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Emilio y su gran desafío

  • El director deportivo del Córdoba tendrá que retocar todas las líneas de su plantilla ante el aluvión de bajas de hombres clave · La columna vertebral del equipo, fija las dos anteriores campañas, cambiará

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Esta temporada va a ser la de la reválida de Emilio Vega. El leonés se ha quedado como cabeza visible del proyecto del nuevo Córdoba en la faceta de fichajes y, en general, de toda la planificación deportiva de la entidad blanquiverde para la próxima campaña. En su tercera campaña en la entidad de El Arcángel, el ex futbolista blanquiverde afronta un desafío de altura: componer un plantel competitivo desde la raíz. Necesita fichar puntales básicos en todas las líneas, desde la portería hasta el delantero centro.

Lo cierto es que, hasta la presente, el director deportivo ha tenido dos campañas medianamente tranquilas a la hora de tramitar las incorporaciones. Independientemente de todos los apuros que en un cargo como el suyo se presuponen, Emilio ha podido contar siempre con una columna vertebral sobre la que sustentar sus planes. El director deportivo buscó aportaciones de calidad, veteranía, experiencia o fuerza para afrontar primero el asalto a Segunda División y posteriormente el reto de la permanencia. En ambos casos, sus planes acabaron con éxito.

En la primera, Emilio Vega aterrizaba en un equipo tocado anímica y moralmente por no haber conseguido ni siquiera entrar en play off. Debía incorporar a peloteros que fueran capaces de aportar sacrificio y profesionalidad a un bloque plagado de calidad y, eso sí, con varios puestos sagrados e inamovibles.

Porque en esa última campaña de bronce y en la pasada el Córdoba siempre ha tenido varias referencias claras sobre el verde. Una estaba en la portería. David Valle fue indiscutible en la 2006-07 y, pese a la llegada de Julio Iglesias, también acabó como un referente en la portería durante la pasada temporada. No obstante, parece que reforzar esa posición está siendo una de las obsesiones de la dirección deportiva, ante el interés mostrado por Notario.

Es el primero de los cambios radicales a los que está siendo sometido el futuro once del Córdoba. Pero no el único. En defensa, Emilio siempre ha tenido como valladar la figura venerada de Pierini. Capitán y cerrojo, el italiano aún no ha sellado su continuidad como blanquiverde, llegando incluso a confirmar por boca de su representante que cuenta con ofertas de otros clubes para seguir jugando al fútbol.

Su marcha no sólo significaría la fuga de un referente para afición y resto de compañeros, sino también la confirmación definitiva de un cambio de ciclo. Sin Pierini, se entiende como perentoria la llegada de un central con mucha experiencia en la categoría y con carácter y espíritu. Algo que está muy caro a estas alturas, sobre todo teniendo en cuenta que los antecesores del Tano en el centro de la zaga fueron un tal Juanmi y un tal Fernando Cáceres.

Quizá por eso otros nombres como los de los jugadores del Valladolid Alexis Suárez e Iñaki Bea o el de Caneda -que saben lo que es trotar, pegar y mandar en la de plata- son los que en los mentideros del fútbol más se han empezado a asociar al Córdoba. Aunque de momento, nada de nada.

Tampoco está muy claro lo que pasará con el centro del campo. En su primer año, Emilio reforzó esa parcela con Endika Bordas, probablemente uno de sus fichajes más acertados, pero ya antes contaba con Juan Navarro (un todoterreno al que muchos siguen añorando) y con la magia de Javi Flores. Ahora el canterano de Fátima, acaso uno de los más técnicos del grupo, tiene que asumir la responsabilidad de su verdadero primer año en Segunda. Pero no lo podrá hacer sólo. La marcha de Acciari deja al vasco y al cordobés junto con Ito y Katxorro. Más brega que distribución. Hace falta un cerebro, un diez, y ésa es una de las posiciones más difíciles de reforzar. Por precio y por escasez.

También está peliagudo el tema de las bandas. Tanto atrás como adelante. Se fue Dani (fijo las dos primeras campañas) y Mario aún no ha renovado. Guzmán resurgió y Cristian no dio todo lo que se esperaba. Y por la izquierda sólo queda un Arteaga que tampoco rindió a su máximo nivel. No hay ningún puesto que no pueda ser retocado.

Y qué decir de la zona de ataque. Ahora mismo sólo queda un jugador en punta (Asen). Javi Moreno, máximo goleador en su primer año y cuya ausencia hizo temblar durante el play off, no estará ahí más para acudir al rescate. Ni Julio Pineda, que ha dado tanto al Córdoba como un gol que valió una permanencia. Ni Arthuro, que se revalorizó con sus tantos y firmó un contrato millonario con el Steaua.

Falta de todo, en resumen. Se necesita un matador, se necesita un pasador, se busca un portero y varios defensas. Se busca, en suma, un equipo entero. Una labor mucho más complicada que la de hacer retoques. Una verdadera prueba de fuego para un director deportivo que tendrá que multiplicarse durante un julio y un agosto que serán larguísimos.

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