EL COLOR DEL CRISTAL

"El Córdoba ha llegado a un punto en el que tiene que empezar desde cero"

  • Jesús García Salmerón, presidente del Ateneo Deportivo Cordobesista 1954 · Crítico con la gestión del club blanquiverde, sólo ve porvenir en “la venta de la propiedad” para cambiar “radicalmente” · Fue jugador del histórico Fray Albino

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Lleva haciéndolo ya mucho tiempo. Por más que algunos se empeñen en hacerle desistir o en achacarle oscuros intereses, mantiene  viva una peculiar actividad que cada vez encuentra más adeptos. Jesús García Salmerón (Córdoba, 1966) sienta gente alrededor de una mesa, lanza un tema de debate y echa al personal a pelear. Cada cual con sus argumentos, su estilo y su experiencia. Un ejercicio simple y noble, pero nada inofensivo. Hasta arriesgado en los tiempos que corren. Bajo la dictadura de la corrección política no resulta sencillo decir según qué cosas. Cada opinión lleva aparejada su etiqueta y, con desgraciada frecuencia, el cartelito queda adherido de por vida. Córdoba es una ciudad de piñón fijo, atestada de tipos que dictan sentencia y se enorgullecen de no alterar jamás su pensamiento por más que las circunstancias les conminen a lo contrario. La firmeza de criterio se confunde con la cerrazón, cuando no con el fundamentalismo excluyente. En el mundo de deporte, esa percepción resulta especialmente irritante. En este reino de verdades y mentiras absolutas, de trincheras creadas y mantenidas perversamente por el poder para eludir responsabilidades, hay románticos que todavía creen que es posible cambiar. Salir de un túnel sin fin. Llegar a donde llegaron otros. Progresar, en fin. Aunque sea por pura casualidad.

–¿De verdad cree en eso?

–¿Y usted no? 

Te desarma en un segundo. Jesús García fundó, junto con un grupo de amigos, el Ateneo Deportivo Cordobesista 1954 para tratar de encontrar la combinación que abre la caja fuerte del deporte local. Se presume que guarda dentro un tesoro, pero nadie es capaz de abrirla. Es duro ver cómo a Córdoba se le mueren en las manos todas sus criaturas. “No me explico cómo es posible que una ciudad como la nuestra, con su potencial, se mantenga en un estado deportivo tercermundista”, reflexiona. Lleva mucho tiempo dándole vueltas a ese asunto, que le quita el sueño. Este antiguo extremo derecho del Fray Albino –“jugué el año que fue filial del Córdoba”, recuerda– se ha convertido en un cocinero de ideas. Es un guerrillero de conversación serena y propósitos radicales. Aspira a que Córdoba cambie sin perder su esencia. Para muchos ése podría ser un eslógan político, pero para García resulta una obsesión a la que dedica todo el tiempo que puede robar a sus ocupaciones profesionales –trabaja como comercial– y a su familia –es padre de dos niñas–. No es ni un adinerado aburrido ni un loco idealista. Desde el Ateneo se ha empeñado en generar debate, remover conciencias y buscar una unión por encima de las diferencias. “Ves a mucha gente que piensa de la misma manera, pero cada uno va por su lado y no mira las ventajas de la unión”, explica un cordobés de la calle que considera que “el poder para cambiar las cosas no está en los políticos, sino en los ciudadanos y en su capacidad de encauzar sus demandas”.

–¿Qué me dice del Córdoba?

–Pues que estamos como siempre, sufriendo. Después de muchos años de verlo, de analizarlo, de hablar con la gente de dentro del club y de fuera, lo tengo muy claro: la única solución es un cambio radical. Esto ha llegado a un punto en el que la única vía posible es partir de cero.

–¿La tan comentada venta?

–Si se va a hacer, que sea ya. Mientras antes, mejor. Si viene alguien debe tener las manos libres y no encontrarse con hipotecas del pasado. Creo que hay que cambiar el modelo del club y modernizarlo con otras personas. Se ha comprobado que con el actual estilo de gestión no llegamos a ninguna parte. Tantas decepciones acumuladas están haciendo que el Córdoba esté poniendo en juego su mejor activo, que es sin duda su afición. ¿En qué ciudad van diez mil personas siempre al estadio para seguir a un club que lleva más de 35 años sin estar en Primera División?

García no esconde su devoción por Pepe Escalante, “el único entrenador que nos ha ascendido dos veces”, y al que despidieron del club “por cuestiones personales más que deportivas”. En la página web del Ateneo Cordobesista se han publicado enfervorizados artículos defendiendo la figura del técnico cordobés. “Nos han causado problemas y hasta algunos vetos”, admite García, quien resalta que “por encima de todo está la libertad para exponer las opiniones”.

–Entonces, el nuevo cambio de entrenador...

–Lo mismo. El único que terminó una Liga completa fue Escalante. Desde entonces, todos los que han venido se han tenido que marchar antes. Ninguno funcionó. Fueron apuestas del director deportivo que no han cuajado en el club. A ver qué sucede con Luna Eslava. Como cordobesista le deseo la mejor de las suertes, sobre todo porque es un hombre de la casa y si alguien se merece que le salgan bien las cosas es él.

De Emilio Vega dice que “se está equivocando completamente”, aunque considera que al leonés no se le cuestiona en el cargo porque “tiene el apoyo total de Campanero”. 

–¿Le han querido callar?

–Claro, pero lo tomo de manera normal. Aquí, en el Ateneo, todo el mundo tiene las puertas abiertas. Queremos sumar, pero desde un punto de vista crítico. No podemos dejarnos llevar y aceptarlo todo sin más, como si no hubiera más remedio.

–¿Cómo ve el papel de las instituciones cordobesas en relación al deporte?

–La práctica del deporte es un derecho del ciudadano y debe tener las condiciones para practicarlo. Ese deporte popular, formativo, es una obligación que han de cumplir. Pero no es la única. ¿Por qué nadie respalda proyectos de elite que se conviertan en referentes sociales y proyecten la imagen de la ciudad?  En los últimos años hemos visto cómo desaparecen equipos de fútbol sala, de voleibol... En baloncesto están completamente dejados.

–¿Y eso se cambia?

–Se debería de hacer. Aquí se lleva una política de eventos, de alquilar un espectáculo que dura un día, va la gente, salimos por televisión y en la prensa y todo el mundo se pone contento. Pero los nuestros, aquellos en los que hay que invertir, están agonizando.  El Ayuntamiento lleva un estilo de hace más de veinte años y no parece querer cambiar. Si hasta querían pagar una millonada para traer a Nadal... Esto es una locura.

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