La batalla definitiva

  • El Salsas Musa y el Cajasur se miden en un derbi apasionante y decisivo

Apasionante... y decisivo. Ya se preveía que el realmente importante iba a ser el derbi de la segunda vuelta, pero pocos podían imaginar que buena parte de la fortuna de los dos equipos cordobeses de la LEB Bronce iba a depender de un partido que trasciende todos los tópicos de la rivalidad para adquirir protagonismo por sí solo.

El análisis es bien sencillo: si gana el Cajasur tendrá pie y medio en los play off y descartará al Salsas Musa de las eliminatorias por el ascenso. Tal y como está la clasificación, sólo puede quedar uno. Así que resulta imposible enmascarar con insufribles frases hechas un choque al que el conjunto negro llega con mucho más que perder que el granate, al que todavía le quedarían un par de vidas extras en caso de derrota. Porque por muchos disfraces que se le quieran poner, el choque sólo es realmente decisivo para el equipo de Rafael Gomariz, que podría quedarse sin objetivos por los que pelear a cinco jornadas para el final.

Décimo y a dos victorias de la novena plaza -ahora en poder del Cajasur-, el Ciudad no tiene margen de error si quiere alargar su temporada más allá de la fase regular, pues una derrota le dejaría a una distancia virtualmente insalvable. Si su plantilla mantiene viva la ambición, el choque no tiene pronóstico, pero si asume el pensamiento único propagado desde el club y da por bueno el objetivo de la permanencia, el derbi quedará ciertamente descafeinado.

Porque a estas alturas de la temporada, los factores emotivos parecen ser los únicos capaces de desnivelar un duelo en el que todos se conocen de memoria. El Cajasur llega al choque con ventaja, y a pesar de su desquiciante irregularidad y de llevar cuatro meses sin ganar fuera de casa, tiene claro cuál es su meta: los play off. El ascenso sólo cabe en el más etílico de los sueños, pero la maltrecha historia del club no puede permitirse estar en esta categoría sin desempeñar un rol protagonista. De eso se está encargando Santi Gisbert, un hombre al que esa camiseta le duele como a pocos. Desde su llegada al banquillo sustituyendo a Nacho Criado no acaba de dar con la tecla, e incluso ha variado la identidad de un equipo que ha perdido frescura y cierta magia respecto al de la primera vuelta. Los resultados no bendicen el cambio de estilo (4-5 con el cordobés al mando), pero los objetivos siguen estando en su mano.

¿Y el Musa? Hace mes y medio era quinto con 11-9, en puestos de play off y con factor cancha a favor justo antes de visitar a un Esplugues metido en la pelea por la salvación. A algún iluminado se le ocurrió vender que ése era el encuentro de la permanencia. El Ciudad palmó en Barcelona de 40, en la primera de las cinco derrotas que ha sumado desde entonces, una racha sólo rota por el meritorio triunfo ante el Archena. Gomariz, Griffin, Suka, Almazán, Cazorla... ¿Son nombres para la permanencia? No, como ya demostraron en una primera vuelta en la que apuntaron a lo máximo.

Por eso puede que todo esté en coco de los jugadores, en el deseo, en la ambición, en la ansiedad de saber que los objetivos están al alcance de la mano. Todo lo demás se sabe. El duelo exterior entre Suka y Gelsi, la pelea en la zona Mallory-Griffin, la batalla de estrategias desde los banquillos... Todo eso se sabe, pero la batalla definitiva se juega en la cabeza.

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