El Atlético no puede permitirse tropezar

El Atlético visita el campo del deprimido Espanyol con un único propósito: ganar para consolidar su puesto de Liga de Campeones y afrontar la parte final de la temporada con su moral intacta. El encuentro se plantea como una final para el equipo madrileño, al que se le está haciendo demasiado larga la competición.

Lo mismo, o peor, puede decirse del Espanyol. El conjunto catalán parece el mejor rival posible en estos momentos. Es un equipo en crisis, no se juega nada y su hinchada le ha vuelto la espalda después de su penosa segunda vuelta. El Espanyol lleva siete partidos sin ganar y hace tiempo que se cayó de la pelea por los puestos europeos.

Pero el Atlético de Madrid ya ha demostrado esta temporada que no es un equipo fiable, que puede ganar y perder contra cualquiera. El conjunto rojiblanco afronta la cita con la importante presencia del centrocampista Raúl García, a quien le quitaron una tarjeta amarilla que acarreaba sanción. Por su parte, el Espanyol tiene graves problemas en defensa. Jarque está sancionado, mientras Lacruz sigue recuperándose de una lesión de rodilla.

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