Messi-Drenthe: la diferencia es clara

  • La ocasión desperdiciada por el madridista y la anotada por el argentino muestran el distinto potencial de los dos grandes

La diferencia en números entre el Barcelona y el Real Madrid es de 12 puntos. Ese hueco entre los dos grandes equipos del fútbol español se encarna tras el clásico del sábado en dos rostros: el del argentino Leo Messi para los azulgranas y el del holandés Royston Drenthe para los blancos.

En el minuto 26 Drenthe se plantó ante la portería de Víctor Valdés y desperdició la mejor y casi única oportunidad de gol del defensivo Real Madrid. En el minuto 90, Messi, apagado durante casi todo el encuentro, marcó el 2-0 definitivo en una jugada de desarrollo parecido a la de su oponente. Misma situación, distinto final: el argentino picó el balón con sutileza por encima de Iker Casillas. Gol.

"Si hubiera estado Robben, a lo mejor algunas de las ocasiones podrían haber acabado en gol", dijo tras el partido el jugador del Real Madrid Míchel Salgado. Pero Robben, sancionado, no estaba. Le suplió el modesto Drenthe, de 21 años, que cumple su segunda temporada de blanco. Dentro del club se le conoce como Accidrenthe, según reveló el diario El País.

Así es la plantilla del equipo blanco, que, acuciado por las bajas, sobre todo la de Robben y la del goleador van Nistelrooy, se presentó en el Camp Nou con Drenthe y con la obligación de hacer debutar al joven Miguel Palanca una vez comenzado el partido. Robinho, estrella del equipo la pasada temporada, veía el partido desde Manchester, como el portugués Cristiano Ronaldo.

Enfrente, un Barcelona con Messi, Eto'o y Henry en el ataque. El argentino fue segundo en la reciente votación del Balón de Oro y es uno de los cinco candidatos al FIFA World Player de 2008 junto a su compañero Xavi.

Esa diferencia marcó el duelo de los casis. Casi salvan los defensas del Real Madrid los dos goles del Barcelona. Casi marca Drenthe. Casi consiguen los blancos un empate. Casi dicen adiós a la Liga en diciembre.

Al convulso Real Madrid hasta le satisfizo la ajustada derrota. "El equipo hizo lo que pudo", dijo el nuevo técnico, Juande Ramos. Tras cuatro días de trabajo con el equipo, el preparador manchego buscó una respuesta que contradijera a su antecesor, Bernd Schuster, que hace una semana había hecho un ejercicio de pesimismo-realismo: "No es posible ganar en el Camp Nou". Y ciertamente no lo fue.

En tiempos de crisis y ante un rival con más calidad, la tradición impone ser conservador: apelar al orgullo, cerrar líneas y buscar la épica. Juande apostó por una táctica defensiva que estuvo a punto de darle resultado. Buscó empatar, con un juego como el que hace unas semanas dio un punto al Getafe en el Camp Nou. Pero el Real Madrid perdió. "Hemos jugado muy bien", dijo Drenthe. "Hemos hecho un gran partido", abundó Salgado tras el 2-0 que pareció conformar a los blancos.

"No me esperaba que hicieran marcajes individuales ni que fueran tan ultradefensivos", hurgó en la herida Xavi, víctima de la retaguardia blanca. "No esperaba un Madrid tan defensivo", ahondó Messi, que con los tobillos aún doloridos puso el gol que evidenció la distancia que media entre el Barcelona y Real Madrid.

El fútbol es cíclico y como tal se vio el sábado en Barcelona. Hace un año, con gol de Baptista, el proyecto azulgrana comandado por Ronaldinho hacía aguas. Ahora les toca sonreír a los culés. ¿Hasta cuando? Ya se verá.

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