El clavo ardiendo

  • Las tres próximas jornadas, ante rivales directos, son el último tren del Córdoba para engancharse a la salvación

Jorge Romero clava un muñeco durante una sesión en El Arcángel. Jorge Romero clava un muñeco durante una sesión en El Arcángel.

Jorge Romero clava un muñeco durante una sesión en El Arcángel. / jordi vidal

Cada semana que pasa es más complicado mantener un halo de esperanza en torno al futuro a corto y medio plazo del Córdoba (del largo plazo ya habrá tiempo de hablar, según el desenlace). Pero el gen cordobesista termina dibujando nuevos escenarios a los que aferrarse para tratar de revertir una historia que parece ya escrita. Con 16 puntos en el casillero al paso por la jornada 22 del campeonato, con nueve de déficit sobre la permanencia, sin aparente posibilidad de reforzarse en este mercado invernal y con la obligación de sumar al menos la mitad del botín aún sin dueño, pensar hoy en un horizonte distinto a la Segunda B es casi quimérico. Con todo, todavía hay un último clavo ardiendo al que agarrarse y es el que representan las próximas jornadas ante rivales directos o directísimos por mantener plaza en la categoría. Claro está que luego todo pasa por dar continuidad a los buenos resultados, algo que el CCF ha sido incapaz de hacer en lo que va de temporada. Pero por algo -y alguna vez- habrá que empezar...

Y ese primer paso toca darlo el sábado ante un Albacete (El Arcángel, 18:00) resucitado de la mano de Enrique Martín y esa nueva forma de ver el fútbol que ha experimentado a través del coaching. Con el entrenador navarro, el cuadro manchego ha sumado 24 puntos en 15 partidos para poner un colchón de siete respecto a la zona de descenso -suma 28, 12 más que los blanquiverdes-, gracias sobre todo a su fortaleza en el Belmonte (tres meses sin caer) y una mejora notable del rendimiento defensivo. De sus tres derrotas, dos se produjeron en las visitas a Pamplona y Cádiz, y la tercera hace apenas dos semanas en casa ante el Tenerife. Agrandar esa herida es obligatorio para el Córdoba para copiar ese modelo de contundencia de local y, si pudiera ser con el otro punto fuerte actual del enemigo, miel sobre hojuelas.

Maltratado en cada viaje, El Arcángel debe ser el sostén; acogerá 11 de los 20 partidos

Pero lo importante es ganar, elevar a cinco el número de triunfos, pues de otra manera es imposible pensar en construir un nuevo milagro. Además, por varios motivos. El primero es que todos ven ya El Arcángel como el principal asidero, a tenor de los inmensos problemas para puntuar a domicilio. Esos once viajes consecutivos sin ganar -la única victoria llegó precisamente en Albacete (0-3), en la primera salida de la competición, aún en agosto-, con un empate y diez derrotas como bagaje, deben ser compensados en casa. De inicio, el calendario ofrece una posibilidad real, pues 11 de los 20 duelos que quedan hasta el final del torneo los jugarán los blanquiverdes a orillas del Guadalquivir. Y muchos de ellos son ante habitantes de la zona baja: el propio cuadro manchego, el Barcelona B, el Lorca, el Sevilla Atlético y el Almería. Precisamente el filial azulgrana, que sólo ha ganado un choque de los últimos 13 cerrará esta fase decisiva, en lo que será la primera parada de febrero.

Sin embargo, la lógica invita a pensar que o el CCF empieza a rascar algo de visitante o la dificultad será mayúscula. Sobre todo en esos partidos de seis puntos que aún restan, ante clubes con idéntico objetivo. Por ahí debe pasar el segundo martillazo al clavo incandescente que debe buscarse para no tirar la toalla ya en enero. Porque dejando claro que, como decía el martes Sergi Guardiola "si el sábado no ganamos, para qué sirve pensar en las siguientes jornadas", tras el Albacete esperará un Zaragoza que suma 27 puntos, seis sobre la zona de peligro y once más que los blanquiverdes. Otro rival directo que de momento cuanta a su favor con el 1-2 que arrancó de El Arcángel. El Alcorcón, el Nàstic, la Cultural Leonesa y el Reus serán el resto de duelos a cara de perro de visitante, siempre que el Córdoba consiga mantenerse con vida en los próximos meses. Y eso pasa principalmente por lo que sea capaz de hacer en las tres siguientes fechas. Es el último clavo ardiendo al que agarrarse, aunque mucho tienen que cambiar las cosas para no quemarse...

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