Al final, ni los números ni las sensaciones

  • Romero se va tras 70 días en el cargo, en los que el CCF fue de más a menos sin lograr plasmar el trabajo diario

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Al final, ni los números ni las sensaciones

Nueve partidos y 70 días es lo que ha durado la etapa de Jorge Romero como entrenador del primer equipo del Córdoba. El técnico cordobés, que llegó al cargo de manera interina el 4 de diciembre tras la destitución de Juan Merino y fue confirmado en el puesto apenas dos semanas más tarde, en la víspera del primitivo acuerdo de compraventa entre Carlos González y Jesús León y Luis Oliver, se marcha con un balance de dos victorias y siete puntos de 27 posibles. Así, deja al equipo a once de la permanencia y en la antepenúltima posición de la tabla, dos puestos mejor y cinco puntos más lejos del objetivo que como se lo encontró hace algo más de dos meses.

Estos datos reflejan que la aventura de Jorge Romero en el Córdoba ha ido claramente de más a menos, tanto en números como en sensaciones, terminando de forma brusca tras el 5-1 encajado el domingo en el Heliodoro Rodríguez López. Una goleada con idénticos guarismos y un rival en similares condiciones (el Tenerife afrontó el choque a un punto del descenso) a la que provocó la destitución de Luis Carrión a mediados de octubre, aunque aquel doloroso resultado llegó en El Arcángel y con el Nàstic como verdugo (1-5).

Pero más allá de eso, el tropiezo en tierras insulares refrendó la crisis a domicilio que viene padeciendo el conjunto blanquiverde desde que empezó el curso y que el preparador cordobés no ha sido capaz de reconducir, firmando cinco derrotas en otros tantos desplazamientos. La marca global queda en una victoria -en la primera salida del curso- y un empate (ante el Sevilla Atlético y bajo el mando de Merino) en un total de 14 citas fuera; la otra docena, ni que decir tiene que terminaron con un cero en el casillero de los visitantes.

En casa, al empate inaugural ante el Rayo Vallecano (2-2), tras desaprovechar una ventaja de dos goles, le siguieron las victorias ante el Reus (5-0) y el Albacete (1-0), antes de que el Barcelona B (1-2) acabara con su condición de invicto en El Arcángel. Esa derrota, ya con los nuevos fichajes a su disposición -salvo los todavía no inscritos Bambock y Montelongo- hizo muchísimo daño tanto al equipo como a su figura de máximo responsable técnico, tanto por el resultado -excusado en gran parte por la discutida actuación arbitral- como por la forma y su gestión de los recursos disponibles.

Al final, su bagaje numérico se refleja en siete puntos de 27, con dos triunfos, un empate y seis derrotas, con 12 goles a favor y 16 en contra. De esta manera, con una media de 0,77 puntos por partido, Romero ha terminado empeorando los registros de Carrión (0,9 p/p) y mejorando los de Merino (0,42 p/p), pero con una sensación de no haber podido cumplir con la labor encomendada por la anterior directiva.

Entre otras cosas porque el entrenador cordobés no ha conseguido que el equipo plasmara sobre el terreno de juego el trabajo realizado en el día a día, muy valorado tanto por el plantel como por la dirección deportiva, la anterior y la actual. Estudioso al máximo del fútbol y los rivales, a sus 33 años Jorge Romero sufre su primera experiencia traumática después de estrenarse en un banquillo hace menos de un año (en marzo pasado) al frente del filial, con el que consiguió la permanencia en Segunda B.

Ese éxito le valió para firmar la renovación de su contrato hasta el 30 de junio de 2020, aunque en diciembre se vio con la papeleta de tener que promocionar para tratar de reconducir a un primer equipo a la deriva. Una aventura que ha tocado a su fin apenas dos meses después.

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