Un abrazo, 40 años y un penalti

  • Reina y Fermín, los dos protagonistas de la jugada que marcó el último CCF-Barça, vuelven a coincidir a diez días del partido

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Ninguno de los dos faltó a una cita que se repite año tras año, pero el encuentro de ayer fue especial. Miguel Reina y Fermín Gutiérrez se fundieron en un abrazo en el tradicional encuentro navideño de los veteranos del CCF, una estampa que 40 años después ha recuperado todo el sentido en los días previos al histórico enfrentamiento copero ante el Barça.

Porque ambos fueron los protagonistas de aquel penalti que hoy se sigue recordando tras cuatro décadas, de la jugada que marcó para siempre la última visita de los azulgranas a Córdoba y que hoy se recupera como estímulo ante el asalto del conjunto de Tito Vilanova. El cordobés era entonces el portero del conjunto catalán, y el madrileño estaba cedido por el Real Madrid en el CCF. Seguramente ninguno de ellos esperaba el desenlace de aquella tarde del 7 de mayo de 1972, el día que el Córdoba le quitó la Liga al Barcelona.

Porque los años pasan, pero la memoria colectiva no olvida. Era la penúltima jornada de Liga y el cuadro blanquiverde ya estaba descendido, a pesar de una excelente recta final en la que llegó a acariciar la salvación. Al equipo dirigido por Kubala le quedaba todavía un último partido en Granada, pero el duelo ante los culés iba a representar la despedida del fútbol de Primera en El Arcángel. Era el fin de la época dorada, de las ocho mágicas temporadas entre los grandes, pero seguramente nadie podía imaginar que la ausencia se iba a alargar tanto.

Pero todo el mundo se acuerda de aquel último partido. Porque el Barcelona se las prometía muy felices. Un triunfo en El Arcángel le garantizaba la Liga sin depender de lo que hiciera el Real Madrid, su máximo rival por el título y que esa misma tarde jugaba el derbi ante el Atlético en el Calderón. Cuentan que el cava esperaba en la nevera para celebrar el título en el vestuario azulgrana, más aún cuando las noticias que llegaban desde el Manzanares presagiaban la contundente victoria de los colchoneros (4-1).

Pero el Córdoba salió hipermotivado, por una cuestión de orgullo... y por la prima de 115.000 pesetas (menos de 700 euros) que el Real Madrid ofreció a cada jugador blanquiverde por la victoria ante el Barça. Del Bosque y el propio Fermín, cedidos por el club blanco en el CCF, fueron el nexo de una operación que durante toda la semana previa se vio con malos ojos desde Barcelona. El presidente culé, Agustín Montal, se encargó de calentar el ambiente... pese a que el Barça había primado sistemáticamente a todos los rivales del Madrid durante toda la temporada.

El caso es que los minutos fueron pasando y el Barcelona, que esperaba una tarde plácida, llegó al descanso sin ser capaz de batir a Molina. Los jugadores culés siguen recordando el arbitraje de Tejerina, pero su impotencia fue dando alas a un Córdoba que también tuvo sus opciones de batir a Reina en la primera parte.

A los ocho minutos de la reanudación, una ofensiva blanquiverde habilitó a Manolín Cuesta, que fue derribado por Rifé y Gallego. Tejerina señaló el penalti y El Arcángel estalló para desesperación de los catalanes, que veían como la Liga se les escapaba de las manos. Cuesta era el habitual lanzador de penas máximas, pero Fermín le pidió el balón. "Éste lo tiro yo", le dijo el madrileño seguro de sí mismo y consciente de las órdenes que llegaban desde el Bernabéu.

Los segundos se hicieron eternos. Fermín tomó carrerilla, golpeó con la derecha y marcó un gol "que me persigue todos los días, un momento inolvidable". Porque aunque pasará a la historia como el descubridor de Raúl, para el cordobesismo Fermín será para siempre el jugador que le quitó una liga al Barcelona.

Montal habló de "un descabello", y Reina sigue acordándose aún hoy de Tejerina, "uno de tantos caras que nos pitaron entonces". Al meta cordobés no le perdonaron aquel partido en Barcelona y los seguidores culés le quemaron el coche acusándole de la derrota ante sus paisanos. Fermín regresó al Madrid para iniciar su carrera en el club blanco. Ayer, 40 años después, los fundió de nuevo un abrazo.

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