Córdoba CF

Experto en situaciones límite

  • Salvaciones en la última jornada, ‘play offs’ al rojo vivo y resurrecciones variadas jalonan el último decenio de los blanquiverdes · El equipo, de nuevo al filo de lo imposible

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“Yo pienso que el Córdoba, y salvo etapas muy concretas, ha sido y es un club gafado. Y pongo un ejemplo: cualquier jugador que haya estado aquí y se haya marchado, cuando vuelve a Córdoba con otro equipo marca. Seguro. Eso es una norma que se cumple siempre. Pero también hay otra cuestión: en el curso 1984-85 se planteó el plan de saneamiento para todos los equipos de Primera, Segunda y Segunda B, y sin embargo se dio la circunstancia de que nosotros acabábamos de bajar a Tercera y tuvimos que seguir con la deuda. En fin, todas las circunstancias del Córdoba son para echarse a llorar, y sólo hace falta echar los cálculos de esta temporada, en la que hemos perdido 18 puntos cuando el tiempo reglamentario se había acabado. ¿Es eso normal?”. La reflexión la suscribe Alfonso Gómez, que además de abogado, escritor y afamado bon vivant, es consejero del Córdoba CF. El pasado lunes, el autor de La Córdoba golfa formó parte del gabinete de crisis en que se transformó, como consecuencia del lamentable deambular del equipo, la última reunión del consejo de administración. Seguramente él, como sus colegas más veteranos del consejo, se acordaron, mientras hojeaban el viejo manual de soluciones tópicas para clubes en declive –posibilidad de destituciones, fundamentalmente–, de que el Córdoba es una entidad cuyas paradojas la convierten en imprevisible. En el último decenio, el equipo blanquiverde ha protagonizado unos cuantos episodios al límite de lo imposible. Salvaciones en el último partido, regresos del más allá cuando todos los daban por muerto, ascensos en medio de ruinas económicas o motines, remontadas épicas que otorgan una rara belleza a sus desastres...  A esa tradición se aferran algunos sectores del cordobesismo para (re)construir la esperanza de salvar una de las temporadas más extrañas de los últimos tiempos. Ya ocurrió otras veces. ¿Será posible una más?

99: La gesta del 30-J. En su decimoséptimo año consecutivo en Segunda B, el Córdoba volvía a salir en el clásico papel de eterno candidato al ascenso que se complica la vida con un arranque decepcionante. El carismático ex jugador Perico Campos fue despedido de la dirección de un plantel compuesto básicamente por canteranos. Con el dramático aderezo de una ruina galopante en lo económico, impagos por doquier y amenazas de encierro de los jugadores, el elegido para sacar adelante la temporada fue Pepe Escalante. De repente, el equipo, desprovisto de presión, comenzó a encadenar resultados positivos. Se despegó de la zona peligrosa, escaló a la zona media y, tras 17 partidos sin perder, agarró un puesto en el play off de ascenso en el último partido de la fase regular. EL DESENLACE. Tras caer ante la Cultural Leonesa (1-0), vencer al Racing de Ferrol (1-0) y ser apalizado en  A Malata (5-0), pocos daban un duro por el porvenir del equipo. Necesitaba ganar tres partidos, y dos de ellos ante el Cartagena, el principal favorito. Lo hizo. Superó a los leoneses en El Arcángel (2-0) y a los cartageneros por 2-0 y 1-2. Fue el ascenso que marcó a toda una generación de cordobesistas.

03: En casa del ‘Geta’. Con Ángel Marín en la presidencia, el club apostó por crear una base de cantera y contrató por cinco años a Iosu Ortuondo. El de Ondarroa sólo cumplió cinco meses. En diciembre, el equipo era penúltimo, con 12 puntos  sumados en 16 partidos, sólo por delante del Oviedo. El consejo destituyó al vasco, fichó a Zambrano y con él llegaron 13 incorporaciones de jugadores contrastados... y caros. Fernando, Ramzy, Dennis Serban, Moisés o Montenegro dieron un aire nuevo a un Córdoba que en ocho jornadas salió de los puestos fatídicos y llegó a sembrar, en pleno delirio colectivo, ilusiones de hacer algo más. Pero, inopinadamente, todo comenzó a torcerse. El equipo entró en barrena en El Arcángel, donde perpetró una racha infame con una sola victoria en siete partidos. El humo se diluyó y, a falta de tres jornadas, el Córdoba estaba en puesto de descenso con 43 puntos sumados. Necesitaba siete más para alcanzar los mágicos 50. Es decir, no podía perder ni uno solo. Zambrano fue despedido y se contrató a Fernando Castro Santos como último remedio. EL DESENLACE. En el San Lázaro, el Córdoba resucitó con un gol de Alfonso en el último minuto tras un tiro lejanísimo que no blocó el meta Oliver (1-2). En la jornada siguiente, en un abarrotado Arcángel, Moisés sentenció al histórico Oviedo (1-0). Hacía falta un punto más. El Córdoba visitó al Getafe respaldado por más de 3.000 seguidores que invadieron el Coliseum Alfonso Pérez, hoy escenario de gestas europeas y en aquel entonces foro para una de las mayores explosiones de júbilo del cordobesismo. El gol del argentino Ariel Montenegro le valió al Córdoba para empatar y redondear el medio centenar de puntos, canjeables por la salvación de su plaza en Segunda División.

04: Milagro en Leganés. El curso 2003-04 se inició con el noble propósito de no repetir los agobios del pasado, pero... Castro Santos, que se había ganado la renovación por la salvación el año anterior, apenas duró nueve jornadas. Fiel a su tradición de inicios lánguidos, el Córdoba no ganó un sólo partido (empató 6) en los primeros 9 y el técnico de Poio fue despedido con el equipo en vigésima posición. Bajó a la arena Miguel Ángel Portugal, director deportivo por entonces, y la reacción fue inmediata. En la jornada 17, el Córdoba se situaba noveno, a cinco puntos de los puestos de ascenso a Primera. Un caldo de cultivo ideal para dejarse llevar por el dulce vaivén de la autocomplacencia. El Córdoba lo hizo... y se vino abajo. Una horrible racha en casa le llevó a caer en picado y, a falta de dos jornadas, estaba en puesto de descenso, con 43 puntos, y a tres de la permanencia. Portugal fue relevado. EL DESENLACE. Pedrito cogió las riendas con un reto simple y duro: ganar los dos partidos que faltaban. El primero, 1-0 al Elche. El último, en Butarque ante el Leganés. Los madrileños se jugaban la vida, pues si perdían iban al hoyo. Ganó el Córdoba(0-1) con un tanto del uruguayo Nico Olivera.

05: La mutación. En el año de su cincuentenario, el Córdoba compuso una plantilla repleta de nombres lustrosos –Pulpo González, Bilic, Armentano, Berges, Cáceres...– y puso al frente a Esteban Vigo, que venía avalado por una sólida temporada en el Xerez. El resultado fue, simplemente, dantesco. En la jornada 2, la plantilla hizo un veto a los medios de comunicación por las “desmesuradas críticas”. En al jornada siete, con un solo punto y un solo gol marcado, Vigo fue defenestrado. Después llegó Roberto Fernández, que logró un solo triunfo, y antes de concluir la primera vuelta se fichó al tercer técnico: Crispi. El récord de la primera vuelta fue nefando: 6 puntos de 54 posibles. Muerte segura. ¿Segura? Fichajes de todo el orbe (Leo Jiménez, Marchiori, Saja, Jonay, Anderson, Pierini, Cristian Álvarez...) y Juan Carlos Rodríguez, el director deportivo que llevaba 12 años sin ponerse el chándal de técnico, obraron el (casi) milagro. EL DESENLACE. En la jornada 35, el Córdoba era colista y a 17 de la permanencia. En las últimas siete jornadas logró 13 puntos y se quedó con 46, a uno de la salvación. Descendió al perder por 3-4 ante el Valladolid ante más de 15.000 espectadores. La peor temporada de la historia terminó con aires de gesta. Rodríguez, aquel héroe, se fue envuelto en un sospechoso tufo sobre comisiones en fichajes para no volver nunca más a pisar Córdoba.

07: La salida necesaria. En Segunda B de nuevo, el Córdoba se paseaba a ritmo de goles. Intratable en El Arcángel, comenzó en primavera a flaquear en los viajes. Iba camino de ser campeón y, en la penúltima jornada, no tenía garantizado un puesto entre los cuatro primeros. La victoria del Extremadura ante el Cartagena le evitó tener que jugársela ante el Portuense, que le goleó.

EL DESENLACE. El primer rival, el Pontevedra, era favorito. Empató en El Arcángel y se puso con 2-0 en Pasarón. La campaña parecía finiquitada... hasta que apareció Asen (2-2). Luego, ante el Huesca, remató la faena.

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