Fútbol El Córdoba B cae frente al San Fernando CD (0-3)

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Ya le buscan un sustituto a José González

  • La última derrota en Elche, y la recesión en juego y resultados del equipo han condenado al técnico · Juan Luna Eslava es la mejor opción dentro de la casa, con Berges y Pedrito al quite

El futuro de José González en el Córdoba ya está escrito. Puede ser cuestión de horas -hoy podría haber un encuentro entre el presidente, el director deportivo y los técnicos para analizar la situación, antes de la reunión del consejo de mañana- o de días -la afición puede dictar sentencia el sábado ante el Rayo Vallecano- que se haga público. Pero está sentenciado. El técnico ha perdido el apoyo de la directiva y los jugadores; el de la afición nunca lo tuvo del todo. La última derrota en el Martínez Valero de Elche (3-1) -y la pobre imagen que, una vez más, dejó el equipo- han acabado con el crédito del gaditano. Es el segundo fiasco consecutivo del director deportivo, Emilio Vega, que también queda en una situación delicada. El leonés tiene ahora la papeleta de nombrar un sustituto que sea capaz de reconducir una plantilla que, como se ha hartado de repetir, "debe pelear por algo más que la permanencia". De momento, sólo la victoria del Hércules -otra vez el Hércules- sobre el Eibar ha evitado que los blanquiverdes amanezcan hoy en zona de descenso... por el mejor goal average general con el cuadro armero.

los candidatos

La solución parece claro que estará -al menos de momento- en la casa. La crisis -y la tan manida política de austeridad de la que siempre ha hecho gala la directiva que preside Rafael Campanero- mandan. Los candidatos son sólo tres. Y por este orden: Juan Luna Eslava, Rafael Berges y Pedro Sánchez Pedrito. El primero, pese a su manifiesta inexperiencia en los banquillos -sólo ha ejercido de segundo en la parte final de la temporada del ascenso y durante la campaña pasada, tanto con Paco como con el propio José-, cuenta con el beneplácito de todos. Su labor de mediador en la crisis abierta entre Pepe Escalante y el grupo antes del play off de ascenso resultó crucial para que el Córdoba recuperara su sitio en Segunda División. Ahí se ganó el respeto de una plantilla que, en su mayoría, sigue aún en el vestuario de El Arcángel. El técnico de Fernán Núñez ha pasado este año a desempeñar la tarea de escrutar a los rivales lo que, sin duda, puede ser muy válido para salir de la actual dinámica.

Su candidatura es favorita a la de Berges y Pedrito que, como es lógico, tienen menor conocimiento del plantel blanquiverde. El primero regresó este verano al club después de probar, con no demasiada fortuna, en los banquillos del Lucena, el Almería B y el Linares, donde apenas duró un día esta misma temporada por sus desavenencias con la directiva azulilla. Eso le abrió la puerta para regresar otra vez al Córdoba, donde ahora lleva las riendas del equipo de Primera Andaluza cadete, que pelea por el título con los poderosos Sevilla y Betis.

Por su parte, Pedrito anda centrado en sacar de la zona de descenso al Córdoba B, antepenúltimo clasificado en el grupo X de Tercera División. El villarrense, otrora apagafuegos de la entidad cordobesista -fue el elegido para amarrar la salvación en el curso 2003-04, algo que logró con las victorias sobre el Oviedo (1-0) y el Leganés (0-1)- está bien valorado por su gran trabajo con la gente de cantera, pero su falta de experiencia con equipos de elite no acaba de convencer en el seno de la junta directiva.

Sea cual sea el elegido, la decisión no será definitiva. Todo dependerá de cuál sea la reacción del equipo en los dos partidos que el Córdoba debe disputar antes del parón navideño, el próximo sábado ante el Rayo Vallecano y el siguiente fin de semana frente al Levante. Si hay una mejora sustancial tanto en el juego como en los resultados, el recambio puede ser definitivo y el sustituto de José acabará la temporada. De no ser así, el mercado invernal traería un nuevo entrenador que, en principio, sería la única incorporación. Porque la dirección deportiva ya ha dejado caer que no habrá incorporación alguna.

los motivos

Los fantasmas del pasado vuelven a pasear por El Arcángel, que la temporada pasada sólo pudo esbozar una sonrisa con el pitido final del manido Hércules-Cádiz. El Córdoba, como entonces, se ha quedado a un paso de caer en la zona de descenso después de protagonizar un primer tercio liguero decepcionante. "Hay plantilla para estar entre los diez primeros" fue el mensaje de Emilio Vega en los albores de la Liga. Pues bien, el equipo es decimoctavo tras encadenar una racha de sólo una victoria en los últimos seis partidos, en los que el conjunto blanquiverde ha sumado 4 de los 18 puntos en juego. Un balance que ha hecho saltar las alarmas.

Porque, además de estar en clara recesión en cuanto a resultados, lo peor es que el Córdoba no juega a nada. La grada de El Arcángel ya ha manifestado su disconformidad en varias ocasiones durante el presente campeonato. El sistema ultradefensivo de José González no es compartido, entre otras cosas porque no está siendo eficaz. Al Albacete se le ganó sin tirar a puerta, con un autogol de Iker Begoña; en Salamanca tampoco tuvo trabajo el meta local y, en Elche, el equipo rozó el ridículo ante un enemigo que vivía desde el inicio del curso en la zona de descenso. Así es imposible ganar.

Pero lo peor de todo es que los jugadores han dejado de confiar en la libreta del preparador gaditano. Durante las últimas semanas se han dejado oír voces, sobre todo de los atacantes, contrarias al actual esquema. El intenso trabajo defensivo que están obligados a desempeñar los extremos, llegando incluso a replegarse hasta su propia área para ayudar a los laterales, les impide brillar en su verdadero cometido, atacar. Y el juego del equipo se está resintiendo, siendo el séptimo peor ataque de toda la competición, lo que unido a unos cada día mayores problemas defensivos, han provocado esta situación.

Ahora todo queda en manos de la plantilla. Como en la campaña del ascenso. Ellos, y sólo ellos, serán los encargados de sacar al Córdoba de la situación en la que lo han metido. El vestuario parece unido. Y tiene mimbres. Sólo hace falta encontrar un revulsivo que, como suele ocurrir en estos casos, pasa por el cambio del jefe del vestuario. La era José González toca a su fin.

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