Tercera División

Emoción en el derbi de los descontentos (1-1)

  • El punto no satisface plenamente ni a Pozoblanco ni Peñarroya

Partido emocionante donde los haya el que protagonizaron ayer el Pozoblanco y el Peñarroya, con dos equipos mucho más preocupados por atacar que por defender. El espectáculo mereció la pena, aunque el desenlace no contentó plenamente a nadie. Al Pozoblanco, por no aprovechar el inesperado tropiezo de la Balona, que le hubiera acercado al liderato -está a 6 puntos-, mientras el punto cosechado por el Peñarroya es tan meritorio como insuficiente, porque son ya nueve partidos sin ganar y la permanencia sigue estando a más de un partido de distancia. 

El equipo de Pedrito empezó con desparpajo. Picón avisó con un primer remate, aunque fue Gato quien encontró premio en un cabezazo a la salida de un córner botado por Rafa Fernández. El remate fue tan ajustado al palo que hizo inútil la estirada de Díaz. El Peñarroya se gustaba sobre el tapete verde del Municipal, muy rápido y resbaladizo por la intensa lluvia que caía y que remitió un tanto en la segunda parte. 

Isidro, a día de hoy un fijo en las alineaciones de Rafa Berges, estuvo a punto de equilibrar el partido, tras un centro de Hugo Díaz, pero no acertó con su remate. La polémica también fue puntual a su cita en una caída de Hugo Díaz dentro del área que pareció penalti, aunque el árbitro no lo vio así. 

El Peñarroya llegaba al descanso con los deberes hechos. Hasta ayer era el peor visitante de la categoría -sólo el colista Los Barrios empeora los ocho puntos a domicilio del cuadro minero- y ganar en Pozoblanco podría ser una tabla de salvación en su pelea por eludir el descenso. 

Berges revolucionó su equipo con la entrada de Quero y minutos después de Alfonso Gutiérrez. El Pozoblanco tuvo más presencia en la segunda mitad y a los diez minutos Hugo Díaz hacía el tanto del empate con una buena dosis de fortuna, pues su disparo fue detenido por el meta Andrés, si bien el rechace quedó en el aire y con mucha intriga superó la línea de gol. 

Al partido aún le quedaban emociones fuertes y fue el meta del Peñarroya quien se convirtió en el auténtico héroe de su equipo, sobre todo al sacar con una espectacular parada un disparo de Jorge García, que llevaba buena dirección y potencia para convertirse el gol. La jugada no acabó ahí, porque Hugo Díaz, como siempre muy atento, recogió el rechace y marcó a placer, si bien el asistente levantó el banderín anulando la acción. 

Un disparo de Quero y otro de Alfonso Gutiérrez engrandecieron aún más la figura de Andrés, que rescató un punto para su equipo. El Peñarroya acabó pidiendo la hora, aunque nunca renunció a conectar algún contragolpe que pudiera hacer daño a su rival. 

El Pozoblanco, por contra, lo intentó de mil maneras, pero no hizo diana por segunda vez. Eso sí, los resultados de sus rivales  fueron espléndidos, pues no sólo perdió el Linense, sino que también lo hizo el Portuense.

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