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Mario Silva, un portugués para la izquierda

  • El luso, con experiencia en el Cádiz y el Recreativo de Huelva, ha sido ofrecido para cubrir el hueco en el lateral · El jugador, de 31 años, quiere salir del Boavista, en plena crisis económica

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"Portugal es un mercado que lo tenemos controlado". Emilio Vega no pronunció esa frase sólo por hacer un guiño a los que pueden criticar su falta de conocimientos sobre el fútbol internacional. Sobre su mesa, a la que cada día llegan numerosos ofrecimientos, está el nombre del lateral izquierdo luso Mario Silva, un jugador con una doble experiencia en España. El Recreativo le sirvió de trampolín en el curso 2004-05, en Segunda, y un año más tarde militó en el Cádiz, ya en Primera. Ahora, está sin ficha en el Boavista, un equipo que ahoga sus penas en la segunda categoría portuguesa tras sufrir un descenso administrativo que lo ha llevado a una preocupante situación económica.

A nadie se le escapa que el lateral izquierdo es la prioridad del Córdoba de cara a la apertura del mercado invernal. Como Emilio y Luna Eslava no se han cansado de repetir durante estos días, es la única posición de la plantilla en la que no hay recambio. Y, a pesar de que Rubén está cumpliendo notablemente, la falta de competencia no es buena para un plantel que tiene que dar a partir de ahora un 200 % para salir de los puestos de descenso en los que ha acabado sumido en este 2008.

Por eso, la dirección deportiva del club trabaja a marchas forzadas en busca de fichajes que revaloricen a una plantilla que no acaba de dar la medida que se espera de ella. Más si cabe después de que el propietario de la entidad, José Romero, haya dado el visto bueno a hacer un nuevo desembolso en este peculiar mercado.

A los nombres de jóvenes con proyección como Joan Oriol (Villarreal B) y Koikili (Athletic) o el veterano David Castedo (sin equipo tras rescindir su contrato con el Levante el pasado verano) se une ahora también el de Mario Silva. El portugués, de 31 años, acumula la experiencia que le falta a los primeros y tiene un caché muy inferior al del ex sevillista. Sólo falta cerrar el círculo.

Mario Fernando Magalhães da Silva, criado en la cantera del Oporto -debutó en Champions en el curso 2001-02 con los dragoes-, se dio a conocer en España de la mano del Recreativo. En el Decano, a las órdenes de Quique Hernández, se convirtió en un fijo en el lateral zurdo, sumando 23 partidos (21 de ellos como titular) y un total de 1.806 minutos.

Este notable rendimiento en la categoría de plata, en las filas de un equipo que estuvo luchando hasta el final por el ascenso -el Recre acabó quinto-, le permitió fichar por el Cádiz. Ya en Primera tuvo menos suerte. Y eso que empezó teniendo la confianza de Víctor Espárrago. Pero el uruguayo, tras darle siete partidos, lo dejó en el ostracismo, una circunstancia que le hizo volver a su país.

Y se enroló en las filas del Boavista, donde en su primer año disputó un total de 17 partidos (16 en el once inicial). Ya la temporada pasada, en plena convulsión por los escándalos Silbato Dorado y Silbato Final de corrupción arbitral, Silva pasó a un segundo plano que este curso le ha hecho quedarse sin ficha. Ahora, quiere empezar su particular regreso al pasado pasando por Córdoba.

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