fútbol sala copa del rey

La derrota más dulce

  • El Itea Córdoba compite de tú a tú con un histórico como ElPozo, que sufrió más de lo esperado para sacar el triunfo de un Vista Alegre abarrotado

El blanquiverde Cristóbal presiona al jugador de ElPozo Álex García, ante un graderío de Vista Alegre lleno. El blanquiverde Cristóbal presiona al jugador de ElPozo Álex García, ante un graderío de Vista Alegre lleno.

El blanquiverde Cristóbal presiona al jugador de ElPozo Álex García, ante un graderío de Vista Alegre lleno. / álex gallegos

Las derrotas siempre duelen, pero hay marcadores adversos que resultan menos hirientes y que, como en este caso, sirven para sembrar una pasión entre los aficionados que puede acabar siendo muy positiva. Tal es el caso de la derrota que ayer encajó el Itea Córdoba en la eliminatoria de dieciseisavos de final de la Copa del Rey de fútbol sala ante ElPozo Murcia. El cuadro blanquiverde quedó apeado a manos del campeón vigente del torneo, pero dio una gran imagen y entusiasmó a unos 3.500 espectadores que abarrotaron -obligando a colgar el cartel de No hay entradas- Vista Alegre, que lució como hacía tiempo que no se recordaba.

Cuando se trata de un encuentro oficial, es complicado afirmar que el resultado es lo de menos o buscar ganadores morales, pero anoche quedó claro que el paso por la ciudad de un histórico del fútbol sala patrio es una victoria para un club que aún no tiene ni un lustro de trayectoria deportiva y que, sin embargo, ha conseguido recuperar la pasión que los cordobeses siempre han sentido por este deporte.

El campeón se agarró al buen hacer de Fede en la portería para salir vivo ante un gran Itea

Minutos antes de arrancar el choque, Vista Alegre ya era una caldera, con las gradas abarrotadas y un ambiente ensordecedor que no decayó ni siquiera cuando Andresito -cordobés recibido con honores en su vuelta a casa- sorprendió a Agus en una falta directa. El tanto no achicó el espíritu de un Itea enchufadísimo, que igualó a los cinco minutos por medio de Dani Flores para llevar la locura a las gradas. Restablecido el empate y borrado el respeto por la entidad del rival, el cuadro que dirige Macario compitió de tú a tú contra un rival dubitativo de inicio. Los blanquiverdes gozaron de varias ocasiones gracias a su férrea defensa y su rápida salida al contragolpe, aunque no fueron capaces de superar el muro de Fede.

Cuando mejor estaba el cuadro local, ElPozo Murcia volvió a desequilibrar el marcador, con un tanto de Álex, que culminó una jugada de estrategia tras saque de banda. Ni así desfalleció el Itea Córdoba, que pudo empatar rápidamente con una buena jugada personal de Koseki abortada por un firme Fede.

Antes del descanso, el marcador se movió por partida doble. Álex García batió a Agus por alto con una jugada de habilidad y pillería, pero Koseki respondió inmediatamente al culminar un rechace y superar, esta vez sí, a Fede.

El descanso no sacó al Itea Córdoba del partido. Todo lo contrario, porque los de Macario apretaron a su rival y tuvieron ocasiones de igualar la contienda, la más clara en las botas de Manu Leal, que se encontró de nuevo con un inspirado Fede. Al ecuador de la segunda mitad, la igualdad seguía siendo máxima, gracias a la buena rotación de banquillo de Macario, que premió a todos sus jugadores disponibles y recibió la mejor respuesta posible de cada uno de ellos. A falta de siete minutos, Jesús Rodríguez tuvo el empate pero Fede se estiró por enésima vez. Hasta el final lo intentó el cuadro blanquiverde, aunque ElPozo subió la línea de presión y ahogó a los de Macario en la salida del balón, impidiendo mayor claridad en el ataque de un Itea ya muy cansado por el esfuerzo, al que ni tan siquiera le sirvió para empatar el postrero recurso del juego de cinco.

La derrota no impidió la sonora ovación final de Vista Alegre, de una afición orgullosa de ver a un equipo plagado de cordobeses pelear cara a cara con un histórico del fútbol sala nacional. Las caras de alegría de los aficionados a la salida del pabellón son el mejor legado para un Itea Córdoba que ayer sembró el gusanillo de la alta competición en una ciudad sedienta de eventos deportivos de este calibre.

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