Suspense en la séptima

  • Michael Phelps logra igualar el récord de Spitz venciendo por una centésima en la final de 100 mariposa · El serbio Milorad Cavic se tuvo que conformar con la plata

El brazo de Phelps, su última brazada, le dio al nadador estadounidense su séptima medalla por una centésima de ventaja sobre el serbio Milorad Cavic en los 100 metros mariposa de los Juegos Olímpicos.

Cavic era casi el ganador de la final y se llevaba la medalla de oro, deslizando lentamente su mano bajo el agua de la piscina olímpica de la capital china. La última brazada del serbio ya había bajado, cuando los brazos de Phelps, de 23 años, todavía estaban en el aire, en su último esfuerzo, supremo y de rabia, el americano hizo algo, nunca se sabrá el qué, para elevarse por encima del agua y tocar antes que el balcánico. Una centésima.

Si el otro día fue la mano de Jason Lezak en el relevo 4x100 libre de los Estados Unidos, si en su día, en el Mundial de Fútbol de México 86, fue la mano de Diego Maradona la que le dio el triunfo frente a Inglaterra, ayer fueron los largos brazos de Phelps los que le quitaron el oro a Cavic en el muro del Cubo de Agua de Pekín.

El nadador de Baltimore (Maryland) igualó ayer el récord de su compatriota Mark Spitz de siete medallas de oro en los mismos Juegos Olímpicos, un hito con el que nadie ha podido desde 1972.

Con la de ayer suma ya trece títulos olímpicos entre los seis de Atenas en 2004 y los siete de Pekín 2008, más dos medallas de bronce en la capital griega y es el atleta con más oros en la historia del olimpismo.

Los 100 metros mariposa eran el último gran escollo que le quedaba a Phelps porque la última final, que se disputará hoy en la clausura de las pruebas de natación en el Centro Acuático Nacional, los 4x100 estilos no se le puede escapar. Es una de las más fáciles que tiene en su reto y el equipo de los Estados Unidos ya hizo ayer el mejor crono en las series con parte del equipo suplente.

El estadounidense tuvo un buen tiempo de salida, 0.71, pero llegó al cincuenta en séptima posición. Cuando el marcador de la pantalla gigante del Cubo de Agua anunció la posición de Phelps el público y la mayoría de los periodistas pensaron: "la pierde", "se acabó", "hasta aquí ha llegado". Pero no, en los cincuenta metros de su vida superó al keniano Jason Dunford, a Ryan Pini, de Papua Nueva Guinea, al australiano Andrew Lauterstein, al estadounidense Ian Crocker, al ucraniano Andreii Serdinov y al propio Cavic.

Hizo el último 50 en 27,17 y el primero en 24,04, mientras que el serbio realizó en 23,42 el primer cincuenta para ser el primero en girar, 27,17 el segundo y batir con 50,59 el récord de Europa, que estaba en su poder desde ayer en las semifinales con 50,92.

Crocker, que era el principal rival de Phelps antes de que comenzaran las eliminatorias de los 100 mariposa y mantiene tras Pekín 2008 el récord del mundo con 50,40, ni siquiera se llevó la medalla de bronce. Crocker paró el crono en 51,13 para ser cuarto por detrás del australiano Lauterstein, que le rebasó en los últimos metros y marcó 51,12.

Ésta era la única prueba de las ocho en las que competía en Pekín en la que no tenía, ni tiene, la mejor marca mundial, y es en la única de las seis finales anteriores en las que no lo ha rebajado. Eso sí, batió el récord olímpico que tenía desde ayer el serbio con 50,76.

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