billar

Un campeón en el anonimato

  • Cuádruple medallista por la Federación Española y coleccionista de podios en una Ibiza que lo acogió hace una década, el cordobés Tomás Sánchez repasa una trayectoria llena de éxitos

Tomás Sánchez posa con sus cuatro medallas nacionales en las mesas de la sala Mingot. Tomás Sánchez posa con sus cuatro medallas nacionales en las mesas de la sala Mingot.

Tomás Sánchez posa con sus cuatro medallas nacionales en las mesas de la sala Mingot. / david perán

Inadvertido en la tierra que lo vio nacer, pero popular en la isla en la que reside. Ése es Tomás Sánchez Venzalá (Córdoba, 18-12-1979), un billarista cordobés residente en Ibiza que hace menos de dos meses cosechó su cuarta medalla oficial en un Campeonato de España de la Real Federación Española de Billar (RFEB). Es el jugador con más metales nacionales de federación que hay en la ciudad, pero, pese a ello, no se considera el mejor. "Aquí nunca hubo nadie como Ángel Fernández", afirma con humildad.

Sánchez se encuentra esta semana de visita en su tierra natal, donde comenzó a jugar con 16 años en el Salón Trébol, escenario que luego alternó con el extinto Massé Billar Club. Su primer título fue la Liga Longoni de Córdoba por equipos de la temporada 1998-99 junto a José Manuel Fernández y Manuel Romero. Tras diferentes logros individuales y por conjuntos, en 2002 se subió a un podio nacional al quedar tercero por equipos regulares de la Asociación de Billar Español (ABE), junto a Juan Carlos García y Víctor Jiménez.

La imposibilidad de compaginar el pool con su trabajo hicieron de este deporte un hobby para Tomás Sánchez, que en 2007 emigró a Melilla y, poco después, a Ibiza por motivos laborales. Pese a todo, en la isla balear encontró de nuevo el gusanillo de la competición. "Nada más llegar, pregunté si había algún club de billar y me hablaron del Café-Bar Ilusions Pool. Fui y conocí al dueño, Manuel Rubio, que era el mejor billarista allí y no tardó en convertirse en un auténtico amigo. Me alistó en su equipo y recuperé las ganas de jugar y competir", explica al respecto el cordobés, que, eso sí, tardó mucho en alcanzar un nivel notable: "En Córdoba, todos nos hemos criado en mesas de siete pies, pero allí, como en los nacionales, se juega en nueve. Son más grandes y tardé en adaptarme".

2015 fue el gran año del billarista, ya que se colgó tres medallas en el Campeonato de España de la RFEB: una plata por selecciones autonómicas con Baleares y dos bronces individuales en la competición de ocho pies de bola-8 y bola-9. "Fue un sueño hecho realidad", recuerda el cordobés, que este año no se quedado corto al conquistar dos subcampeonatos baleares, la Champions League de Ibiza individual, el Campeonato de Ibiza por parejas, la Ibizan Pool League por equipos, con trofeo MVP incluido, y su cuarto metal de la RFEB, un bronce por autonomías: "Esta última medalla me sabe mejor que las demás ya no sólo por haberme sentido importante al ganar enfrentamientos clave -derrotó al madrileño David Márquez en el duelo por el pase a semifinales-, sino porque formaba equipo con Jonás Souto, el niño de mis ojos y campeón de España júnior, y el mallorquín Manuel Montejo, un amigo y el mejor jugador balear de los últimos años. Curiosamente, unos días antes del Nacional, los tres nos estábamos pegando en el Campeonato de Baleares, en cuyos podios estuvimos todos", agregó.

Sánchez cerró hace poco la campaña y desconecta ahora en Córdoba. Aprovechó la ocasión para pasar un rato en las mesas del Mingot, club al que ocasionalmente acude y donde vivió una curiosa anécdota estos días: "Le pedí a un camarero, que después me contó que lleva un año ahí, si podía abrirme la mesa para jugar por tiempo y me respondió que eso es para socios. Tuve que explicarle que soy un jugador amigo de los Rafa Bogallo, Raúl Bueno y compañía, billaristas que frecuentan la sala, y que, hasta ahora, siempre me la habían abierto. Aceptó y hasta casi nos hicimos íntimos amigos".

El camarero desconocía que, en su club, tenía delante a un tetramedallista nacional, un billarista con nombre en Ibiza tanto por sus méritos deportivos como por su profesión: "Trabajo en un periódico y he dirigido un programa deportivo de televisión, por lo que es cierto que hay gente que me conoce en la isla y sabe de mi dedicación al billar. Luego, vienes a Córdoba y no saben quién eres", apunta Tomás Sánchez, que añadió entre risas que pasa inadvertido en su ciudad de origen pese a su popularidad en Ibiza, donde ha obtenido dos galardones en los Premios del Deporte y el Premio de la Deportividad 2013, sucediendo en el palmarés al baloncestista internacional Paco Vázquez.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios