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El problema del problema

  • Más allá del trabajo táctico, el pobre rendimiento de algunos jugadores en posiciones clave desnuda la planificación del proyecto

  • La respuesta de la segunda unidad frena los cambios

Alejandro Alfaro trata de ganar un balón suelto con Darwin Machís, el pasado sábado en el encuentro ante el Granada en Los Cármenes. Alejandro Alfaro trata de ganar un balón suelto con Darwin Machís, el pasado sábado en el encuentro ante el Granada en Los Cármenes.

Alejandro Alfaro trata de ganar un balón suelto con Darwin Machís, el pasado sábado en el encuentro ante el Granada en Los Cármenes. / pedro hidalgo

Con seis puntos en seis jornadas, decimoséptimo en la tabla y sólo un escalón por encima de la zona de descenso, y siendo el segundo equipo más vulnerable de la categoría, está claro que este Córdoba tiene un problema serio. El arranque de la temporada no ha sido ni mucho menos el esperado y a las primeras de cambio ya han surgido dudas en torno al nuevo proyecto, remozado en su gran mayoría y que había despertado cierta ilusión durante el verano. Con la llegada del otoño, poco o nada queda de aquellas luces, tapadas por las numerosas sombras que el rendimiento del conjunto blanquiverde ha ofrecido en este primer mes escaso de competición. Lagunas con balón, aunque sobre todo sin él, que más allá del trabajo táctico empiezan a desnudar los riesgos de una planificación que se ha dado de bruces con el bajo estado de forma de algunos jugadores en posiciones clave, donde la confianza limitada en sus recambios ofrece pocas alternativas para buscar fuera la mejora que no llega. Y este es un hándicap aún mayor que el que pudiera extraerse mirando números y escrutando sensaciones.

Después de encajar once goles en los primeros seis duelos de Liga -la cifra se eleva hasta 17 con la Copa del Rey, para mantener igualmente una media en torno a los dos por partido- y tras dos salidas consecutivas en las que ha quedado desnudado por el rival, parece evidente que el Córdoba tiene un gravísimo problema en el juego de contención. ¿Es algo exclusivo de la defensa? Rotundamente no. Hay aspectos tácticos que pese a la insistencia de Luis Carrión desde el inicio de los entrenamientos siguen sin estar lo suficientemente claros, y que conducen a un cambio de patrón de inmediato. Ya no por la cantidad de tantos recibidos, sino por la sensación de vulnerabilidad que ha acompañado al equipo ya en varios compromisos, sin ir más lejos el pasado sábado ante el Granada. Es el único camino posible de recorrer a día de hoy, porque el que sería más habitual y señalaría directamente a alguno de los protagonistas directos es difícil de coger porque la respuesta de la segunda unidad ha dejado mucho que desear en sus escasas apariciones, desvelando agujeros en la planificación.

Carrión, en la diana del cordobesismo más por el pasado que por el presente y por ser un foco fácil para dirigir las críticas hacia el consejo de administración, tiene su cuota de responsabilidad en esta mala puesta en escena, pero no es el único culpable. Es complicado achacar al técnico barcelonés el pobre rendimiento que hasta la fecha han ofrecido algunos de sus futbolistas, que andan lejos de su mejor estado de forma, algo que repercute de manera negativa en el funcionamiento del colectivo. Sobre todo cuando han sido apuestas firmes para determinados puestos. Es el caso de la defensa en general, pero especialmente de los laterales. Fernández y Pinillos vienen sufriendo desde el inicio de la temporada, pero difícilmente perderán el puesto a corto plazo. Ambos se sienten titulares, pues el relevo del cordobés (Loureiro) ya ha mostrado en sus dos actuaciones coperas que está aún muy verde para jugar en Segunda, mientras que el del riojano -Javi Noblejas, incorporado a préstamo por el Rayo Vallecano sobre la bocina del cierre del mercado- advirtió tras su debut hace unos días que no está aún para competir. Por ahí, por tanto, no hay lugar a cambios que puedan significar mejoría.

Pero es que modificar piezas no garantiza tampoco nada, sobre todo desde el punto que es la actitud defensiva la que marca que el CCF pueda ser un equipo serio como lo fue en su última cita de local ante el Tenerife (en Liga) o vulnerable como en Los Cármenes o el Mini Estadi. Allí, precisamente, Carrión probó a Caro por Joao Afonso en el eje de la zaga, y el resultado fue igualmente desastroso. Y ya no hay más donde elegir ahí, salvo unir al sevillano y el portugués -el experimento en Copa en Lorca no funcionó tampoco- para dar banquillazo a un Josema que hasta ahora lo ha jugado todo.

Con todo, y siendo el principal problema ahora mismo, no sólo el entramado defensivo -o la última línea de resistencia en especial- están fallando. Por delante hay también lugar para detenerse porque la aportación de hombres fundamentales en el Córdoba reciente como Sergio Aguza, Javi Galán o el capitán Alejandro Alfaro está a años luz en este arranque de campaña del que cabía esperar. Todos han tenido ya su ración de banquillo -en este caso sí hay recambios que hayan demostrado su valía- y salvo en contadas ocasiones (véase el buen parido del pivote ante el Tenerife que el equipo notó) han acercado su rendimiento al de meses anteriores.

Eso es algo en lo que tampoco sería justo señalar directamente a Carrión, sobre el que sí recae gran parte del peso de que el CCF sólo tenga en nómina dos delanteros, lo que minimiza las alternativas en una competición tan larga como la Segunda División. De hecho, el cambio de sistema de las dos últimas jornadas, con Jona y Sergi Guardiola juntos de salida, ya deja al técnico sin una opción real en el banquillo para el resto de los partidos, por mucho que ante el Tenerife apareciera Sillero desde el filial o Sasa Markovic pueda desempeñar una función para la que está más dotado que para actuar como centrocampista. Parece claro que no será una solución definitiva y que ahora que Jovanovic ya está de nuevo disponible y Javi Lara enfila la recta final de su recuperación las opciones serán mayores. Aunque quizás el problema general sea otro originado por otro problema estructural que a día de hoy tiene complicada solución. Sólo queda ajustar conceptos para hacer del CCF el conjunto compacto que ha aparecido con cuentagotas en este primer mes de competición, porque si no...

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