El gran reto de Merino

  • El técnico se marca como prioridad absoluta frenar la sangría atrás que ha convertido al CCF en el equipo más goleado de la categoría

  • Conseguir esa meta sin perder pegada, el principal objetivo

Merino da instrucciones a sus jugadores al comienzo de un entrenamiento. Merino da instrucciones a sus jugadores al comienzo de un entrenamiento.

Merino da instrucciones a sus jugadores al comienzo de un entrenamiento. / álex gallegos

Equilibrio. Una palabra muy utilizada por los entrenadores de fútbol como el ideal a alcanzar. Un objetivo que parece sencillo pero que encierra una gran dificultad. Nada más aterrizar en Córdoba, Juan Merino dejó claro que su primera tarea era construir un equipo equilibrado. Y es que el conjunto blanquiverde quizás sea en estas diez primeras jornadas el cuadro menos predecible del campeonato, puesto que ha alternado grandes partidos en lo ofensivo, con goleadas históricas y pifias defensivas para el más ingrato recuerdo.

Los números no engañan y el Córdoba es el equipo más goleado de la categoría con 22 tantos encajados. Los blanquiverdes lo son además con mucha distancia sobre el equipo más cercano, la Cultural Leonesa, que ha encajado 18 dianas. Esa media terrible de 2,2 goles encajados por encuentro es insostenible para cualquier equipo del mundo y mucho más para un Córdoba que, como ya se ha visto, no anda precisamente sobrado de calidad en su plantilla para poder permitirse ese lujo. No es de extrañar, por lo tanto, que Merino haya puesto como primera meta armar a su equipo desde la solidez defensiva para que esos números vayan menguando y acercándose más al promedio del resto de conjuntos.

El técnico cuenta con pocos efectivos atrás y el rendimiento de los zagueros ha sido pobre

Eso sí, no lo tendrá nada sencillo el preparador gaditano, que además de contar con una línea defensiva muy débil, tiene pocos efectivos a su disposición con los que encajar piezas. Apenas siete hombres, más el canterano Mena forman la maltrecha línea defensiva del Córdoba y prácticamente ninguno ha dado señales en este arranque de competición de merecerse el puesto de manera clara. En el lateral derecho, Fernández está muy lejos de su mejor nivel, aunque la escasa competencia que le aporta el joven Loureiro le mantiene en la titularidad de manera permanente. En el otro costado, Pinillos también está demostrando un nivel bajísimo que ha llevado a Mena a la titularidad en un par de partidos, aunque el canterano tampoco parece la solución más factible. A Noblejas se le sigue esperando en esa puesta a punto particular que está llevando a cabo desde su llegada en el último día del mercado estival. Pero sin duda la parcela más preocupante atrás es la de central. Las dos apuestas claras del club en esa zona, Josema y Joao, andan muy lejos de lo esperado. El primero ha acusado la presión de saberse titular en un equipo importante de Segunda División, mientras que el segundo sigue mostrando esa tibieza propia del fútbol luso y no aporta la contundencia esperada. Caro se mantiene como alternativa, aunque sus actuaciones tampoco han sido ni mucho menos brillantes.

Con esos mimbres, Merino tendrá que confeccionar una defensa fiable para empezar a equilibrar el balance de goles anotados y encajados, por lo que el trabajo colectivo se antoja fundamental. Ajustar líneas, defender más juntos y con el apoyo del centro del campo es la solución por la que a buen seguro apostará en su estreno en Oviedo el nuevo preparador cordobesista.

Además, como señaló Merino en su presentación, el reto de mejorar en defensa debe llevar implícito el mantenimiento del bagaje ofensivo del equipo. El Córdoba, con 14 goles anotados, está por encima de la media de la competición (11,5) y aspira a mantener sus registros goleadores para empezar a sumar puntos. Ese es el auténtico reto que tiene por delante Juan Merino, conseguir que el equipo en menor medida y haga goles, al menos, como hasta la fecha. Sólo así empezarán a llegar los ansiados puntos que el equipo necesita para salir del atolladero en el que se ha metido.

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