BALONCESTO

La caída de un gran Montilla

  • Los vinícolas, tras ocho campañas en la Liga EBA y ser el referente del baloncesto cordobés, dicen adiós a unos años gloriosos para comenzar de cero en Provincial

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El Montilla, tras ochos años en la Liga EBA, dice adiós a la categoría y comenzará desde cero en Provincial. Llega la caída de un club que ha sido un referente en Córdoba ante el ostracismo del Cajasur Juventud, siendo campeón cuatro veces de su grupo y llegando a disputar dos fases finales a LEB 2 sin la deseada suerte de los más grandes. De este modo, se despide un equipo que ha pasado del todo a la nada en menos de una década. El panorama ha cambiado mucho.

Esos años gloriosos acabaron por cercenar las ilusiones de un equipo que era el mejor de su grupo en la EBA y que, en estos dos últimos ejercicios, cambió su fisonomía ante los temidos y múltiples problemas económicos que acechan al mundo del deporte.

La falta de suerte ante el paso decisivo y la búsqueda de un patrocinador que le diera el empuje necesario para salir de la EBA han echo que los sueños se desplomarán año tras año. Desde que subiera de la mano de Antonio Bioque en una épica promoción ante el Cambados, los vinícolas, con gran parte de jugadores cordobeses en sus filas -Ángel Lopera, Miguel Ángel Luque, los hermanos Lara...-, hicieron una piña que catapultó al equipo a la parte noble. El Montilla emergía en el baloncesto mientras que el club de la capital perdía enteros.

Tras la primera frustración en la fase final de La Laguna, llegó un curso de transición contando con Pichi Arévalo y Jesús Calero en el banquillo. Un año para olvidar en tierras montillanas. Ante este mal trago, la directiva echó las redes sobre Rafa Gomariz y Montilla vivió el éxtasis en cuatro temporadas para enmarcar con tres campeonatos en sus vitrinas.

La mala suerte hizo que año tras año no se consumara un ascenso que se ganaba sobre la pista, pero que en el partido más decisivo se caía. Jugadores de gran calidad como Pesic, Pinedo o Loren González veían en el equipo de la campiña un club para poder relanzar sus carreras. Todos los ellos fueron dando ese salto hacia una categoría superior, pero el equipo seguía estancado en la EBA. Pura y dura frustración de toda una ciudad.

Los tiempos cambiaron y los problemas económicos impedían realizar grandes esfuerzos. El Montilla bajo el pistón en el último año de Gomariz y ya en la campaña pasada, con Manuel Alguacil en el banquillo, el cuadro vinícola ha luchado por una permanencia en una categoría que dominó y que al final acabó por consumirlo. Adiós a un grande.

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