Cuando El Arcángel sí era nuevo

  • Aunque el último encuentro oficial del Barça en Córdoba data de 1972, el conjunto culé pasó por la ciudad en 1994 para la inauguración oficial del estadio · Stoichkov y Romario lideraron la victoria ante el Borussia

El Barcelona vuelve a Córdoba casi 19 años después de su última visita. El equipo culé no juega en la ciudad desde el 8 de febrero de 1994, cuando se enfrentó al Borussia de Dortmund en la inauguración oficial de El Arcángel.

El estadio ya había abierto sus puertas unos meses antes, concretamente el 7 de noviembre de 1993, en la victoria liguera (por entonces en Segunda B) del Córdoba sobre el Recreativo de Huelva por 4-0. Pero el Ayuntamiento tenía previsto un estreno de lujo para el recinto, y las fechas no cuadraron hasta que el Barça encontró un hueco en el calendario. Eran los tiempos del arranque de las televisiones privadas y su inyección de dinero en el fútbol, contratos que incluían la celebración de multitud de amistosos para hacer caja. Y en ese contexto se juntaron todos los intereses para que el Barça-Borussia se dieran cita en Córdoba.

Eran los últimos estertores del gran Dream Team de Johan Cruyff, los coletazos finales del equipo que revolucionó el fútbol español y del que bebieron todas las fuentes que han desarrollado el deporte en las dos últimas décadas. El técnico holandés introdujo su gusto por el fútbol de toque, el control en el centro del campo y unos riesgos defensivos diseñados bajo un innovador 3-4-3, rasgos que con matices marcan las directrices sobre las que hoy se construyen el Barcelona o la selección española.

Ese Barcelona venía de ganar tres ligas seguidas y de conseguir su primera Champions en 1992, con el gol de Koeman en Wembley ante la Sampdoria, pero todo apuntaba a que la cuesta abajo había comenzado. La calidad del equipo mantenía su hegemonía sobre un Real Madrid en crisis permanente y un incipiente Deportivo de La Coruña, pero las disensiones entre el entonces presidente José Luis Núñez y el técnico holandés habían convertido Camp Barça en un polvorín. El fin de ciclo estaba cerca.

Y eso que apenas un mes antes, el 8 de enero, los culés endosaron un histórico 5-0 al Real Madrid en el Nou Camp. Pero más allá de ese resultado, el Barça llegó a Córdoba en una incómoda crisis de resultados que convertía el bolo de El Arcángel en una molesta distracción. Además, la selección española jugaba al día siguiente un amistoso en Tenerife ante Polonia, y Javier Clemente tiró de la base de un Barça que era la columna vertebral del equipo que preparaba su participación para el Mundial de Estados Unidos. Así, los culés viajaron en cuadro, con las ausencias de Guardiola, Nadal, Zubizarreta, Beguiristain, Sergi, Bakero y Julio Salinas (convocados con la selección) y del danés Michael Laudrup, que con unas molestias musculares se había perdido los dos últimos partidos de Liga.

Con todas esas ausencias, Cruyff desplazó a Córdoba a todos los jugadores disponibles, tirando del filial para completar la convocatoria. Koeman, Romario (fichaje estrella de esa temporada) y Stoichkov eran las grandes atracciones de un equipo en el que también estaban Amor, Eusebio, Ferrer o Goikoetxea. También estuvo en la portería Busquets, el eterno suplente de Zubizarreta, sin ser consciente aún de que su hijo Sergio (por entonces un bebé) tomaría protagonismo 20 años después para eclipsar su gris carrera como guardameta. Entre los canteranos que completaron la lista estaban nombres como el hijo del técnico Jordi Cruyff, Óscar García (ahora entrenador del Maccabi Tel Aviv), Lluis Carreras (entrenador del Sabadell) o el portero Jesús Mariano Angoy, yerno de Cruyff y que posteriormente tuvo un breve (y gris) paso por el Córdoba antes de convertirse en kicker de los Barcelona Dragons de la extinta Liga Mundial de fútbol americano.

Ese equipo tan variopinto se bastó para golear (3-0) a un Borussia que estaba poniendo los cimientos del equipo que tres años después ganó la Liga de Campeones. Los alemanes formaron con estrellas como Sammer, Riedle o Freund, a los que acompañaban el suizo Chapuisat o el argentino Leonardo Rodríguez.

Antes, como entrante, el Córdoba (por entonces en Segunda B) se enfrentó al Barça B en una pachanga que acabó con empate (3-3) y con el dato para la posteridad de Loreto como primer goleador oficial, aunque antes, el 7 de noviembre de 1993, Valentín hizo el primer tanto frente al Recreativo.

Con más de 20.000 personas en las gradas de El Arcángel, el Barcelona cumplió el guión, cogió el autocar y se marchó corriendo a Sevilla para tomar el vuelo de vuelta a la Ciudad Condal. Apenas pasó unas horas el Córdoba para continuar una temporada que acabaría con sensaciones contrapuestas. El cuadro culé ganó su cuarta Liga consecutiva con el famoso penalti de Djukic en la última jornada, pero también cayó humillado (4-0) por el Milan en la final de la Champions celebrada en Atenas. Ese partido fue el principio del fin, el inicio de un declive que acabó dos años después con la destitución del técnico holandés y el final de la época dorada del Barça trionfant.

Pero pasara lo que pasara, aquel 8 de febrero dejó un recuerdo que se volverá a revivir esta noche. Será en el mismo estadio, pero con una cara completamente distinta, y no será un amistoso. Esta vez El Arcángel no será una sucursal del Nou Camp ni las gradas estarán teñidas de azulgrana. Esta vez será la Copa y nuestro equipo será el Córdoba.

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