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Sergi, de nuevo en la rampa

  • El Córdoba ha vuelto a contactar con el técnico catalán con una oferta inicial lejos de sus pretensiones

  • El futuro de Merino depende de lo que ocurra el domingo en el Viejo Nervión

Sergi Barjuán da instrucciones desde la zona técnica. Sergi Barjuán da instrucciones desde la zona técnica.

Sergi Barjuán da instrucciones desde la zona técnica. / toni albir / efe

El futuro de Juan Merino depende de lo que ocurra el domingo en el Viejo Nervión de Sevilla (18:00), un partido ya de por sí especial para un técnico de corazón bético. Después de cuatro partidos en los que la mano del preparador linense se ha notado menos de lo esperado, fundamentalmente en los resultados -un empate y tres derrotas- que han empujado al equipo al puesto de colista, el club blanquiverde ya ha activado otra vez la maquinaria de rastreo en el mercado de entrenadores. Y como ha ocurrido en anteriores ocasiones, el nombre de Sergi Barjuán vuelve a estar en la rampa de favoritos. Ya ha habido contactos con el entrenador catalán para ver su predisposición, aunque la primera oferta parece lejos de sus pretensiones económicas, quizás porque finiquitar al actual inquilino del banquillo, que firmó hasta el 30 de junio de 2019 hace apenas un mes, no permite muchos desmanes.

Sergi siempre ha estado en las quinielas del Córdoba. Su buena relación con el máximo accionista, Carlos González, y su mano derecha en materia de fichajes, Cándido Cardoso, lo convierten en una opción habitualmente recurrente siempre que hay baile en el banquillo. Pero según ha podido saber el Día, esta misma semana ha vuelto a haber contactos con el preparador catalán, sin equipo desde que el pasado junio acabó la temporada sin poder conducir al Mallorca a la permanencia en Segunda División.

Es un primer movimiento de los muchos que la entidad lleva haciendo en los últimos días por si hay que dar por finalizada la etapa de Merino antes de lo previsto. Eso sí, ese acercamiento no parece que haya sido del todo productivo, pues las cantidades en las que se mueve por ahora el club cordobesista no son las que pretende el exfutbolista. Si al final se desencadena la tormenta este fin de semana, lo mismo toca cambiar el plan, todo sea por evitar un descalabro histórico.

Lo cierto es que Sergi tiene un estilo de fútbol más parecido a Carrión que a Merino, pero no sería extraño un nuevo bandazo en una institución demasiado acostumbrada a ese tipo de vaivenes. Entre otras cosas porque el estilo más defensivo del linense no ha terminado de cuajar. Se confía en que lo haga desde el domingo en Sevilla, porque de lo contrario... De momento, el efecto revulsivo que el CCF buscaba con su llegada no se ha producido. El equipo ha mejorado sus prestaciones defensivas, pero a cambio de perder mucha pegada y, en consecuencia, no cambiar la dinámica negativa de resultados. Un empate en cuatro partidos, un punto de 12 -la racha abierta se alarga hasta las seis fechas sin conocer el triunfo y un uno de 18 alarmante-, es el balance desde el relevo en el banquillo, una serie que ha conducido a la posición de colista a los blanquiverdes al paso por el primer tercio de la temporada.

Es por eso que una nueva derrota en el Viejo Nervión ante el Sevilla Atlético, equipo que comparte puntos y situación en el vagón trasero de la clasificación con los cordobesistas, obligaría al consejo de administración a pegar un nuevo volantazo en mitad de la temporada. Merino trabaja para que eso no ocurra y poder dar continuidad a una aventura que inició apenas hace un mes y que, en principio, debería concluir a final de la próxima campaña.

Para eso, el preparador gaditano deberá hacer ante el filial hispalense algo que se le ha resistido tanto como jugador como de entrenador: ganar un derbi de visitante. Como profesional en el verde, sólo ganó una vez en el Pizjuán, ante los mayores (también sacó una igualada); de entrenador, apenas rascó un empate ya ante el segundo equipo. No es el mejor dato para afrontar una final ya sí con mayúsculas y que podría desencadenar su adiós. De momento, Sergi -y quizás algún otro- espera acontecimientos.

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