Acróbatas y marcianos

  • Unos 20.000 voluntarios participarán en la inauguración olímpica, que tendrá una duración aproximada de cuatro horas · La ceremonia combinará números de alta tecnología con algunas tradiciones chinas

Pretende ser el espectáculo olímpico más extraordinario de todos los tiempos. Con un gran despliegue de personas y materiales, China quiere encantar al público de todo el mundo el próximo viernes con la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos, de cuatro horas de duración. Participarán acróbatas, bailarines, luchadores de kung-fu y una compañía de más de mil marcianos verdes, cuyos trajes estarán decorados con lámparas electrónicas.

Al parecer, intervendrán 20.000 personas, según relataron algunos participantes tras el ensayo general la noche del sábado. Lógicamente no hay confirmación oficial, ya que los detalles de la ceremonia inaugural en realidad son secretos.

Unos 70.000 espectadores siguieron el primero de los dos ensayos generales en el estadio. Otros cientos de miles intentaron en la cálida noche de verano enterarse de algo desde fuera del recinto olímpico, herméticamente cerrado para la ocasión.

Los hilos de este espectáculo son manejados por el director de cine chino Zhang Yimou, cuyas películas están repletas de trajes espectaculares y efectos de luz. La cadena televisiva surcoreana SBS grabó en secreto un ensayo anterior, tras lo cual los furiosos organizadores expresaron una "seria advertencia".

En las grabaciones se ve, entre otras cosas, que grandes ballenas que parecen nadar bajo el agua son proyectadas con luz azul contra el techo del estadio, mientras que un gran globo terráqueo se observa en el medio del mismo.

Debido a esta violación del secreto, las medidas de seguridad se reforzaron. Algunos periodistas pudieron seguir el ensayo en el estadio, pero están obligados a guardar silencio. Los fotógrafos, incluso, tuvieron que entregar sus cámaras antes de poder entrar.

Detrás del estadio, sin embargo, miles de participantes esperaban a su momento de participar. Y muchos ofrecieron información a los periodistas sin que nadie se lo impidiera. "Ensayamos durante medio año", contó una estudiante de Pekín. "El miércoles pasado, estuvimos durante horas en plena lluvia torrencial. Algunos se desmayaron", continuó.

Su grupo representa la modernidad y actuará al final de todo, con minivestidos blancos, gorras de béisbol y botas altas. Varios estudiantes con gafas se acercan a las chicas con timidez y asombro, porque son más altas que todos ellos. "Era obligatorio tener una altura mínima de 1,70 metros", explicó la bailarina.

Mucho menos comunicativos fueron los grupos de marcianos. "!Bu yao pai, bu yao pai!", gritaban. Nada de fotos, nada de fotos. Y es que en su caso, según aseguraron otros participantes, podría tratarse de unidades del Ejército Popular de Liberación.

Además de números de alta tecnología, en la ceremonia inaugural también se celebrará la diversidad cultural y la tradición del gigantesco país asiático. Actuarán cientos de luchadores de kung-fu.

Entre los momentos culminantes, figura la presencia de un gran grupo de tamborileros, ataviados de blanco, que generarán un estruendo que se podrá escuchar incluso bastante lejos del estadio.

Las directrices se dan a través de radio. En singular contraste con sus trajes tradicionales, los tamborileros y muchos otros participantes llevan auriculares.

Hong Kong envía a elegantes jóvenes damas vestidas con trajes de seda de color rosado. Una provincia del norte de China estará representada con figuras de fantasía vestidas y maquilladas de forma muy imaginativa. Entre ellas, hay un hada vestida de seda blanca, que estará sentada sobre una flor de loto dorada.

El estadio, en tanto, es sobrevolado por helicópteros. Las fuerzas de seguridad son omnipresentes para evitar cualquier tipo de atentado. "Para China es un año desgraciado", dijo la estudiante de Pekín. Tras el terremoto en Sichuan, no puede haber ninguna otra catástrofe. Los organizadores difundieron en los últimos días sombrías advertencias sobre posibles ataques.

Incluso, la separatista república insular de Taiwán estará presente en la apertura. "Somos más de cien", relató un joven taiwanés con un colorido adorno en la cabeza y una larga daga metida en el cinturón.

A pesar de todos los inconvenientes, los participantes están animados. "Si uno ensayó tanto tiempo y participa en un evento así, no puede abandonar", sostuvo la estudiante de Pekín.

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