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  • Rudy y Ricky vuelven a Sevilla, donde comenzaron a brillar

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El 29 de febrero de 2004, Rudy Fernández, de 18 años, era elegido por la prensa especializada MVP de la Copa del Rey que se celebró en Sevilla. El Tau Cerámica se impuso en la final (81-78) al DKV Joventut. Rudy, la gran promesa del baloncesto español de aquel momento, se consagró al ser el jugador más joven en recibir tal galardón. Promedió 15,7 puntos y una valoración de 19,7. Se insiste: tenía 18 años. "¡Scola MVP!", reivindicaban los jugadores baskonistas mientras posaban con el trofeo de campeones.

Ese mismo día, Ricky Rubio, de 13 años, era nombrado MVP de la Mini Copa, competición que se celebró paralelamente y en la que la Penya arrasó gracias a Ricky, que exhibía una notoria superioridad al resto de niños de su edad. Concluyó el torneo como máximo anotador (20,8 puntos por partido) y como jugador más valorado (31,3). Un año y medio después, el 15 de octubre de 2005, el base-escolta verdinegro hacía historia al ser el más joven en debutar en la ACB. Faltaban menos de diez días para que cumpliera 15 años. Fue en Granada, y Ricky jugaba 5 minutos. Ya robó dos balones. Allí estaba Oriol Humet, que era director general del Granada y, curiosamente, viejo amigo del padre de Ricky. Poco después, un triple desde su campo que forzó la prórroga en la final del Europeo cadete, que terminaría ganando España a Rusia con 51 puntos suyos, iniciaría su leyenda.

Hoy, Rudy, de 22 años, y Ricky, de 17, son dos referencias del baloncesto patrio. "Son increíbles", resume, con la contundencia de la simplicidad, Andrew Betts, que fue compañero suyo durante dos temporadas. Y lo son, al margen de su incuestionable talento, porque a su encuentro llegó Aíto García Reneses, quien unos años antes ya se había encargado de explotar las virtudes de Gasol y Navarro. No son dos casos idénticos, pero sí muy parecidos. Rudy y Ricky también van de camino a la NBA. En el pasado draft, Rudy fue elegido en el puesto 24 por Phoenix Suns. Decidió no dar el salto, porque tenía contrato con el Juventut y porque Aíto iba a seguir en la Penya, pero lo extraño sería que el que fuera declarado jugador europeo revelación de 2006 no diera el salto a la NBA la próxima temporada. Su facilidad para anotar, desde fuera y penetrando ayudado de su gran salto, augura muchos éxitos.

Ya hay pronósticos que establecen que Ricky será el número 1 del draft de 2009. Y ya hay quien confirma que estará en los Juegos Olímpicos de Pekín -¿Sergio Rodríguez progresa jugando ratos sueltos en Portland?-. Por decisión de su entorno, Ricky, que intenta acabar el bachillerato, no concederá entrevistas hasta que sea mayor de edad. Sólo ofreció una, excepcionalmente, en la presentación de los play off de la temporada pasada, poco después de que fuera elegido jugador revelación de la ACB, por delante de Juanjo Triguero y Mario Fernández. En su primera campaña completa, acabó como líder de la estadística de recuperaciones, con 2,3 robos por partido. "Es cuestión de intuición, pero sobre todo de ambición", dijo, rodeado de micrófonos, en aquella comparecencia.

Este año, Ricky continúa con su progresión imparable: promedia 15 puntos, 3 asistencias, 3 robos y 20 puntos de valoración en 25 minutos. Aún no ha bajado de los 10 puntos. "Llegará el momento en que se frene su progresión, parará un poco para volver a crecer. Siempre ha sabido controlar muy bien los partidos y, además, está mejorando su tiro", opina Aíto.

El sábado, los dos estarán en San Pablo. Será, seguramente, la última vez que se les pueda ver en Sevilla defendiendo la misma camiseta. Sólo argumentos de fuerza mayor valen para excusarse del partido. Una curiosidad: el fenómeno Ricky Rubio ha despertado la Rickymanía. Cuentan que por las taquillas de San Pablo han pasado muchas jóvenes en busca de las entradas cercanas al banquillo visitante. Son las cosas que generan los fuera de serie.

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