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Del 1-7 a un nuevo sueño mundialDel 1-7 a un nuevo sueño mundial

  • Tite es el artífice de la revolución en una Brasil que se reencontrará con Alemania tras la semifinal de 2014

Tite, seleccionador brasileño. Tite, seleccionador brasileño.

Tite, seleccionador brasileño. / efe

El 8 de julio de 2014 se escribió la página más triste del fútbol brasileño. Aquel día, la selección que dirigía Luiz Felipe Scolari y que soñaba con ofrecerle la Copa del Mundo a su gente, fue derrotada 1-7 en semifinales por Alemania en la que es, probablemente, en la goleada más célebre de todos los tiempos. Desde aquel entonces, sin embargo, las cosas cambiaron mucho para un Brasil que tocó fondo y volvió a revivir. Y tanto es así que, casi cuatro años después de aquella debacle, la canarinha volverá a enfrentarse a la selección germana mañana en Berlín, y, considerando su actualidad, no sorprendería que le pueda ganar.

Tite fue el gran artífice de la "revolución". Después de que la selección quedara eliminada en primera ronda de la Copa América Centenario, en junio de 2016, Dunga fue despedido del banquillo de la selección y entonces el ex técnico de Corinthians asumió un equipo desesperanzado y sin rumbo. Ni el más optimista hubiese esperado cambios tan rápidos y profundos.

Pero el técnico modificó todo, y empezó por el arco. Alisson, que estaba siendo probado por Dunga, se convirtió en el titular indiscutido bajo los tres palos. Y encima, apareció luego Ederson, titular en el Manchester City, que le agregó una opción de calidad a la portería. El portero elegido por Scolari, y presente en el fatídico 1-7 en el Mineirao, era Julio César, que en ese momento tenía 34 años y jugaba en el Toronto FC, de Canadá.

La defensa de Brasil hoy también se percibe como un bloque sólido y con pocas fisuras. Marcelo y Daniel Alves por las bandas, y Marquinhos y Miranda en la zaga otorgan al entrenador la tranquilidad de contar con protección en su arco y proyección en el rival. Y encima, en el medio, Casemiro aporta en el despliegue y la recuperación.

Thiago Silva, considerado irreemplazable en 2014 y quien no pudo jugar ante Alemania, es suplente en el equipo de Tite. Y David Luiz, el otro central de aquel equipo, no está entre los preferidos del entrenador y es muy probable que se pierda el Mundial. El día del 1-7, la defensa brasileña formó con Maicon, Dante, David Luiz y Marcelo.

Pero más significativo aún, para comprender cómo la canarinha se reinventó desde aquel día hasta hoy es comparar el mediocampo que jugó contra Alemania hace cuatro años y el que luego se consolidó en la idea del entrenador. Luiz Gustavo, Oscar, Bernard y Fernandinho formaron en 2014. Hoy, este último, titular en el City, es suplente en el equipo de Tite, mientras que los otros tres desaparecieron de las convocatorias.

Casemiro, Renato Augusto, Paulinho y Coutinho constituyen hoy la base del mediocampo verde-amarelo: una mezcla justa de equilibrio defensivo, cubriendo la espalda a los laterales, y llegada al arco rival. Willian, cada vez más protagonista, espera en el banco.

Junto a Marcelo, el único nombre que desde 2014 se mantuvo es, por supuesto, el de Neymar. El astro del PSG no pudo estar en el 1-7 y tampoco podrá jugar mañana, ya que se está recuperando de una fractura en su pie. Sin embargo, su presencia es clave y, en un equipo lleno de estrellas, el continúa siendo quien más brilla.

Entre 2014 y 2016, de todas formas, Neymar no encontró una buena compañía. Tite, entonces, probó a Gabriel Jesus, un joven de 19 años que se destacaba en Palmeiras. El delantero no volvió a salir del equipo: Neymar, él y Coutinho forman hoy uno de los ataques más peligrosos del planeta.

El vídeo del 1-7, tan actual todavía en 2016, hoy quedó viejo. Después de dos años de crecimiento sostenido, el equipo de Tite se reencontrará con su verdugo y, aunque nadie piensa al partido como una revancha, será una oportunidad para mostrarle al mundo que la "resurrección" continúa y que el sueño del hexacampeonato volvió a esperanzar al país.

El 8 de julio de 2014 se escribió la página más triste del fútbol brasileño. Aquel día, la selección que dirigía Luiz Felipe Scolari y que soñaba con ofrecerle la Copa del Mundo a su gente, fue derrotada 1-7 en semifinales por Alemania en la que es, probablemente, en la goleada más célebre de todos los tiempos. Desde aquel entonces, sin embargo, las cosas cambiaron mucho para un Brasil que tocó fondo y volvió a revivir. Y tanto es así que, casi cuatro años después de aquella debacle, la canarinha volverá a enfrentarse a la selección germana mañana en Berlín, y, considerando su actualidad, no sorprendería que le pueda ganar.

Tite fue el gran artífice de la "revolución". Después de que la selección quedara eliminada en primera ronda de la Copa América Centenario, en junio de 2016, Dunga fue despedido del banquillo de la selección y entonces el ex técnico de Corinthians asumió un equipo desesperanzado y sin rumbo. Ni el más optimista hubiese esperado cambios tan rápidos y profundos.

Pero el técnico modificó todo, y empezó por el arco. Alisson, que estaba siendo probado por Dunga, se convirtió en el titular indiscutido bajo los tres palos. Y encima, apareció luego Ederson, titular en el Manchester City, que le agregó una opción de calidad a la portería. El portero elegido por Scolari, y presente en el fatídico 1-7 en el Mineirao, era Julio César, que en ese momento tenía 34 años y jugaba en el Toronto FC, de Canadá.

La defensa de Brasil hoy también se percibe como un bloque sólido y con pocas fisuras. Marcelo y Daniel Alves por las bandas, y Marquinhos y Miranda en la zaga otorgan al entrenador la tranquilidad de contar con protección en su arco y proyección en el rival. Y encima, en el medio, Casemiro aporta en el despliegue y la recuperación.

Thiago Silva, considerado irreemplazable en 2014 y quien no pudo jugar ante Alemania, es suplente en el equipo de Tite. Y David Luiz, el otro central de aquel equipo, no está entre los preferidos del entrenador y es muy probable que se pierda el Mundial. El día del 1-7, la defensa brasileña formó con Maicon, Dante, David Luiz y Marcelo.

Pero más significativo aún, para comprender cómo la canarinha se reinventó desde aquel día hasta hoy es comparar el mediocampo que jugó contra Alemania hace cuatro años y el que luego se consolidó en la idea del entrenador. Luiz Gustavo, Oscar, Bernard y Fernandinho formaron en 2014. Hoy, este último, titular en el City, es suplente en el equipo de Tite, mientras que los otros tres desaparecieron de las convocatorias.

Casemiro, Renato Augusto, Paulinho y Coutinho constituyen hoy la base del mediocampo verde-amarelo: una mezcla justa de equilibrio defensivo, cubriendo la espalda a los laterales, y llegada al arco rival. Willian, cada vez más protagonista, espera en el banco.

Junto a Marcelo, el único nombre que desde 2014 se mantuvo es, por supuesto, el de Neymar. El astro del PSG no pudo estar en el 1-7 y tampoco podrá jugar mañana, ya que se está recuperando de una fractura en su pie. Sin embargo, su presencia es clave y, en un equipo lleno de estrellas, el continúa siendo quien más brilla.

Entre 2014 y 2016, de todas formas, Neymar no encontró una buena compañía. Tite, entonces, probó a Gabriel Jesus, un joven de 19 años que se destacaba en Palmeiras. El delantero no volvió a salir del equipo: Neymar, él y Coutinho forman hoy uno de los ataques más peligrosos del planeta.

El vídeo del 1-7, tan actual todavía en 2016, hoy quedó viejo. Después de dos años de crecimiento sostenido, el equipo de Tite se reencontrará con su verdugo y, aunque nadie piensa al partido como una revancha, será una oportunidad para mostrarle al mundo que la "resurrección" continúa y que el sueño del hexacampeonato volvió a esperanzar al país.

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