Terapia de choque para la reactivación

  • En la vuelta al trabajo, Juan Merino intenta levantar el ánimo de un CCF inmerso en su peor clasificación desde el último descenso a Segunda B

  • El conjunto acumula tres derrotas y se sitúa a dos puntos de la permanencia

Merino charla con la plantilla antes de la sesión de entrenamiento de ayer. Merino charla con la plantilla antes de la sesión de entrenamiento de ayer.

Merino charla con la plantilla antes de la sesión de entrenamiento de ayer. / álex gallegos

La octava derrota de la temporada, la tercera consecutiva, ha dejado al Córdoba en la penúltima posición de la clasificación de la Liga 1|2|3 al paso por el primer cuarto del campeonato. Ni la llegada al banquillo de Juan Merino ha frenado la caída libre de un equipo que vive su peor situación desde la campaña 04-05, de infausto recuerdo porque acabó con el último descenso a Segunda B. Por ahora, los blanquiverdes tienen dos puntos de desventaja con la permanencia, frontera que marca el Nàstic, y acumulan su cuarta jornada en la zona de descenso desde que arrancó el curso en agosto, la segunda seguida, pues ya ocupó el puesto 19 tras las fechas 4 y 7 del torneo.

Dejando a un lado el negro y efímero paso por la élite, la última vez que el cuadro cordobesista estuvo tan abajo en la tabla fue en la jornada 37 de un curso 04-05 que tiene el dudoso honor de haber asistido al peor arranque liguero de siempre del club: al término de la fecha 11, el equipo ya adiestrado por Robert Fernández tras la destitución de Esteban Vigo tras un 1 de 21 que pertenece a la historia más triste de la entidad, apenas sumaba 4 puntos y estaba a 7 de la zona de salvación; hoy, la distancia es de apenas dos, y el casillero alumbra nueve fruto de tres victorias.

Ni tan siquiera el pasado ejercicio, en el que los muebles sólo se pudieron poner a salvo en la penúltima fecha, el panorama se enturbió tanto, y menos aún tan pronto. De hecho, las dos fechas -25 y 26-, ambas con Carrión al frente, que el CCF estuvo en zona de descenso lo hizo marcando la frontera, como decimonoveno clasificado, y con un colchón a recortar de apenas un punto. Así que para ver una situación tan al límite habría que viajar hasta la campaña 08-09, ya con Juan Luna Eslava como relevo de José González, cuando el equipo cordobesista llegó a ocupar el puesto 20 en las jornadas 18 y 19, ambas a tiro de un partido de las posiciones calmadas de la tabla.

La mejoría de la imagen ofrecida en el Carlos Tartiere, al menos mientras el marcador se mantuvo con el empate sin goles inicial, no se tradujo en puntos, que a fin de cuentas es lo que necesita un Córdoba que tiene que reactivarse de manera inmediata para no ver comprometida su supervivencia en la categoría de plata. En eso se afana ya Merino, que ayer continuó con su plan para reactivar al grupo tras un estreno agridulce del que el técnico sacó diversas conclusiones positivas, a tenor de sus palabras en la rueda de prensa postpartido.

Pero con eso no bastó para dañar al Oviedo -y eso puede ser lo peor-, que se adelantó con un desajuste en la estrategia defensiva que provocó el autogol de Sergi Guardiola y sentenció ya en el tiempo de descuento con un nuevo fallo atrás, esta vez de Caro al salir a despejar, que no desaprovechó Johannesson tras la buena asistencia de Mariga. Antes de todo eso, la táctica conservadora del linense casi da sus frutos, pero la falta de acierto, personalizada en Jona, cercenó cualquier opción de puntuar en el Carlos Tartiere. Así que no queda otra que seguir insistiendo.

Y no hay tiempo que perder. Antes de que la plantilla disfrute hoy de su jornada de descanso y mañana sufra su primera doble sesión de la campaña -pretemporada al margen-, Merino dio continuidad ayer a su trabajo, de momento centrado en aspectos eminentemente tácticos. Lo hizo con una larga sesión en la que los titulares en Oviedo vivieron un entrenamiento mucho más liviano, centrado en carreras de recuperación, y el resto del grupo se tuvo que esforzar de lo lindo sobre el maltrecho césped de la Ciudad Deportiva, que sigue desvelando calvas día tras día.

Todo eso llegó, como solía ser ya habitual bajo la dirección de Carrión, tras el visionado del vídeo del partido en El Arcángel. Una proyección que el técnico aprovechó a buen seguro para hacer hincapié tanto en lo que le gustó como en lo que no terminó de convencerle en el Tartiere, lo que provocó que la llegada del equipo a las instalaciones del Camino de Carbonell se produjera con unos 40 minutos de retraso sobre el horario inicialmente previsto. Todo sea por exprimir al máximo las virtudes de un grupo que el domingo ante el Numancia tiene una nueva oportunidad para empezar a dar muestras de su recuperación. Será el estreno en casa de Merino, que sigue trabajando en busca de la fórmula del éxito para escapar de la quema.

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