En busca del empate para seguir vivo

  • El Ferrol espera puntuar para salvarse en su estadio · Perder lo condena al abismo

El Racing de Ferrol acude a El Arcángel consciente de que le va la vida en el envite ante el Córdoba para lograr la permanencia. Se trata de un conjunto muy irregular durante toda la temporada, en la que incluso pisó los puestos de ascenso en el principio del campeonato. Pero ha estado coqueteando con el descenso durante muchas jornadas, hasta llegar a los partidos decisivos. El mercado invernal fue mano de santo para los gallegos, que, sin embargo, se plantarán en el estadio blanquiverde con una sola victoria en los últimos ocho encuentros. Es un conjunto rocoso que saldrá a por el empate y supone la penúltima piedra de toque para el Córdoba en su objetivo de lograr la salvación.

sin balón

Su sistema defensivo no suele alterarse, pero es poco competitivo y sus centrales pierden la posición con facilidad. Queco Piña está siendo un baluarte en la portería, mientras que los laterales Ceballos e Iván Romero dejan muchos espacios a sus espaldas. Si el centro del campo se ve desbordado, la meta gallega sufre y se le puede hacer daño. El Racing busca la presión adelantada y achicando los espacios, por lo que una buena circulación rompe su retaguardia.

Con balón

Los laterales se incorporan con facilidad, los extremos Jonathan Pereira y Corredoira saben jugar entre líneas y Carlier y Medina son buenos rematadores. Los mediocentros Cami y Roberto Souza llegan por sorpresa desde la segunda línea y son certeros en el disparo desde media distancia. El conjunto departamental acusa las bajas de Álvaro Antón y Cristian Portilla, aunque Pereira se sobra para crear todo el peligro: si la defensa blanquiverde tiene paciencia y oficio para frenarle, el partido será tranquilo; si consigue desbordar y encarar a los centrales, puede ser una pesadilla para la portería de David Valle.

lo mejor

Los jugadores gallegos no se lo piensan a la hora de tratar de hacer gol desde cualquier posición. Finalizan las jugadas y es complicado pillarles al contragolpe. Dominan el juego de estrategia y llegan frescos físicamente al final de los partidos. Si mantienen la concentración pueden aguantar el empate que buscan.

lo peor

Su fragilidad mental. Si reciben un gol pronto tienden a desmoralizarse y perder los papeles. Su sistema defensivo es demasiado endeble si se les presiona arriba, y les cuesta recomponer su posición en el campo.

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