Los 12 hombres de Alfonso Cortijo

  • El segundo preparador blanquiverde alaba la actitud y la profesionalidad de todos los integrantes del organigrama técnico · El 'stage' de Costa Ballena le servirá para conocer a la plantilla al completo

Acaba de llegar a Costa Ballena, pero también al Córdoba, y por eso tiene la mirada más limpia de la expedición. Debe reciclarse en tiempo récord en el arranque de su nueva aventura. Además, su labor le obliga a estar atento a todos los detalles, a echar una mano a la estrella o al último de la fila, a charlar con éste o con aquél. Es Alfonso Cortijo, el escudero de José González en sustitución de Juan Luna Eslava, reubicado en la secretaría técnica. El segundo entrenador blanquiverde analiza la aportación de la docena de personas que acompañan a los 25 futbolistas en Rota. El fútbol es meter goles y no encajarlos, pero no sólo eso. Es necesaria la aportación de todos para que el proyecto navegue con buen rumbo.

Cortijo conoce a José González a la perfección y se ha incorporado al Córdoba con el propósito de "ayudarle en todo lo que pueda. Voy a ayudar al Córdoba en la medida de mis posibilidades". Su nueva etapa le ilusiona porque "me he encontrado un club con armonía y una buena estructura. Hay un buen equipo y los jugadores lo están haciendo ver en el campo. Va a ser una experiencia bonita, porque Córdoba es una ciudad bonita en la que me he reencontrado con antiguos amigos como Alfonso Espejo o Julio Pineda".

El organigrama técnico, por supuesto, está encabezado por José. "Para mí es un amigo, un compañero. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, ha depositado su confianza en mí y no voy a defraudarle", asegura Alfonso.

El entrenador debe corregir y alentar a los jugadores y seleccionar a los más válidos para confeccionar un once cada partido. No obstante, las bases de su salario van mucho más allá. Tiene a varias personas bajo su supervisión, y uno de los cargos más influyentes en el rendimiento de un equipo es el de preparador físico: Esaú Sánchez se encarga de toda la parcela y Víctor Núñez colabora como recuperador de los lesionados. A su juicio, "creo que son buenos. Víctor está centrado en la recuperación de los tocados y Esaú está metido de lleno en la dinámica del equipo. Lo domina todo a la perfección".

En el día a día es fundamental la presencia de los fisioterapeutas, destinados a dar masajes a los futbolistas y matizar el dolor por los pequeños contratiempos, tan típicos de esta época. En Costa Ballena están Mariano Mansilla y Juan Carlos López, y Cortijo subraya que "a Juan Carlos no lo conozco mucho (suele trabajar con el filial), pero de Mariano sí puedo decir que cuida en todo momento de todo el mundo. Es una labor muy importante". Y un escalón por encima está el jefe de los servicios médicos, Javier Bejarano, quien interviene cuando algún asunto se tuerce más de la cuenta. A pesar de la polémica que empañó sus diagnósticos la pasada temporada, el ayudante de González entiende que Bejarano "es una persona joven, y el que llega a ser médico no lo hace por casualidad. Cuidar de las personas y su salud entraña una gran responsabilidad".

En el caso de Jorge Ramírez, preparador de los porteros, apunta que "he hablado bastante con él. Lleva mucho tiempo aquí y conoce lo que es Córdoba y el Córdoba. Me ha causado una muy buena impresión".

Los halagos también recaen los utilleros, los héroes anónimos de cada pretemporada. Durante el curso regular se dejan en la piel, y en verano es algún peor. Sin embargo, todo está a punto. Siempre. Alfonso ensalza a Rafael Márquez Campos y José Pedrosa, Pepillo, pues "si no están ellos, siempre falta algo. Siempre están ayudando, cuidando del más mínimo detalle. Están encima de todo el trabajo para ver lo que falta. Si no están ellos, no nos vestimos, no entrenamos…".

La expedición desplazada a Costa Ballena se completa con Isabelo Bejarano y Manolo Torralbo. El joven jefe de prensa "está atento a todo, para que todo vaya organizado y los periodistas puedan trabajar con comodidad", al tiempo que el veterano delegado "es uno más en el vestuario. Habla con todos los jugadores, pide todo lo que hace falta para que todo el mundo esté cómodo, para que no falte de nada a nadie".

Ayer, Torralbo iba y venía con los ojos abiertos como platos, a la caza de cualquier detalle. El 9 de agosto, con la conclusión de la concentración, volverá a ponerse al frente del grupo para emprender el viaje de regreso.

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