuestión que hoy se cotiza en las casas de apuestas no es conocer quién ganará el clásico del fútbol español el sábado, sino por cuántos goles vencerá el conjunto azulgrana.

"No es posible ganar en Barcelona", fue ayer la frase más comentada en las tertulias deportivas. No la pronunció un periodista, ni un hincha, ni siquiera un directivo. La dijo el propio entrenador del Real Madrid, Bernd Schuster, nada más terminar el encuentro ante el Sevilla.

El conjunto blanco perdió el domingo por 3-4 en su campo y cosechó su segunda derrota consecutiva, lo que le sitúa a nueve puntos del Barcelona, que el sábado dio otra gran exhibición al vencer por un espectacular 4-0 al Valencia.

Tras la deprimida invitación de Schuster a montarse en un barco con vías de agua, Raúl, el capitán del Real Madrid, apareció ayer en rueda de prensa para enviar un mensaje bien diferente al que dio su entrenador a la prensa.

"La plantilla está convencida de que el sábado podemos ganar. Vamos a ir a Barcelona con la idea de hacer un gran partido y llevarnos los tres puntos", afirmó.

El delantero prosiguió con su discurso de arenga, distanciándose aún más respecto a su entrenador: "Esta plantilla no va a bajar los brazos. Que nadie nos dé por muertos. Sabemos la camiseta que defendemos y no es momento de bajar los brazos".

El entrenador lo que nos ha dicho de puertas para adentro es que somos un equipo que puede ganar a cualquiera y que podemos ganar en Barcelona", aseguró el capitán madridista.

Son unas palabras que contrastan con la frialdad de los números. Porque el Real Madrid es en estos momentos quinto en la clasificación, fuera de los puestos de la Liga de Campeones, y sucesivamente tendrá que jugar frente a Barcelona, Valencia y Villarreal, que están por delante.

La crisis del Real Madrid queda agravada por la excepcional situación del Barcelona, que está dominando la Liga BBVA con tremenda autoridad. En el Camp Nou se enfrentará una máquina de hacer goles, como es el equipo azulgrana, a un agujero defensivo, como es su rival.

El Barcelona lleva 44 tantos en 14 partidos, mientras el Real Madrid ya encajó 24 goles, 12 menos que todos los recibidos durante toda la temporada pasada. Y eso que tiene a Iker Casillas, proclamado recientemente como el mejor portero del mundo.

Además, el hincha azulgrana tiene sed de venganza, después de que al final de la temporada pasada tuviera que hacer el pasillo al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu, una muestra de respeto que se observa en la Liga española respecto al equipo que se proclama campeón de Liga con antelación.

El conjunto blanco ganó ese partido por 4-1 y prolongó la sensación de humillación. "Aquel fue un partido difícil y seguro que nosotros no lo hemos olvidado", afirmó ayer el defensa Eric Abidal, del Barcelona.

El Real Madrid propone orgullo para revelarse ante los presagios de goleada y recuerda lo sucedido hace dos temporadas, cuando llegó al Camp Nou con piel de cordero, a seis puntos del Barcelona, y se llevó un empate a tres goles que fue el inicio de una espectacular remontada que concluyó con el título.

Pero eran otros tiempos: el Real Madrid de Capello no parecía tan asfixiado como ahora y ese Barcelona de Rijkaard no era el equipo que hoy deslumbra en toda Europa y que cuenta sus partidos por goleadas.

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